Los infundios de Carlitos Tello
POR MARIO MÉNDEZ ACOSTA
(Exclusivo para Voces del Periodista)
El fraude electoral del 2 de julio no ha concluido. Sabedores de que la condena al despojo se sostiene y poco a poco se extiende cada vez más el ámbito internacional, los que lo tramaron y consumaron siguen adelante con diversas estrategias para tratar de borrar la total certeza de ese hecho en crecientes sectores de la opinión publica nacional y mundial.
Entre las acciones emprendidas en ese sentido, hay algunas rebasadas en la táctica del revisionismo histórico que han seguido algunos grupos de ultraderecha que, por ejemplo, niegan la realidad del holocausto cometido por los nazis durante
Según Tello, para escribir su panfleto entró en contacto con testigos de que López Obrador dijo "perdí", en una suite del hotel Marquis Reforma, donde estaban congregados los miembros de su equipo inmediato con el candidato la noche de ese 2 de julio.
Es claro que López Obrador estaba al tanto de que en las encuestas de salida, que ocultó el IFE, se le otorgaba el triunfo, al igual que con las encuestas privadas más confiables, y que había más de dos millones de votos que el IFE había escamoteado del conteo, por lo que de ningún modo podría haber se expresado de esa manera. Es más, nadie en México, ni los propios calderonistas dentro y fuera del PAN, podrían haber pensado de esa manera en ese momento.
Los panistas temblaban de miedo ante la perspectiva de que el fraude pactado y prometido por los consejeros y por el presidente del IFE, no hubiera podido concretarse con éxito esa noche.
Desde luego, Tello Díaz se ha negado a revelar su fuente, sobre todo por que no existe y porque cualquier nombre que mencione sería desmentido por la persona que intentase enlodar.
Federico Arreola, respetado político y periodista y vocero de AMLO, mencionó a las personas que esa noche estuvieron con López Obrador en la suite del Marquis: "sus tres hijos (José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo), mi hijo Federico Manuel, Marcelo Ebrard, César Yáñez, José María Pérez Gay, Mario Delgado y Nicolás Mollinedo".
Se abusa desde luego del hecho de que ni López Obrador ni los periodistas e intelectuales que lo apoyan son capaces de idear y aplicar una táctica inmoral equivalente a la que han lanzado con el pasquín de Tello los destructores de la incipiente democracia del país. Sólo les queda la protesta firme y estridente.
Así, la insidia de Tello ha causado muchas protestas de diversos sectores ciudadanos, algunas de ellas bastante airadas. La reacción ante esto de los grupos salino-fascistas que urdieron esta trama, y que tratan de enterrar la conciencia del fraude del 2006, ha sido alarmante, ya que implica negar por completo el derecho de expresión libre y directa única forma de darse a conocer de esos ciudadanos que no tienen el acceso expedito a los medios masivos de comunicación.
Personajes sombríos como Héctor Aguilar Camín, Jorge G. Castañeda Gutman, Beatriz Pagés y otros, tratan ahora de convertir el fracaso de Tello en convencer a nadie, ni siquiera a Joaquín López Dóriga, en una lucha conmovedora por defender el derecho de Tello a difundir sin oposición alguna su tan prematura aplicación del revisionismo histórico a los hechos del 2006.
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