sábado, octubre 04, 2008

VARIAS DEL POR ESTO!!!







¡Espurio!

Sábado, 04 de Octubre de 2008 03:51

MEXICO, D.F., 3 de octubre (LA JORNADA).- Cuando Felipe Calderón elogiaba a la indígena Eufrosina Cruz porque alzó la voz en su comunidad y defendió el derecho al voto de las mujeres, Andrés Gómez Emilsson, un estudiante de 18 años de edad que había recibido de sus manos el Premio Nacional de la Juventud, se puso de pie en el presídium, alzó los brazos y grito: “¡Espurio!”.
Calderón siguió con su discurso mientras dos elementos del Estado Mayor Presidencial se colocaban detrás del joven; uno de ellos lo tomó del brazo y le ordenó: “¡Cálmate!”.
[“Hoy México, como se acaba de ver, nuevamente, tiene espacios de libertad y tolerancia que entonces hubiesen sido inimaginables. Tiene instituciones democráticas sólidas, fundamentadas en la libertad y en la pluralidad de las ideas”, expresaba el ESPURIO Calderón, un día después de cumplirse el 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco, lo que contradijo al responder intolerante ante las protestas de los jóvenes destacados (NOTIMEX/OSCURO) ]

“Hoy México, como se acaba de ver, nuevamente, tiene espacios de libertad y tolerancia que entonces hubiesen sido inimaginables. Tiene instituciones democráticas sólidas, fundamentadas en la libertad y en la pluralidad de las ideas”, expresaba el ESPURIO Calderón, un día después de cumplirse el 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco, lo que contradijo al responder intolerante ante las protestas de los jóvenes destacados (NOTIMEX/OSCURO)

