miércoles, enero 12, 2011

México, peor que Afganistán

* La estrategia de “guerra” contra el Narcotráfico y el Crimen Organizado de Felipe Calderón, que además de provocar más de 32,000 ejecuciones, sumir en la inseguridad y el miedo a gran parte de la población y dañar gravemente el tejido social e institucional ha degradado la imagen de México en el concierto internacional de naciones / Las víctimas mortales de la violencia en México superan a países en conflictos bélicos como Afganistán, Somalia y Sudán, según estudios de organismos y personalidades internacionales, entre ellos la Universidad Alemana Heidelberg, el Centro para la Nueva Seguridad Americana, la Oficina de las Naciones Unidas Contra el Delito y las Drogas y el senador demócrata Jhon Kerry

MÉXICO, DF, 11 de enero (PL, APRO, SUN Y PERIODICOS).- Las víctimas mortales de la violencia en México en el 2010 superaron a las provocadas por la invasión a Afganistán y su prolongación a Paquistán, así como a las de la guerra civil en Somalia y Sudán.

Según un estudio realizado por la Universidad Alemana Heidelberg, México tiene niveles de inseguridad similares a Iraq y a las naciones antes mencionadas, por lo que la ubican entre los seis países más violentos del planeta. De acuerdo al análisis, esto significa que la nación azteca vive “un conflicto dónde la fuerza violenta se usa de manera organizada y sistemática, en tanto las partes involucradas emprenden medidas amplias en que la destrucción es masiva y de larga duración”.

Barómetro de Conflictos 2010 compara las acciones bélicas en Afganistán y Paquistán, donde hubo seis mil 800 muertes en el 2010 - la mayor cifra desde que se inició el conflicto -, con la violencia en México, en el que las víctimas mortales superaron las 10 mil personas de enero a noviembre del pasado año. El estudio no sólo hace una radiografía, sino también ofrece un pronóstico: la tasa de asesinatos seguirá en aumento durante años.

“El conflicto por el predominio regional entre los principales cárteles del narcotráfico: Sinaloa, el Golfo, Los Zetas, La Familia Michoacana y los Beltrán Leyva, y por otro lado el enfrentamiento al Gobierno escalaron a una guerra de plena intensidad”, asegura una investigación del Centro para la Nueva Seguridad Americana.

En los primeros cuatro meses del 2010 se reportaron 151 enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y miembros de los cárteles del narcotráfico, según estadísticas de esta institución radicada en Washington, cuyo estudio solicitó el Laboratorio de Investigación del Ejército de Estados Unidos. Pero más allá de la enorme cantidad de muertos, 12 mil 905 al cierre del 2010, el Barómetro de Conflictos destacó que las bandas criminales parecieron cambiar su forma de operar, y desde principios de diciembre del 2009, además de enfrentarse entre sí, comenzaron a atacar a las fuerzas del orden. Por su parte, el centro estadounidense aseguró que la llamada “guerra contra las drogas” se convirtió ya en una “insurgencia criminal de alcance transnacional” que desafía al gobierno mexicano, además de ser la peor amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

Instala narco 235

filiales en EU

Un estudio solicitado por el Ejército de Estados Unidos detectó que los cárteles mexicanos ya han entrado en 48 de los 50 estados de ese país, donde han abierto, por lo menos, 235 centros de distribución al mayoreo.

El análisis del Center for a New American Security entregado al Laboratorio de Investigaciones del Ejército de EU califica a las bandas mexicanas del narcotráfico como “la amenaza más grande del crimen organizado en la Unión Americana”.

Los tentáculos del crimen organizado mexicano no se quedan en EU. El estudio documenta que se han encontrado centros de distribución en Canadá, Europa e incluso en África occidental.

“Las redes que se enlazan a los cárteles y a las bandas, ya no son solamente un problema del crimen. Sino una amenaza cuya metástasis ha adoptado una nueva forma de insurgencia criminal que amenaza a los gobiernos y a las sociedades civiles.”

Esta industria ilegal, calcula el análisis, produce de 25 a 40 mil millones de dólares al año.

Los tentáculos de los cárteles mexicanos de la droga y sus organizaciones criminales más pequeñas llegan hasta África Occidental, pero su mayor presencia activa está en 235 ciudades de Estados Unidos y un número indeterminado en Canadá, donde controlan la distribución de drogas al mayoreo, reveló un estudio de un organismo denominado Center for a New American Security, con sede en Washington.

El documento revela que las bandas mexicanas del narcotráfico ya penetraron en 48 estados del vecino país, incluida su capital, Washington, D.C., así como en un número no especificado de estados de Canadá, siendo su presencia más importante en Texas, con 32 centros de distribución de drogas al mayoreo; en California con 31, y en el norteño estado de Washington, fronterizo con Canadá, con 24.

Realizada para el Laboratorio de Investigaciones del Ejército de Estados Unidos, la investigación cita declaraciones del Departamento de Justicia de ese país en las que califica a las bandas mexicanas del narcotráfico como “la amenaza más grande del crimen organizado en EU”.

