El general Cárdenas nacionalizó el petróleo a dos dólares el barril
La dupla entreguista
Calderón-Beltrones lo desnacionaliza a 150 dólares
POR ALFREDO JALIFE-RAHME
(Exclusivo para Voces del Periodista)
No es lo mismo la nacionalización de Pemex cuando el barril de petróleo se cotizaba aburridamente a dos dólares el barril, que a150 dólares setenta años después (¡75 veces más!), cuando las dos enmiendas gemelas de Calderón y Beltrones del co-gobierno neoliberal de facto PAN-PRI pretenden desnacionalizar el último patrimonio nacional que resta, después de tanta "privatización" fallida (en particular, la bancaria.)
Aunque la producción se haya reducido en el yacimiento Cantarell (sobrexplotado demencialmente por los gobiernos de Zedillo, Fox y Calderón por consigna de las necesidades de EU que siempre ha buscado un precio bajo del "oro negro" para subsidiar su "adicción energética", de la propia confesión de Baby Bush), lo cual ha sido inmensamente compensado con el alza estratosférica de los hidrocarburos, como consecuencia de la derrota de EU en Irak (donde no pudo capturar unilateralmente sus hidrocarburos), por simple "flujo de caja", la desnacionalización es una equivocación monumental, para decir lo menos, viniese o no en
Aún admitiendo que el precio disminuya a 70 dólares el barril (que desea fervientemente EU), como consecuencia de la recesión global que mermaría la demanda, por simple "flujo de caja", Pemex seguiría siendo el mejor negocio de México.
Pese al pésimo manejo "gerencial" de los pasados 27 años (nadie se salva del oprobio), Pemex ocupa el primer lugar de las empresas de Latinoamérica (estatales y privadas), de acuerdo al ranking de las primeras 500 empresas globales de la revista Fortune.
De todas formas, un precio a 70 dólares el barril, como "pronostica" la muy sesgada Agencia Internacional de Energía (controlada por los países consumidores de G-7), que suele equivocarse a menudo, se encuentra por arriba de los "vaticinios" entreguistas de Téllez Kuenzler (representante del Grupo texano Carlyle del nepotismo bushiano y antecesor en
Calderón lleva tres graves errores, hasta ahora sabidos, en su manejo energético: dos cometidos en
Pero los previos tres errores conocidos de Calderón no se comparan en absoluto a su peor equivocación :la privatización subrepticia y tangencial de PEMEX que lo marcará para siempre en los futuros libros de Historia universal y nacional y cuyo fantasma lo perseguirá en su epitafio.
Llama poderosamente la atención que sean los mismos fracasados de los pasados 27 años (Labastida, Téllez Kuenzler, Reyes Heroles Jr., Calderón Hinojosa, Elizondo Barragán etcétera) quienes ahora propongan la reforma entreguista, desnacionalizante y privatizadora de Pemex.
El enfoque que abordamos en el próximo libro por
Todos los capítulos del libro demuestran la grave equivocación, en contra de la corriente histórica global, del desmantelamiento deliberado de PEMEX, es decir, su balcanización y puesta en bazar al peor postor y al mejor impostor, con el fin de privatizar los hidrocarburos de México por medio de subterfugios legaloides, fiscaloides y, más que nada, mediante la dictadura del mayoriteo automático en el Congreso que pisotea la aplastante voluntad nacional que repudia la privatización cuando el PAN ni el PRI cuentan con un mandato específico.
Reyes Heroles Jr., resucitado ahora como director de PEMEX gracias a las hazañas del "mago" Ugalde en el IFE, su aliado y ex empleado en
México ya no es el mismo. Para bien o para mal, México cambió para siempre y sea cual fuere el devenir de Pemex, habremos entrado al crepúsculo de la nación mexicana y su "estado neoliberal fracasado" o, mejor, a su nueva aurora boreal democrática.
Todo dependerá en última instancia de la reacción de supervivencia de sus ciudadanos, más que de la desacreditada clase política del "viejo régimen", agazapada en su clandestina inercia entrópica, sin poder dar la cara al sol y solapada por los multimedia locales totalmente sovietizados -donde tendrá que escenificarse inminentemente la verdadera batalla por la neo-democracia del Siglo 21.
El "viejo régimen", visiblemente carcomido, no entendió la multidimensionalidad del nuevo orden geoenergético mundial ni, mucho peor, el incipiente nuevo orden geoestratégico multipolar, debido a su ineptitud consubstancial, además de encontrarse conspicuamente hipotecada por su extenso inventario de cadáveres compartidos en el closet totalitario, fomentados por sus infinitos fraudes corporativos y su vocación al nihilismo -a la destrucción por la destrucción-, cuando en siete años el México panista pasó del noveno lugar en el PIB mundial -seis años del locuaz Fox, sumado de un año del inepto Calderón-, al decimoquinto lugar, con la colusión del PRI neoliberal. En siete años ,México se desplomó siete lugares, según datos del FMI, pese a haber obtenido los mayores ingresos de hidrocarburos de su historia, alrededor de 600 mil millones de dólares ,según la revista Fortune.
Tampoco a la cínica tripleta nihilista de Beltrones-Labastida-Gamboa (con varios cementerios a cuestas) se le conoce un solo acto fehacientemente constructivo o presentable en su alargada gestión en diferentes áreas sensibles del poder desde hace 27 años y no solamente es cómplice de la ineptitud panista, sino que, peor aún, creó la corrupta matriz operativa donde florece la parasitaria plutocracia que ha llevado a México a una decadencia jamás vivida, además de haber fomentado el crimen y el vicio (v.gr sus escándalos de intolerable narcopederastia,el Oemexgate, el asesinato de Colosio etcétera) que han desfigurado a la nación mexicana a grado de haberse vuelto irreconocible.
Hoy el "cártel energético" priista de Beltrones-Labastida-Gamboa pretende alcanzar la cumbre de su nihilismo mediante la desnacionalización de Pemex.
El "viejo régimen", es decir, el sincretismo neoliberal del PRI y el PAN, no se percató de la desglobalización y del "Fin de
El "viejo régimen" no asimiló la corriente histórica de los flamantes tiempos nacionalistas y regenerativos del nuevo orden político mexicano que se vislumbran en el horizonte democrático con su transformación ciudadana y su "nuevo régimen", con el fulgurante sobrepeso de la vigorosa sociedad, civil, que solamente esperan la implosión del co-gobierno neoliberal del PAN y el PRI para recomenzar la restauración republicana y la refundación de todo el sistema político mexicano totalmente putrefacto, e iniciar así la odisea del "nuevo México" que nos merecemos para el siglo 21, si es que las fuerzas geopolíticas vecinas, sedientas de nuestros hidrocarburos, no lo balcanizan antes.
De todas maneras, la verdadera disolución del estado mexicano pasa por la balcanización calderonista-beltronista de Pemex.