Apenas habían transcurrido unos segundos cuando Marco Jiménez Santiago, que se encontraba entre el auditorio, exclamó “¡No hay libertad en este país, no hay libertad!, por lo que otros dos elementos del EMP, se acercaron a él, lo tomaran del brazo y se lo llevaran, mientras Calderón advertía que a diferencia de 1968, “uno de los momentos más tristes” de la historia, ahora hay libertad y “se pueden dar espectáculos como éste”.
“Hoy México, como se acaba de ver, nuevamente, tiene espacios de libertad y tolerancia que, entonces hubiesen sido inimaginables. Tiene instituciones democrática sólidas, fundamentadas en la libertad y en la pluralidad de las ideas”, expresaba un día después de cumplirse el 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco.
Concluida la ceremonia, 15 de los 16 premiados se tomaron la foto oficial con Calderón. Sólo Gómez Emilsson, quien obtuvo el reconocimiento de mérito académico e incluso fue el primero en recibirlo, faltó porque en ese momento fue tomado del brazo por uno de los militares, quien le dijo: “Tú te vienes conmigo” y cuando el muchacho preguntó a donde lo llevaban, la respuesta fue: “aquí a la esquinita”.
Y fue conducido a una oficina de Palacio Nacional, donde él y el otro manifestante permanecieron incomunicados, fueron interrogados y fotografiados, hasta que finalmente, en una patrulla ambos fueron remitidos al juzgado cívico número 33, de donde salieron, porque la Presidencia de la República no levantó cargos en su contra.
Pero durante casi dos horas, se dio una historia de confusiones y caos en los patios de Palacio Nacional.
El padre del galardonado, Luis Gómez, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, iba de un lado a otro sin que nadie le informara el paradero de su hijo. “Aquí me voy a quedar, esta hablando Felipe Calderón de la libertad de expresión y simplemente porque mi hijo dijo que no estaba de acuerdo, lo sacaron del evento. Me parece lamentable”, decía mientras elementos del EMP le impedían el paso y empujaban a la prensa para que no cruzara el Patio Central.
A esa hora, Calderón ya se había ido, lo mismo que la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, que salió apresurada para asistir al Parlamento Infantil.
La única funcionaria presente era la directora del Instituto Mexicano de la Juventud, Priscila Vera, quien ante las preguntas de los reporteros respondía con el silencio. “Me permiten pasar”, repetía mientras buscaba escabullirse entre los reporteros e incluso intentó alejarse del padre del alumno premiado, pero este le dijo: “No se vaya a desaparecer, por favor... es la única persona que está aquí “.
Mientras tanto, en una oficina de Palacio Nacional, los elementos del EMP hacían su interrogatorio.
“Cuando me detuvieron me torcieron el brazo, me hicieron la llave y me dejaron incomunicado aproximadamente una hora y media”, refirió después Marco Jiménez.
Luego, explicó, lo llevaron a un rincón de un cuarto, lo sentaron en una silla y le pidieron una credencial. Me dijeron: ‘cómo chingaos llegaste aquí, ¿fuiste invitado?’ Yo les dije que registramos un proyecto (en el IMJ) y que nos dejaron entrar, luego pidieron la lista y se hizo un caos”, contó el otro joven egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Continuó su relato: “Y les dije que quiénes eran, que si eran guardias presidenciales y me dijeron te vale madres. Estaba muy nervioso y le pregunté a uno de los jefes a dónde me van a llevar, me dijeron te vale madres, te vamos a sacar de aquí y ahorita le hablamos a la PFP; entonces metieron a tres guardias que no iban armados. Les preguntaba qué me iban a hacer, a dónde me llevaban, porque me tenían detenido y ellos me contestaron: pregúntale a tu pinche conciencia”.
Siguieron las preguntas hasta que entró el otro alumno. “Hicieron que me sentara y me preguntaron agresivamente dónde y por qué estoy estudiando. Yo les decía que ya tenían esa información, porque recibí el premio. Y luego me tomaron fotografías”, contaría también Gómez Emilsson.
Después de 40 minutos de no tener información sobre su hijo, Gómez finalmente entró a una oficina contigua a la Puerta Mariana junto con la titular del IMJ y ya no fue visto salir por la prensa.
Al filo de la una de la tarde, o sea hora y media después de que inició todo, un funcionario de la Presidencia de la República, explicó que se encontraban en “la agencia número 33 del Ministerio Público” y que en breve se emitirían un comunicado.
Desconcertados, los abuelos del joven, Ingvar Emilsson, también académico de la UNAM y Oliva Sánchez abordaron un taxi y fueron en busca de sus familiares.
Los encontraron en el juzgado cívico número 33, en la estación del Metro Pino Suárez, pero nadie sabía aún qué pasaría con ellos. Para entonces, Los Pinos ya había informado que no formularía cargos contra ellos.
En cuestión de minutos, los agentes del juzgado cívico les informaron que ya podían retirarse. “Hubo un desistimiento, lo cual me parece lógico después de que los tuvieron detenidos ilegalmente”, expresó Luis Gómez.
Un comandante de nombre Raúl Olvera todavía explicó que habían violentado la Ley de Cultura Cívica, pero que Calderón “giró instrucciones para que no se les sancionara, ya que el muchacho lo único que hizo fue decir su sentir”.



Inadmisible

Sábado, 04 de Octubre de 2008 03:51
Detener a dos jóvenes por manifestarse en contra de Felipe Calderón Hinojosa, es instituir en México la criminalización de la protesta social / Se vulnera la libertad de expresión / “Demuestra signos de incapacidad para reconocer que en el país existen puntos de vista diferentes al oficial”: Edgar Cortez, secretario ejecutivo de la Red Todos los Derechos para Todos

