ex misteriosos desaparecedoreshan dicho que obtuvieron como pago una milésima de lo que ha robado Fernández de Cevallos. ¿Y qué van a hacer con ese dinero? Para un grupo político marginal, o para una persona, 200 o 300 millones de pesos son muchos, incluso para un partido pequeño; pero para un gobierno llamado por ellos represor (que sí lo es) esa cantidad de millones no es nada: más se gastan en festejos frívolos con motivo de los bicentenarios y centenarios o remodelando mal el Palacio de las Bellas Artes. Si ese grupo (o red), aceptando que existe, quisiera organizar y levantar al pueblo mexicano para sacudirse a los ricos y llevar a los pobres al poder, lo que haya obtenido por el secuestro del Jefe Diego es una bicoca. Cualquier jefe de narcos tiene más recursos y la Procuraduría General de la República también.
El caso Diego Fernández de Cevallos ha sido singular en muchos sentidos: desaparece, encuentran gotas de sangre, se habló de un chip en un brazo, la familia no quiso que interviniera la policía; los hijos, según se dijo, no querían pagar, pero alguien pagó, nos dicen sus ex misteriosos desaparecedores
. Finalmente reaparece, y los primeros en informar son los de Televisa y Notimex: la primicia para ellos y no para los pocos medios que no pertenecen a la oligarquía mexicana. ¿Por qué esta aparente incongruencia? Todos recordamos que los comunicados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en sus primeros años, los enviaba a La Jornada, a Proceso y a El Financiero, no a Televisa, el canal del locutor que, aunque rectificara, dijo andó
por anduvo
(López Dóriga, 20/12/10).
El 14 de mayo fue secuestrado y no se sabía entonces si Diego estaba vivo o muerto. Más tarde se supo, o así lo dijeron sus secuestradores, que estaba vivo y pudimos ver, en tres diferentes momentos, tres fotografías que pretendían mostrarlo en esas condiciones aunque un poco deteriorado (lo cual es natural pues es un día mayor que yo, es decir un anciano: tiene 69 y no 68 años como han dicho algunos medios). Para darle mayor sesgo político, ¿qué mejor que un comunicado izquierdista-populista que en muchos aspectos podrían firmar cualquier grupo de esta corriente? ¿Será casualidad que el comunicado de la RTG se refiera a las mafias en el poder y protegidas por éste, a Fobaproa y demás expresiones usadas por López Obrador en sus textos y discursos? Lo que yo leo en el comunicado de la RTG es un mensaje subliminal con expresiones lopezobradoristas y zapatistas (del EZLN, por ejemplo el famoso ¡Ya basta!
) para que los incautos piensen que el pobrecito Diego fue mantenido en cautiverio por izquierdistas-populistas que, ya perdonados gracias a la fe de su víctima recién liberada, quisieron enviar el mensaje de que nadie, por poderoso que sea, puede ser intocable
.
En mayo se pensaba que lo había secuestrado un grupo de delincuentes, de secuestradores comunes, ahora se quiere hacer pensar que fueron izquierdistas. El nuevo escenario se está preparando, ¡qué duda cabe!
Seis días después del secuestro escribí en mi artículo de La Jornada: “Muchos panistas están inconformes con Calderón. Tanto que hasta se ha especulado (…) que la desaparición
del Jefe Diego es deliberada para darle notoriedad y convertirlo en precandidato a la Presidencia como la mejor carta en contra de Peña Nieto. En caso de tener bases esta especulación, y de que en realidad Fernández de Cevallos no haya fallecido, los menos desmemoriados recuerdan que después de su triunfo sobre Zedillo y Cárdenas, en el famoso debate del 12 de mayo de 1994, desapareció de la escena para no robarle cámara al gris candidato del PRI y que éste ganara. Desde luego es pura especulación, pues las cosas pueden ser más serias, pero por algo se repite de boca en boca. Lo que es un hecho es que el PAN no tiene, ni de lejos, un buen precandidato que haga pensar al electorado que vale la pena votar por él. Así de mal está este partido que, obviamente, no supo qué hacer con sus triunfos obtenidos por el desgaste y desprestigio del PRI antes de 2006”.
Se especulaba en aquellos meses que en noviembre o diciembre de 2010, si estaba vivo, aparecería y que se presentaría como un mártir del panismo y una víctima de un grupo delictivo. Así ha ocurrido, pero este grupo delictivo, sin dejar de serlo en caso de que realmente exista, se convirtió de golpe y sorpresivamente, en un grupo de extraño nombre y de supuesta afiliación de izquierda, populista por añadidura. ¡Qué conveniente para la guerra sucia electoral que se avecina, en segunda edición, contra López Obrador! Los mensajes subliminales son, de acuerdo con los grandes publicistas, los más efectivos para los emisores.
Como en el 2000, la oligarquía en el poder quiere tener dos cartas fuertes, una en el PRI y otra en el PAN. El tema es que el proyecto neoliberal y el régimen de privilegios no cambien de rumbo. Si hace 10 años los candidatos de Zedillo fueron Labastida y Fox, después de la experiencia de 2006 los candidatos ad hoc para el sistema bien podrían ser Peña Nieto y Fernández de Cevallos. Los dos son muy bien vistos por Carlos Salinas, el mejor operador político que tiene la oligarquía hasta este momento.