Su portada ilustrada con la imagen de un policía de Juárez que corre al momento de estallar un auto-bomba que cegó la vida de otros dos policías, y su título: Crímenes de Guerra. Pandillas, Cárteles y la Seguridad Nacional de Estados Unidos, dicen todo de cómo percibe la problemática su autor, Robert Killebrew, un coronel retirado que dirigió una fuerza de tareas conjunta en Centroamérica y organizó a las fuerzas de la ONU que se instalaron en Haití.

Asimismo, ofrece reportes de incidentes poco conocidos al sur del río Bravo:

“Una semana antes del asesinato de Bob (un granjero de Arizona), y de su hermano Phil… éstos sacaron de su rancho una enorme cantidad de drogas que encontraron en unos camiones”, dice el capítulo III, dedicado a la presencia de estas bandas en EU.

Relata que otro ranchero de Naco, Arizona, en la frontera con Sonora, hizo lo mismo, y fue visitado dos días después por una banda de narcotraficantes que ingresó a su casa a golpearlo a él y a su esposa para advertirle de que si tocaba la droga regresarían a matarlos.

El texto firmado también por la investigadora Jennifer Bernal, destaca que las pandillas latinas como la MS-13 (Mara Salvatrucha), la pandilla de la Calle 18 y otros grupos como la Mexican Mafia o la Mexikanemi han proliferado: La MS-13 tiene de seis mil a 10 mil integrantes en Estados Unidos y se estima que la Calle 18 tiene unos 30 mil.

“Las redes que se enlazan a los cárteles y a las bandas, ya no son solamente un problema del crimen. Sino una amenaza cuya metástasis ha adoptado una nueva forma de insurgencia criminal que se extiende a través de redes, cuya escala y violencia amenaza a los gobiernos y a las sociedades civiles del Hemisferio Occidental y, cada vez más, de Estados Unidos”, dicen sus autores.

Violencia por tiempo indefinido

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó hoy que la violencia en México generada por el control de los territorios “permanecerá por tiempo indefinido”.

“No basta ser de la ONU para darse cuenta de que el problema de la violencia en México es difícil y delicado; sólo basta ver los números sobre muertos que genera el crimen organizado”, afirmó Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra el Delito y las Drogas.

En conferencia de prensa para dar a conocer la creación del Centro Excelencia de Información sobre Seguridad Pública, Victimización y Justicia, Mazzitelli señaló que aun cuando México ha dado pasos firmes para combatir a los cárteles de las drogas, seguirá prevaleciendo la violencia.

El representante de la ONU urgió al gobierno mexicano y al Congreso a implementar con mayor celeridad las reformas tendientes a combatir al crimen.

Consideró que paralelamente se debe de avanzar en lo referente en la reconstrucción de las instituciones policíacas y a los sistemas de control de confianza.

Tejido social destrozado

El senador demócrata y presidente del comité de Relaciones Exteriores, John kerry, reconoció este martes la responsabilidad de estados Unidos en el problema del narco y del tráfico de armas que han contribuido a que en México se esté librando ``un tipo de guerra civil’’.

``México es un enorme desafío para todos nosotros. La violencia está destrozando el tejido de vida y de la sociedad en México’’, dijo Kerry al reconocer la necesidad de que el Congreso y el gobierno de estados Unidos pongan todo de su parte para ayudar a México Frente a una amenaza que ha crecido de forma ``inmediata a nuestra frontera’’ y atenta ``contra la seguridad nacional’’ estadounidense. La alusión del presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado, durante una conferencia realizada en el Center for American Progress (Cap) en la que abordó la parálisis del Congreso y sus efectos en la acción legislativa, se produjo cuando se le preguntó por el ambiente de cooperación con México en el inició del nuevo período legislativo. En este sentido, Kerry adelantó que se propone ``analizar’’ la situación de México en el comité de Relaciones Exteriores ``hay formas en las que nosotros estamos contribuyendo a este problema. No sólo en el uso y demanda de droga, pero también en el tráfico de armas; el flujo de armas que han dado poder a la gente para sostener un tipo de guerra civil dentro de ese país’’, dijo kerry.

Turbios aires políticos
Luis Linares Zapata
L

a plutocracia y la clase política que le sirve han elevado sus anhelos a un lugar común: entronizar nuevamente al PRI en Los Pinos. Es una verdad que todo México sabe, afirma oronda Beatriz Paredes. Y la algarabía mediática se desvive en redondear frases, iniciar estudios, publicitar sondeos y dictar sentencias afines. Los difusores del modelo imperante, siempre atentos a los devaneos y vicisitudes de las alturas, hace ya tiempo que olieron las guías superiores y ejecutan, con envidiable celo, sus caviladas instrucciones. Los cánticos surgen, a borbotones, de sus gargantas y plumas y llegan, por incontables recovecos, al sitio apuntado de antemano en el inapelable mandato. El grito que se oye es sonoro, amplificado, multitudinario y central: no hay forma de oponerse, y menos vencer, a Enrique Peña Nieto. Él es el más adelantado de los priístas y, por derivación inequívoca, de todos los demás. El mero campeón, el escogido de los oráculos, apadrinado por los hacedores del sistema vigente.

