MONERO EL FISGON: Crónicas de la congruencia:
■ Ejidatarios de Miguel Hidalgo exigen justicia; “o la tomaremos por nuestras manos”
■ Tres indígenas fueron rematados en el vehículo que los transportaba al hospital; el chofer también fue ultimado
Elio Henríquez (Corresponsal)
Ampliar la imagen
Velorio de Rigoberto López Vázquez y Alfredo Hernández, quienes según versiones de ejidatarios fueron rematados por policías en el vehículo donde los llevaban al hospital Foto: Moysés Zúñiga Santiago
Ejido Miguel Hidalgo, La Trinitaria, Chis., 4 de octubre. En el desalojo de ayer en esta localidad hubo seis muertos, 10 heridos de bala y un número indeterminado de detenidos, además de que todos los finados son campesinos, no policías, como se informó inicialmente, porque los pobladores no traían armas ni dispararon contra los uniformados, confirmó hoy José Vázquez López, uno de los representantes de este ejido.
Denunció que los agentes –estatales y federales– “remataron” a tres heridos de gravedad y asesinaron al chofer que los trasladaba a un hospital de Comitán, este último delante de su esposa.
Los pobladores tienen en su poder 77 armas largas y cortas, además de escudos y otras pertenencias que les quitaron a los policías que vinieron a desalojarlos de la zona arqueológica de Chincultik, situada a tres kilómetros de aquí, la cual está en su poder desde hace casi un mes. Afirmaron que “ahora más que nunca” pelearán porque la zona arqueológica sea administrada por el ejido. “Ya está más que pagada con seis vidas”.
En las calles, donde se observan rastros de sangre, decenas de casquillos percutidos y varios vehículos de la policía dañados, priva un ambiente de temor, tristeza y rabia. “Preguntamos al presidente Felipe Calderón y al gobernador Juan Sabines: ¿por qué nos mandaron matar si un día antes habíamos tenido un diálogo con las autoridades para resolver el problema?”, reprocharon los habitantes y exigieron que se haga justicia por el asesinato de los seis hombres, “o la tomaremos por nuestras manos”.
El pasado 7 de septiembre, los habitantes de Miguel Hidalgo, donde viven cerca de 7 mil personas, acordaron en asamblea apoderarse de la zona arqueológica de Chincultik, que está en medio de sus terrenos, con el argumento de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) “la tiene muy abandonada”.
Desde entonces, “cobramos 20 pesos por la entrada, no los 35 que cobraba el INAH”, afirmó un lugareño, quien manifestó que entre semana obtienen ingresos de entre 300 y 400 pesos diarios, y los sábados y domingos entre mil y mil 500.
Las negociaciones con las autoridades comenzaron poco después. La más reciente reunión con funcionarios estatales se efectuó este jueves, y habían acordado seguir platicando, pues les ofrecieron apoyos por más de 600 mil pesos para cosechar jitomates, aguacates y duraznos, propuesta que en principio fue rechazada por los ejidatarios.
“Nunca pensamos que el gobierno vendría a atacarnos como si fuéramos delincuentes, porque estábamos en diálogo, pero ahora vemos que fue una trampa para que nos confiáramos”, aseguró Vázquez López.
Señaló que el jueves ellos llevaron a los funcionarios a Chincultik para que vieran el mal estado en que está la zona, de lo cual dieron fe.
El campesino explicó que este viernes por la mañana agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) llegaron a las ruinas para desalojar a los 25 que estaban en el lugar. “No sólo detuvieron a algunos de ellos, sino a quienes caminaban por la carretera”, dijo José Vázquez, quien participaba en la mesa de negociaciones.
Previamente habían desalojado a los campesinos de otras comunidades que tenían el control de los lagos de Montebello, ubicados a 10 kilómetros de aquí.
Sostuvo que como a las 11 y media de la mañana los policías ingresaron al poblado en camionetas de la PFP, cuyos ocupantes lanzaron gases lacrimógenos, incluso en escuelas, lo que ha provocado “daños mentales a los niños”.
Luego llegaron más agentes de la Policía Estatal Preventiva –varios en caballos– “para sitiar” el poblado. Los campesinos, quienes se defendieron con machetes y palos, calculan que eran entre 250 y 300 los uniformados que realizaron la operación.
“La gente salió a defenderse como pudo, porque los niños se estaban ahogando por el gas, y fue cuando agarramos a 77 policías, los encerramos en la casa ejidal y se les desarmó. Las armas están resguardadas, igual que al menos ocho vehículos, entre ellos un remolque para transportar caballos”, relató.
Asimismo, señaló que a las 15 horas, a pesar de lo que había ocurrido, los agentes y los pobladores “estaban calmados”, pero entre las 5 y 6 de la tarde, cuando los uniformados fueron trasladados al salón de actos, “llegaron más policías a rescatarlos disparando con armas de fuego, persiguiendo a la gente hasta en sus casas, y para liberar a sus compañeros balearon la puerta y rompieron el candado.