Se dirá que estoy especulando. Sí, en efecto. ¿Qué otra cosa se puede hacer ante una farsa como la que han montado los principales medios de comunicación con la liberación
de Diego? ¿Alguien me puede explicar por qué durante el cautiverio
del abogado queretano no hubo un solo comunicado de la supuesta Red por la Transformación Global, siquiera para decir que además de los millones reclamados quería el cumplimiento de ciertas demandas sociales?
El 28 de mayo de este año, inmediatamente después del secuestro, escribí en La Jornada que “en la semana que estuvo desaparecido Diego… murió, revivió, hizo campaña y levantó como nadie en estos tres años la imagen del partido”. Dije que, al menos en los medios, había aparecido su cadáver en un campo militar, víctima de una nueva guerra sucia, y que su desaparición había sido considerada al mismo tiempo “secuestro, levantón, venganza, desavenencia con un cliente, mensaje del narco y un escalamiento de la guerra por parte del crimen organizado”. Sigue el enigma.
¡Apareció!, sí, con un timing y una apariencia mediáticos: sano, fuerte, en pleno uso de sus facultades mentales, y con una impresionante barba de Santaclós en época navideña; un mes antes del inicio del año electoral, y cuando el PAN-gobierno se encuentra en el punto más bajo de su historia, cuando nada parece funcionar.
Repetía en los medios un discurso meticulosamente preparado, destinado a convencer a futuros electores de que es un hombre nuevo
: compasivo (lo primero que hizo fue perdonar a sus captores, como Dios manda); firme y legalista (hay que perseguir a sus secuestradores, pero sin ánimo de venganza
y respetando sus derechos humanos); humilde y equitativo (no se centren en mi caso, hay otras prioridades); religioso (no dejaba por un momento de dar gracias a la Virgen), y preocupado por Marisela Escobedo, cuyo nombre jamás recordó, pero a quien se refería simplemente como la señora de Chihuahua
.
A estos panistas les falta mucho para que dominen el sutil arte de engañar con la verdad
, como hacían los priístas en su época de oro. ¿Es coincidencia que haya aparecido Diego poco después de que Felipe Calderón anunciara que el candidato presidencial pudiera ser una sorpresa, alguien que no está en el gabinete? Alguien, vaya, como Diego Fernández de Cevallos: el hombre que pudo ser presidente, y que ahora vuelve por sus fueros cuando más lo necesita el partido. ¿Diego vs. Enrique Peña Nieto? Diego, el único panista que podría descarrilar la maquinaria electoral del PRI en las encuestas, especialmente tras un debate de candidatos en la televisión.
Resulta obvio que apareció asistido por uno o varios consultores de imagen de Televisa: limpio, fresco, con el pelo corto y la enorme barba esponjada cuidadosamente arreglada. A la llegada a su casa lo esperaba una nube de reporteros y camarógrafos. Como es su costumbre, conducía personalmente un lujoso automóvil. Lo hacía con una sola mano, porque en la otra sostenía un enorme ramo de rosas rojas, flores de pasión para la joven esposa (¿telenovela 2012?).
Intentaba dar la impresión de ser un hombre nuevo, transformado por la tragedia, pero lo delataban las mismas cejas negras encrespadas y la misma mirada retadora; la misma voz estentórea e intransigente. Discutía con los periodistas y defendía sus puntos de vista con la vehemencia de siempre. Ante una pregunta de Carlos Marín se dio el lujo de hacer un retruécano inexplicable (la causa de la causa es causa de lo causado
). No obstante la noble intención, sus referencias constantes a la Virgen no salían de boca de un asceta, sino de un político en campaña.
Garganta Profunda, el hombre que llevó a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein a descubrir el misterio del Watergate, repetía siempre el mismo consejo: follow the money (sigan la ruta del dinero). Y ese pudiera ser el secreto para descubrir el enigma del secuestro de Diego. Los medios revelaron inicialmente que el rescate que pedían sus captores, los misteriosos desaparecedores
, era de 50 millones de dólares (hoy resultó de 30). Pero Diego, con todo y su new look y su apariencia de humildad, no dio en ningún momento la impresión de ser un hombre que ha perdido una fortuna así en el ocaso de su vida. O quizá tiene tanto dinero que la enorme suma, como le dijo Carlos Marín el día de su liberación
, sería como quitarle un pelo a un gato
.
Volviendo al tema del dinero agradeció en más de una ocasión a quienes hicieron posible su rescate
. ¿Alguien pagó por él? ¿Alguien le prestó el dinero con garantía de sus cuantiosas propiedades? ¿El gobierno, el PAN, Salinas? ¿Alguno de los cárteles, para instalarlo en la Presidencia a cambio de favores? Efectivamente, lo recomendable sería seguir la ruta del dinero.
La historia tiene muchas inconsistencias. El angustioso llamado al hijo para que lo liberara de un martirio insoportable es inconsistente con su afirmación de que los misteriosos desaparecedores
lo trataron en forma correcta y respetando siempre su dignidad. ¿Y qué decir del Diego secuestrado, que aparecía vendado, vulnerable, demacrado y sosteniendo una copia de Proceso? Nada que ver con el Diego combativo que enfrentó a los medios a las puertas de su casa y en la televisión.
¿Qué nos espera: una lucha de dos candidatos apoyados por Televisa (Diego y Peña Nieto) con la consultoría política de Salinas? Al día siguiente de su misteriosa aparición Diego se descartó como candidato para 2012. Si usted le cree, espere el 6 de enero la llegada de los Santos Reyes. ¡Felicidades!
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