jueves, agosto 20, 2009

Astillero

Por sus pistolas

Red militar

Nuevas leyes

Julio Hernández López
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MISA POR PASTA DE CONCHOS.Acto religioso de familiares de mineros fallecidos y representantes del Equipo Nacional de Pastoral Laboral frente a las oficinas del Grupo MéxicoFoto José Antonio López
L

os riesgos de un estallido social tienen ya enfrente una barrera de contención fincada a cuenta y cuento de la batalla contra el narcotráfico. Los soldados fueron sacados de los cuarteles no sólo para que los civiles encargados de lo federal trataran de cambiar el orden comercial establecido en materia de drogas (nuevos concesionarios, nuevos distribuidores, nueva tarifación y formas de recaudación), sino en razón de los siempre sabidos riesgos de que los problemas económicos llevaran a una radicalización de la protesta política y social. El comandante Calderón no sólo distribuyó a la tropa a lo largo del país y acostumbró a la población a tener diariamente un reporte sangriento y cruel de bajas, sino que estatuyó por sus pistolas (literalmente) una nueva normatividad pública de guerra que, sin declaración de estados de sitio o de excepción, acabó desplazando los textos constitucionales y legales. Hoy, sin que haya poder alguno que se oponga a ello, el ocupante de Los Pinos ha sometido a arraigo domiciliario a los derechos humanos y las garantías constitucionales y ha decretado la vigencia de las reglas del pitazo, el levantón, la capucha, el allanamiento, la tortura y, en muchos casos, la ley del retén, que como antes sucedía con la llamada ley fuga, sirve para acribillar a quienes supuestamente no atienden las indicaciones de hacer alto en determinados sitios de revisión carretera.

Hoy, cualquier mexicano puede ser asaltado en su casa por comandos armados que al final del episodio, si fuera estrictamente necesario, podrían argumentar que habían actuado al amparo de supuestas denuncias telefónicas anónimas. El grosor de la legalidad imperante y del respeto al presunto estado de derecho es del tamaño de una simple hoja de papel en la que algún soldado o policía diga que apuntó una acusación sin nombre contra algo o alguien. Dos casos recientes han llamado la atención en ese sentido. Primero, el de Manuel Espino, siempre digno de desconfianza por su actuar sinuoso y convenenciero. Instrumento de Vidente Fox en su lucha contra Calderón, Espino es ex presidente del partido encaramado en el poder federal y dirigente de la organización continental de partidos conservadores, por lo que llama la atención que se haya producido un incidente confuso (la Secretaría de la Defensa Nacional asegura que no hubo un allanamiento de morada) en el que según el dicho de Espino se habrían aparecido militares en su casa de Ciudad Juárez durante una fiesta. Pero en el estado de Chihuahua, y en general en todo el país, esos abusos extremos de los militares son moneda corriente, aunque no alcanzan celebridad porque los agraviados no tienen tarjeta preferente en los bancos mediáticos del escándalo personalizado.

Igual ha sucedido con la madre del famoso vocero de La Familia Michoacana,Servando Gómez, conocido como La Tuta. Sin que hubiera una sola evidencia de que la señora María Teresa Martínez hubiera cometido algún delito, se le sometió a un proceso de escarmiento que sin duda tuvo como destinatario al hijo prófugo pero que, además, encaja con irónica exactitud en las afirmaciones que el mencionado Gómez había hecho, semanas atrás, en un programa michoacano de televisión, cuando demandó que se mantuviera contra los narcotraficantes una guerra limpia, circunscrita a los voluntarios participantes y no extendida con ánimos de venganza o presión hacia familiares de quienes se asumen como delincuentes dispuestos a encarar personalmente sus riesgos. La madre de La Tuta fue puesta en libertad (aunque un hermano continúa preso), como está sucediendo diariamente en todo México, con una simple mención displicente de que no hubo pruebas o indicios de que el detenido hubiese estado involucrado en algún acto delictivo. Es decir, cualquiera puede ser detenido por nada, o por el nuevo delito de ser familiar de alguien que infringe la ley, dado que vivimos en una normatividad de guerra que nadie aprobó y que muy pocos desean.

Astillas

Justamente cuando Los Pinos ha filtrado desde días atrás la versión firme de que Eduardo Medina Mora dejará la procuraduría federal de justicia, y que muy probablemente sea enviado como embajador al Reino Unido, se aparece, justiciero e implacable, el manipulado Alejandro Martí para, ahora sí, exigir que, conforme a su frase hasta ahora aceptadamente infructuosa, si no pueden, renuncien, pasen a retiro los funcionarios que no hubieran cumplido. ¿Que renuncie Calderón, el jefe de factode los funcionarios que él designó y puede despedir, porque son su responsabilidad práctica? No. El flamígero Martí se conforma con que renuncie Medina Mora, el que dicen que ya está renunciado y, si en los pleitos palaciegos también cae Genaro García Luna, por presión de los gringos, pues entonces será carro completo del empresario usado políticamente... Basta ver el manejo del caso Acteal en Televisión Azteca (comprada por Salinas Pliego al gobierno de Carlos Salinas con un préstamo auxiliar de 30 millones de dólares del hermano Raúl) para confirmar que la supuestamente quijotesca búsqueda de justicia es en realidad una revancha del salinismo contra el zedillismo, ahora que el jefe Carlos ha vuelto a tener amplio control político explícito. Los selectivos esfuerzos del área jurídica evangelizada del CIDE, y de comentaristas e intelectuales dedicados a reivindicar a los acusados del asesinato histórico, han creado las condiciones adecuadas para que el Padrino, don Carleone, insista en buscar el acribillamiento político e histórico de su escurridizo sucesor. El móvil, desde luego, no es la justicia en sí (que muchos expedientes oscuros tiene Zedillo, el de la venta de los ferrocarriles nacionales, antipatriótica y llena de alta corrupción, por ejemplo), sino el ajuste de cuentas entre bandos mafiosos, con la tierna ayuda de blancas palomitas intelectuales y jurídicas... Y, mientras Calderón y sus allegados siguen viviendo requetebién de no hablar mal de un México que cada vez está peor, ¡hasta mañana, con las viudas de Pasta de Conchos dispuestas a no dejarse avasallar por el paso del tiempo y las impunidades concertadas!