Peña Nieto apareció de pronto en la pantalla de Televisa y penetró, paso a pasito, en los hogares de los mexicanos para enroscarse ahí desde hace ya cinco largos años. Se le introdujo con frases hechas a su medida, misma que ha resultado, ciertamente, corta en tamaños y contenidos. Los decorados atriles, donde se le sitúa con frecuencia, pretenden darle un toque de suavidad positiva, base complementaria de su atildada figura. De sus movimientos corporales emana, constantemente, la fórmula concertadora que esquiva controversias y tira buena onda. Todo un tinglado que se desarrolla bajo la más estricta supervisión de una nube de asesores de imagen que lo siguen y decoran con el esmero de una estrella. De esa pasta está labrado su perfil público. Esa es la fuerza que lo impulsó hasta situarlo en el privilegiado sitial de las preferencias electorales, según encuestas a modo y dichos de acreditados difusores del oficialismo.

La invencibilidad del PRI no sólo se predica del lejano 2012, sino que se aplica, sin trámite alguno, a las venideras elecciones del Edomex. No hay postura disidente que distraiga la atención de la opinocracia mediática. En ese cielo de postulantes solícitos, los supuestos son, también, conclusiones. Los alegatos deacreditados expertos se trastocan en dogma que explica y agota la seguridad del triunfo. Los dirigentes del PRD mismo, con sus asesores, estrategas y políticos de acompañamiento, colaboraron gustosos a levantar tan engañosa fantasmagoría. Predicaron, ante cualquiera que los quisiera oír, (y claro está, tuvieron abiertos los micrófonos, los comentarios y las pantallas) que era indispensable una coalición para enfrentar, con posibilidades de éxito, al acabado, al consagrado fenómeno de masas en que se convirtió al priísta de nuevo cuño y gastadas propuestas. Las posibilidades de vencer al PRI (y a su adalid) en ambas contiendas (2011 y 2012) son tan magras como la vigencia de la antigravedad, se desgañita el vocinglerío bajo consigna.

La plutocracia, sin embargo, siente aún vahídos que le vienen desde la temida izquierda. Al tiempo que siguen insuflando su globo publicitario atisban alrededor y no quieren aceptar lo que presienten. A pesar de la andanada mediática sin precedentes que desataron desde antes, de mucho antes de los amargos y divisivos tiempos de 2006, una mosca les sigue zumbando en el oído. Los voluminosos intereses que han amasado con avaricia sin límites, les traen compulsas nerviosas ante cualquier amago de finiquito. Es por eso que sus amanuenses siguen apuntando armas comunicativas en esa izquierdosa dirección. Es, quizá por eso, que el secuestro de Fernández de Cevallos causó tal conmoción allá por las cúpulas del poder. Sus estremecimientos de clase, qué duda cabe, llegaron hasta las más temerosas medianías de las escalas sociales. Las cartas enviadas por los secuestradores a los amigos de Fernández de Cevallos les advierten que no hay intocables. A todos puede llegarles el juicio de la historia o, como en este sonado caso, la sentencia de un grupo de organizados violentos que dicen pagar, con similar violencia, a quienes acusan de ser responsables de la terrible situación actual del país.

La degradación de la vida pública llega a extremos notables: gobernadores que heredan el puesto al hermano; hermana incómoda que va por una candidatura; intelectuales y comentaristas que tratan de disfrazar, con cifras de relatividad continental, la criminalidad desatada a raíz de la declaración de guerra al crimen del señor Calderón o; el ocultamiento oficial de los secuestros y crímenes contra los migrantes centroamericanos. Es por esta degradación que se confunde al quehacer político de cara a la sociedad con los cenáculos de los burócratas públicos o partidarios. Hacer pasar una comida de importantes, en un restaurante de moda, como la consagración de un prospecto de candidato de unidad de la izquierda, es un desfiguro. Alejandro Encinas ganó su lugar picando la piedra de la militancia ideológica y partidaria en la base y frente a la gente. López Obrador no lo hizo su autoritaria propuesta. Fue el Movimiento de Regeneración que encabeza el que reconoce sus méritos desde el inicio de la actual gira por el Edomex. Fueron los militantes locales quienes decidieron, en la permanente consulta que AMLO hace en sus recorridos. Ellos exigieron, a grandes voces, la alianza de los partidos de izquierda. Una alianza de base a la que los dirigentes formales del PRD se oponían. Son ellos los que nunca plantearon plebiscito alguno para cimentar sus componendas con el PAN de Calderón y ahora la usan como excusa para tapar su derrota.

La suerte está, finalmente, echada y sus consecuencias se perfilarán, con claridad suficiente, este año de posibles y esperadas renovaciones. Serán los mexiquenses primero, y los mexicanos todos después, los que dirán la última de sus mandonas palabras.

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