MEXICO, DF., 3 de octubre (LA JORNADA).- La detención de dos jóvenes que se manifestaron en contra del espurio Felipe Calderón durante un acto oficial se inscribe en la práctica de la criminalización de la protesta social que ha emprendido el actual gobierno, además de que vulneró la libertad de expresión de los estudiantes, derecho internacional que México está obligado a cumplir, consideraron defensores de derechos humanos.
“Es una actitud grave” por parte de la administración federal, lo que “demuestra signos de incapacidad para reconocer que en el país existen puntos de vista diferentes al oficial”, consideró Edgar Cortez, secretario ejecutivo de la Red Todos los Derechos para Todos.
Señaló que la detención de Andrés Gómez, de 18 años y destacado estudiante del CCH Sur de la UNAM, y de Marco Jiménez, de 24 años tesista de la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía de la misma casa de estudios, denota una actitud “grave pues se les da un trato de delincuentes a personas críticas y con posiciones distintas a la oficial. Es una acción que se inscribe en la garantía del derecho a la libertad de expresión y manifestación”.
El activista refirió no existía delito qué fincarle a los dos universitarios, por lo que no había razón para detenerlos y menos aún para presentarlos ante el Ministerio Público local. “Fue una acción de intimidación para los disidentes a la postura oficial. El derecho de libertad de expresión no se sujeta a eventos oficiales ni a la envestidura presidencial”.
Brisa Maya, directora del Centro Nacional de Comunicación Social, señaló que la detención de ambos jóvenes fue una acción que atentó contra la libertad de expresión de los universitarios y que demostró que el gobierno usurpador de Calderón “no responde a un estado de derecho democrático” al tratar de sancionar a los que tienen un punto de vista contrario.
Remarcó que la actitud de los jóvenes “son el reflejo del enojo de un sector de la población ante la decisión electora de 2006 (que dio un cuestionado triunfo a Calderón). Es una herida que no ha sanado y el gobierno federal no acaba de entender que esto no es fácil de olvidar”.
Por su parte, Alejandro Juárez, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, consideró que fue un “acto de censura debido a que se remitió ante una autoridad a los jóvenes como si en verdad hubieran cometido un delito. Éstos sólo expresaron una opinión política que no constituye ningún delito ni infracción ante los ordenamientos legales”. Aunque adujo que no podría considerarse como criminalización de la protesta.
Entonces, la Presidencia de la República justificó el proceder del Estado Mayor Presidencial que retuvo en Palacio Nacional a dos jóvenes que se manifestaron en una ceremonia de Felipe Calderón, y luego los remitió a un juzgado cívico.
Tras la polémica que suscitó este hecho y cuando ambos aún estaban desaparecidos, emitió el siguiente comunicado:
“El día de hoy elementos del Estado Mayor Presidencial, en cumplimiento de las obligaciones contenidas en la legislación que regula la organización y funcionamiento de este cuerpo castrense, pusieron a disposición de las autoridades competentes del Distrito Federal a los jóvenes Andrés Leonardo Gómez Emilsson y Marco Virgilio Jiménez Santiago, por la probable realización de conductas que son sancionadas penal o administrativamente por la legislación vigente.
La Presidencia de la República anticipó que no formulará cargos contra estos jóvenes”.



Calderón, el autoritario

Sábado, 04 de Octubre de 2008 03:48
Es superado por la crisis y las malas perspectivas económicas del país, por lo que muestra cada vez más signos autoritarios / La detención de los jóvenes es un grave signo de la desesperación en que se encuentra Felipe Calderón / En un hecho agraviante para el régimen de libertades democrática
Jorge Carrasco Araizaga

