Fox, el peor presidente
La política llegó al nivel de una porqueriza
Por: Samuel Schmidt
“Que la nación te lo demande”. Me dio la carcajada cuando escuché esta frase que remata el juramento de los políticos que asumen una función pública aunque su “elección” sea dudosa.
Pero la risa dio lugar a la ira cuando escuché a Vicente Fox —of all people— disertando sobre democracia, justicia y libertad. Aventé un zapato contra la televisión y el agravio público se convirtió en bronca privada: mi esposa está furiosa conmigo, mientras que debería estarlo con el demagogo de Fox.
Con desfachatez Fox nos alecciona sobre democracia cuando manejó una elección de Estado, movilizó instituciones para destruir a un candidato, gastó mil 300 millones apoyando la guerra sucia de su partido.
Con descaro habla de justicia cuando su poco escolarizado hijo –la manzana no cae lejos del árbol- es nombrado alto ejecutivo de una empresa que luego recibe beneficios fiscales multimillonarios; sus hijastros son condenados por una comisión legislativa y él agredió misóginamente a las diputadas.
Nos habla de transparencia cuando desde Los Pinos han bloqueado las solicitudes de información sobre sus viajes, los de su esposa e hijastros y se niega a informar sobre el gasto en remodelar sus ranchos.
Habla de legalidad y La Jornada descubre que es un presidente espurio porque es hijo de extranjeros, lo que implica que entregó documentos falsos para su registro como candidato.
Vicente Fox es la prueba fehaciente de que la política ha caído al nivel de una porqueriza. Sólo en su mente enfermiza el país está en paz. El país sufrió el agravio de una manipulación fraudulenta. ¿Qué se podía esperar de quien manipuló a la Suprema Corte de Justicia para destrozar a su enemigo político? Y el cínico habla de libertad.
Fox pisoteó todos los principios democráticos posibles. Toleró los insultos, injurias, bromas y denigraciones porque eso servía para distraernos mientras su familia se llenaba los bolsillos de dinero.
Jugó a ser víctima mientras preparaba un desfalco. No ha respondido sobre el segundo rancho privado descubierto por dos periodistas.
Se ha burlado de la nación y la nación ni se lo demandará ni le podremos pasar la cuenta, movió las instituciones gubernamentales para proteger a sus hijastros y ya ha negociado su impunidad. Por eso le fue la vida para asegurar que su partido no perdiera la elección. Los legisladores panistas perdieron la dignidad al tratar de acallar el escándalo de los hijastros incómodos y ahora tolerarán al cuñado incómodo y aplaudirán a la nueva familia de megamillonarios. Y con ese cinismo nos hablan de cambio. El país está cambiando, pero de manos.
La nación podría demandarle a Fox haber sido el peor presidente de los últimos 70 años.
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