“No fue enfrentamiento, no hay ni un arma en el ejido. Los policías que resultaron heridos fue por golpes que les propinaron los pobladores, no por bala; tal vez la gente los agredió porque habían matado personas, pero en ningún momento hubo balas de parte nuestra”, afirmó.
Indicó que la balacera duró unos 40 minutos, lapso en que los uniformados “corretearon” a la gente que buscaba dónde esconderse. Adrián Velasco Alfaro, de 71 años, mostró el oído aún con sangre y el estómago vendado. Algunos vecinos lesionados se recuperan en sus domicilios. José Vázquez comentó que en la confusión, los policías fueron rescatados.
Poco después, Agustín Alfaro Calvo, el único de los seis muertos que no es originario de Miguel Hidalgo, sino de la vecina Ojo de Agua, El Ocotal, accedió a llevar al hospital en su vehículo –no había ambulancias– a Rigoberto López Vázquez, Alfredo Hernández Ramírez y Miguel Antonio Martínez, heridos de gravedad.
“Los policías los bajaron y remataron a los heridos y asesinaron al chofer delante de su esposa; a ella le quitaron una cadena y los aretes y a él la cartera. Y no conformes, le sacaron el ojo con navaja a Rigoberto, quien fue torturado”, expresó.
Tres lugareños guiaban a los agentes por el pueblo
Afirmó que los policías eran guiados por tres campesinos originarios de este ejido y que trabajan en la zona arqueológica, quienes con pasamontañas fueron a mostrar la casa del presidente del comisariado ejidal, Mario Morales García, la cual “fue baleada”.
Los cuerpos de Rigoberto, Alfredo y Miguel Antonio –precisó– fueron traídos antes del mediodía para ser velados, mientras que el de Agustín fue llevado a Ojo de Agua, El Ocotal. Hasta las 13 horas los cadáveres de Ignacio y Ricardo permanecían en Amparo Agua Tinta.
Los ejidatarios, a la espera de nuevos contactos con el gobierno para entregar las armas, exigieron que los deudos sean indemnizados y los detenidos librados.
En Tuxtla Gutiérrez, el ministro de Justicia, Amador Rodríguez Lozano, giró orden de presentación a todos los elementos policiacos que participaron en el operativo para realizarles las pruebas de radisonato de sodio, toxicológica y balística, así como certificación médica y desahogo de testimoniales.
Con información de Ángeles Mariscal, corresponsal
Emir Olivares Alonso
Con una sensación de satisfacción “por ser congruentes” con sus ideales y pensamientos, los universitarios Andrés Leonardo Gómez Emilsson y Mario Jiménez Santiago afirmaron estar en desacuerdo con el régimen de Felipe Calderón, y así se lo hicieron saber: de frente, rodeados de decenas de estudiantes, ante representantes de los medios de comunicación y en un acto oficial, mientras el Presidente hacía uso de la palabra.
Un día después de que el primero llamó “¡espurio!” al titular del Ejecutivo federal y que, tras la detención de éste por elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), Jiménez Santiago gritó: “¡no hay libertad en este país!”, por lo que también fue aprehendido, ambos afirmaron estar contentos por haber hecho patente su inconformidad.
“No me puedo arrepentir de acciones como ésta; de no haber estado seguro no lo hubiera hecho”, señaló Gómez Emilsson, estudiante de 18 años del CCH Sur de la UNAM.
En tanto, Jiménez Santiago, tesista de la carrera de historia en la Facultad de Filosofía de la UNAM, de 24 años, subrayó que ésta no es la única manifestación en el país en contra del titular del Ejecutivo. “Lo que pasa es que son pocos los que tienen la oportunidad de plantarse frente a él”.
Gómez, quien por sus méritos académicos fue seleccionado por la Asociación Mexicana pro Colegios del Mundo para estudiar el segundo año de bachillerato en Noruega, manifestó sentirse “alegre y con el respaldo y solidaridad a mi actuar por parte de muchas personas”.
Instó a los jóvenes a manifestarse contra lo que no estén de acuerdo y a “ser congruentes” con sus valores y pensamientos. Refirió que los hechos del viernes pasado durante la entrega del Premio Nacional de la Juventud, al cual se hizo acreedor, no modificaron su opinión sobre Calderón.
“Nunca he sentido la mínima estimación por él, la imagen que tengo (de Calderón) no se modificará. Siempre he visto las incongruencias de su gobierno, por lo que (tras los hechos) no puedo estar más desilusionado de lo que ya estaba.”
Jiménez Santiago, quien ha recibido muestras de solidaridad, “aunque también mentadas de madre”, aclaró que no se llama Marco, sino Mario. “Desconozco por qué la Presidencia dio mal mi nombre, si se llevaron al menos 10 veces mi credencial de elector”. Anunció que prepara un pronunciamiento, con ayuda de sus compañeros de facultad.
Dijo tener miedo ante posibles represalias cuando ambos dejen de ser nota para los medios de comunicación. “Mis posiciones políticas las sostengo; no me arrepiento de lo que dije e hice. Pero creo que políticamente me tendré que reservar; por un rato no participaré en protestas públicas. Siento algo de temor porque primero me pidieron mis datos los del EMP, después la PFP y luego personas que no se identificaron. Gritarle al Presidente no es cualquier cosa, y menos en este país”.
