El plantón
Las elecciones en Estados Unidos y los medios mexicanos
Por supuesto, no puede ignorarse el “empujón” que recibió Obama de manos de sus propios contrincantes, los republicanos, quienes luego de ocho años de pavoroso gobierno bushiano han logrado lo antes impensable: que una administración que recibió el poder en bonanza económica y relativa estabilidad mundial, entregue cuentas deplorables en todos los órdenes, con un país polarizado, dividido, en medio del descrédito internacional y la zozobra por una crisis económica y financiera de la que todavía falta lo peor. ¿Les suena conocido?
Repito: si nada fuera de lo común sucede hoy, los americanos propinarán una patada en el trasero a George W. Bush, a su delfín, el patético y cada vez más avejentado John McCain, y en general a un gobierno que los ha sumido en un reinado de oscuridad y terror al tiempo que les ha restringido las libertades civiles, otrora el orgullo de la nación más poderosa de la tierra. Enhorabuena. Si bien el destino de “W” debería ser un juicio por crímenes contra la humanidad, en lo que ese sueño se materializa millones se darán por bien servidos con que él y su camarilla salgan del poder con la cola entre las patas.
Las dos principales televisoras mexicanas ya anunciaron un despliegue masivo de sus reporteros, comentaristas, locutores, levantacejas y merolicos varios, que estarán “apostados” (cual si se tratara de soldados) en las principales ciudades de la Unión Americana para cubrir lo más relevante de la elección. Lo que me parece totalmente frívolo y fuera de lugar es el tono de verdadero “show” mediático que le han dado a este “evento”. Nada más hay que ver la ampulosidad y grandilocuencia con que un Loret o un Alatorre nos anuncian, el gesto adusto y el tono solemne, una cobertura “imparcial, objetiva, veraz” de “tan importante acontecimiento”. Pregunto: ¿así como fueron de “imparciales, objetivos y veraces” durante la elección presidencial de 2006 en nuestro país? Los que no fueron capaces de ver el cúmulo de irregularidades y canalladas que se materializaron en el más burdo fraude electoral de la historia de México, nos mostrarán “todo” de la elección gringa. Candiles de la calle. Con semejantes pájaros de cuenta, prefiero seguir la elección por Internet.
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