Banco Mundial: en lo que va del año se sumaron 4.2 millones
Vive aquí la mitad de latinoamericanos que entraron en esa situación
Es el país más afectado por la contracción económica en la región
Pega la recesión con particular dureza a la clase media, dice el organismo
Roberto González Amador




Sólo entre 2006 y 2009 surgieron 10 millones más en el país, según estudio del BM

Existen en México 54.8 millones de pobres, 51% de la población

Este año aumentarán en 8.3 millones en América Latina, la mitad de los cuales se encuentran en territorio nacional

La crisis será inusualmente dura con la clase media, advierte el banco

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Imagen del subempleo y la pobreza en ChiapasFoto Archivo de La Jornada
Roberto González Amador

La recesión en que cayó la economía mexicana este año sumió en la pobreza a por lo menos 4.2 millones de personas, adicionales a los 5.9 millones que cayeron en esa condición entre 2006 y 2008, reveló un reporte del Banco Mundial (BM). Si se toman en cuenta los 50.6 millones de pobres registrados en datos oficiales hasta 2008, se obtiene un total de 54.8 millones de mexicanos en esta condición, o sea, 51.02 por ciento de la población del país, del conjunto de 107.4 millones a junio de 2009.

El organismo indicó que la crisis de este año, que interrumpió un lustro de crecimiento económico en Latinoamérica y el Caribe, provocó un aumento de 8.3 millones de pobres en la región, de los cuales la mitad vive en México.

De esta manera, México se convirtió en el país más afectado por la crisis económica en la región, y también en el que un mayor número de sus habitantes cayó en la pobreza durante este año, de acuerdo con el documento del Banco Mundial, que constituye la primera evaluación sobre las consecuencias de la actual crisis económica en los indicadores de pobreza en América Latina, la región con mayor desigualdad en la distribución del ingreso.

Entre 2006 y 2008, los dos primeros años de la actual administración federal, el número de pobres en México aumentó en 5.9 millones de personas, hasta alcanzar 50.6 millones, 47.4 por ciento de la población total del país, según publicó el 18 de julio pasado el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), organismo oficial encargado de la medición de la pobreza en el país.

El periodo evaluado por el Coneval cubre básicamente los dos años en que el alza en el precio internacional de los alimentos se expresó en México en mayores costos al consumidor final de bienes básicos como la tortilla, en general los granos y carnes, de las que el país depende del exterior.

En el mundo, según estimaciones del Banco Mundial, la crisis alimentaria provocó un aumento de 100 millones en el número de pobres. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) calculó que 10 millones de ellos correspondían a personas que viven en esta región.

La nueva evaluación del Banco Mundial calculó por primera vez el efecto de la actual crisis económica, que se comenzó a resentir desde mediados del año pasado, sobre la pobreza en América Latina y el Caribe.

El Banco Mundial estima que la crisis económica empujará a 8.3 millones de latinoamericanos a la pobreza. Para poner ese número en perspectiva, 60 millones de habitantes de la región habían salido de la pobreza en el periodo de 2002 a 2008, gracias al crecimiento más rápido, a las mejores políticas sociales y a las mayores remesas, indica el informe Latinoamérica más allá de la crisis; impactos, políticas y oportunidades.

Abunda: Se espera que la crisis sea inusualmente dura con la clase media, por la caída en la demanda por exportaciones no tradicionales que tienden a emplear a trabajadores formales, urbanos y tecnológicamente más avanzados.

El informe, concluido en julio y publicado este mes, indica que la crisis económica provocará que la tasa de pobreza en la región aumente este año en 8.3 millones de personas respecto de 2008. Alrededor de la mitad de esas personas que caerán en pobreza este año están en México (4.15 millones), una quinta parte (1.66 millones) en Brasil y el resto están distribuidos en Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala y Venezuela.

De los 8.3 millones de nuevos pobres en América Latina, 3.6 millones serán personas que caerán en extrema pobreza, una manera de decir que no dispondrán de ingreso suficiente para comprar la comida mínima necesaria.

Hasta el año pasado, según el Banco Mundial, 181.3 millones de personas eran pobres en América Latina y el Caribe y de ese universo, 73.3 millones vivían en pobreza extrema. .

Durante las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, el número de pobres en la región se elevó, al pasar de 160.5 millones en 1981 a 240.6 millones en 2002. El universo de personas en extrema pobreza, en ese periodo, creció de 90 millones a 114 millones. Desde 2002 el número de pobres disminuyó a una velocidad sin precedente, de tal forma que en 2008 bajó a 181.3 millones.

Durante el periodo de fuerte crecimiento, de 2002 a 2008, alrededor de 60 millones de latinoamericanos salieron de la pobreza y 41 millones de ellos dejaron la pobreza extrema. Ello se expresó en que hacia 2007 y 2008 se registró una reducción en las tasas de pobreza. Desafortunadamente, la reciente recesión mundial ha puesto fin a ese progreso, indicó el reporte.

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