El padre de Andrés, Luis Gómez, académico de la UNAM, refirió que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos debe levantar una queja de oficio para aclarar si la guardia presidencial incurrió en violaciones a las garantías fundamentales de ambos jóvenes. Anunció que, con asesoría de la Academia Mexicana de Derechos Humanos (AMDH), la próxima semana se presentará un pronunciamiento público por los hechos.
A su vez, la presidenta de la AMDH, Gloria Ramírez, señaló, en relación con el argumento de la Presidencia para justificar la actuación del EMP, que los estudiantes no pretendían agredir a Calderón, sino “simplemente manifestar su desacuerdo, con lo que ejercían su derecho a la libertad de expresión”.
Exigió a la CNDH actuar de oficio, porque “se dieron flagrantes violaciones a las garantías fundamentales como coartar la libre expresión, detención arbitraria, incomunicación y no acceso a un debido proceso”.
Rayones, Nuevo León
Sábado 04 de octubre de 2008

CRíTICO PRESIDENCIAL Andrés Leonardo Gómez Emilsson fue detenido el viernes por el EMP por protestar en Palacio Nacional Foto: María Luisa Severiano
En Jalapa, el campesino Ramiro Guillén Tapia se prendió fuego tras de que el gobierno estatal canceló continuamente una cita para tratar un conflicto de tierras en San Pedro Soteapan Notimex Foto: Foto


Marco Jiménez Santiago y Leonardo Gómez Emilsson, momentos después de ser liberados por el juez 33. El joven de la derecha fue el primero en recibir el galardón de manos del mandatario por su “excelencia académica” y quien con el puño en alto le gritó “espurio” Foto: Notimex


Las incongruencias del espurio
Joven que increpó a Presidente pudo haber cometido un delito
MÉXICO, D.F.(SUN)
Para la Presidencia de la República Andrés Gómez, el joven que esta mañana increpó al presidente Felipe Calderón pudo haber incurrido en diversos hechos ilícitos que van desde faltas administrativas hasta violaciones legales de tipo penal.Andrés Leonardo, ya hasta me de da pena Calderón
Carajo. Dondequiera se para, Felipe Calderón es repudiado por los mexicanos. Le gritan “espurio” los jóvenes, los viejos, las mujeres (no se me olvida lo que pasó en la Feria del Libro de la Universidad de Guadalajara), se lo gritan en México y en el extranjero, en varios idiomas se lo han gritado al pobre.
Pobre, sí, porque ni siquiera puede culpar de eso a la oposición políticamente organizado en partidos. Porque los gritos vienen del pueblo, de la gente común y corriente y, también, de los mexicanos más preparados como Andrés Leonardo Gómez, brillante estudiante con reconocimiento internacional.
Que quede perfectamente claro, no estoy hablando de las protestas, fáciles de descalificar, realizadas por políticos profesionales como Gerardo Fernández Noroña. Nada de eso. Me estoy refiriendo a las manifestaciones espontáneas de descontento de los ciudadanos que no han hecho de la política su oficio y que, a más de dos años de distancia, se siguen sintiendo agraviados por lo que pasó el 2 de julio de 2006, esto es, por el enorme fraude electoral del que se valieron el PRI y el PAN, Elba Esther Gordillo y Fox, Calderón y la derecha española y estadounidense, para robarle la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de que se merece lo que le pasa, ya hasta me da pena Calderón. No puede pararse en ninguna parte, ni en México ni en el extranjero, sin que se manifieste un mexicano inconforme que le recuerde su origen: “!Espurio!”.
Calderón y sus patrocinadores, que al mismo tiempo son sus patrones, creyeron que iban a poder ocultar el fraude comprando periódicos y periodistas, televisoras y comentaristas, radiodifusoras y locutores. No pudieron. Los medios alternativos, como el internet, los han puesto a todos ellos en su lugar.
Ciertamente, y así hay que verlo, lo que está ocurriendo en México es una gran cosa, algo histórico, trascendente, maravilloso: una verdadera revolución pacifica, ordenada y valiente que tiene un líder, sí, López Obrador, pero que en el fondo organizan desde abajo las personas anónimas, las que de verdad cuentan, los ciudadanos conscientes que ya se cansaron de tanta inmoralidad.
Pero, lo juro, a pesar de todo eso, a pesar de que Calderón merece lo que le gritan, ni hablar, a mí me empieza a dar pena este hombre. Es que, sin duda, la historia lo va a juzgar si no peor que a Díaz Ordaz, más o menos por ahí.
Por ultimo, toda mi solidaridad hacia el estudiante que fue reprimido por el Estado Mayor Presidencial y, desde luego, igualmente hacia su padre al que vi en un video muy digno exigiendo justicia para su hijo.

PROTESTA CONTRA AGRESIÓN COLOMBIANA. Familiares y amigos de las víctimas del bombardeo desde aviones colombianos a Ecuador protestaron ayer frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores contra la indiferencia sobre el caso por parte de las autoridades mexicanas Foto: Jesús Villaseca