MÉXICO, D.F., 3 de octubre (APRO).- Superado no sólo por la crisis de inseguridad, sino por las malas perspectivas económicas del país, Felipe Calderón muestra cada vez más síntomas autoritarios.
La detención por parte del Estado Mayor Presidencial (EMP) de los jóvenes Andrés Leonardo Gómez Emilson y Marco Virgilio Jiménez Santiago es un grave signo de la desesperación en que se encuentra, cuando ni siquiera ha cumplido dos años en la Presidencia de la República.
En un hecho agraviante para el régimen de libertades democráticas, elementos de ese enclave autoritario que es el EMP detuvieron a los dos jóvenes por protestar en contra de Calderón durante la ceremonia que se realizaba en el Palacio Nacional, a propósito de la entrega del Premio Nacional de la Juventud.
Uno de los galardonados, por mérito académico, Andrés Leonardo, de 17 años y becado en Noruega, fue detenido por gritarle “espurio”, mientras que Marco Virgilio, quien se encontraba entre el público, al darse cuenta de la detención gritó: “¡No hay libertad en este país!”. El EMP también arremetió contra él.
En los países democráticos, es común que los jefes de Estado o de gobierno o cualquier alta autoridad sean impugnados por sus actos en el ejercicio público.
Le ha ocurrido, desde luego, a George Bush en Estados Unidos, a Nicolas Sarkozy en Francia, a José Luis Rodríguez Zapatero en España, a Ignacio Lula Da Silva en Brasil, o a Michelle Bachelet en Chile. Es decir, tanto a gobernantes conservadores como a quienes se les identifica con ideas progresistas.
Es parte del ejercicio del poder, independientemente de las razones o sinrazones de la protestas.
Las dictaduras o totalitarismos no soportan la disidencia. Arremeten contra ella. Lo hizo Pinochet durante la dictadura militar chilena; ocurre en la Cuba castrista, lo mismo que en la pragmática China de partido único
En México parecían superados esos tiempos. Justo cuando se conmemoran los 40 años de la represión del movimiento estudiantil de 1968, punto de quiebre en la democratización del país, Calderón se encargó de recordar que aún existen actitudes y bolsones autoritarios que atentan contra la democracia en el país.
Por si su llegada al poder no estuviera marcada por la violación al equilibrio de la competencia democrática, la detención de los jóvenes muestra el verdadero talante de quien habita Los Pinos.
Desde luego, el EMP no actuó por sí mismo. Su función está limitada a la salvaguarda del Presidente de la República y a algunas otras actividades relacionadas con el protocolo y la visitas de dignatarios extranjeros.
La detención de los jóvenes no pudo ser más que con previo acuerdo con su jefe. No era la primera vez que Calderón era increpado, por lo que ya no estaba dispuesto a soportar más disidencia.
La Presidencia explicó el proceder del EMP en el “cumplimiento de las obligaciones contenidas en la legislación que regula el funcionamiento” de ese numeroso y costoso cuerpo de cerca de dos mil efectivos del Ejército y la Marina, y civiles que están al servicio del presidente.
Nada más alejado de la realidad, pues la razón de ser del EMP es la de salvaguardar la seguridad del Presidente de la República. ¿En qué amenazaban la integridad de Calderón las consignas en su contra?
Un día antes de ese grave precedente contra la libertad de expresión, Calderón se había llenado la boca en nombre de la democracia.
En un auditorio integrado por niños, dio clases de democracia y fustigó con alusiones a su principal opositor, Andrés Manuel López Obrador.
“Hay quienes teniendo ya muchos años y diciéndose muy demócratas, la verdad no respetan las ideas de la democracia y podrían hacerle mucho daño al país”.
¿Acaso sus actitudes autoritarias no le hacen daño al país?
El Estado Mayor Presidencial es, precisamente, uno de esos bolsones del autoritarismo. Se trata de una costosa estructura que no obedece a nadie más que al presidente en turno. Por eso se le conoce como “un ejército dentro del Ejército”.
No son pocos los militares, tanto en activo como en retiro, que reconocen la obsolescencia de esta fuerza que, por lo demás, termina como “sirviente” del presidente y su familia. ¿Acaso ese cuerpo sin contrapesos es propio de la democracia?
Durante una hora y media no se supo de los jóvenes detenidos hasta que fueron presentados en una agencia del Ministerio Público del DF “por la probable realización de conductas sancionadas penal o administrativamente”.
De esa manera, le endilgó a la justicia del Distrito Federal la responsabilidad de castigar o exonerar a los jóvenes que increparon a Calderón.
Al final, un juez cívico los dejó en libertad porque la Presidencia no levantó ningún cargo en contra de ellos. No era necesario, el mensaje a los mexicanos ya había sido dado: Calderón no sólo no está dispuesto a soportar la discrepancia, sino a castigar a quien lo impugne.

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