LA LUPA POLÍTICA
¿PASARÁ FELIPE EL BREVE LA DURA PRUEBA DEL 2008?
POR ALFREDO JALIFE-RAHME
(Exclusivo para Voces del Periodista)

El primer año del polémico régimen de Felipe El Breve ha sido sumamente mediocre, salpicado con algunos éxitos sobre todo en su reconciliación con el mundo latinoamericano, el paso de la criminal ley del ISSSTE y su coordinación con la cúpula senatorial tripartidista con la que de facto cogobierna y que ha hecho avanzar algunas medidas electoreras que le han dado un poco de oxigenación política, lo cual ha sido exageradamente dimensionado por los multimedia sovietizados del amasiato neoliberal panista-priista, al que ha sido seducido un sector "pragmático" del viejo PRD, que sacrifica su posicionamiento del corto plazo por la inmediatez pecuniaria.
Alguien podría contradecirnos, no sin justificación, que Felipe El Breve obtuvo el mayor logro de todos: haber sorteado el vendaval político y haberse legitimado como "presidente legal" de México, aun a costa de haber sacrificado las gubernaturas de Yucatán y Michoacán, no se diga de haber sido mal meneado en las elecciones en general que se desarrollaron en ese lapso. Otros más, partidarios de las estructuras carcomidas del "viejo régimen" podrán sostener, no sin razón, que Felipe El Breve puso en jaque a Marta, a través de una excelente campaña mediática en contra de la familia bribonesca, perdón, Bribiesca, y de haberle empezado a tapar la boca al locuaz cual disfuncional Fox, lo cual no es poca cosa.
Para ser justos, si sumamos el año en su conjunto se pudiera hablar de un año de claroscuros, con más oscuros que claros, no sin dejar de agregar de que su mismo íntimo amigo desde las Escuela Libre de Derecho, el muy polémico secretario de Trabajo, el "enchinado Jorge Alarcón", perdón, alias "Lozano", decretó que el crecimiento económico de México en 2007 había sido mediocre.
Por cierto, en materia de declaraciones en el seno del gabinete, han brillado las contradicciones entre todos sus componentes, y en las que ha participado en forma ridícula el mismo Felipe El Breve con inventos de "gastritis" para encubrir una vulgar matanza de paramilitares, pasando por elucubraciones retóricas, hasta regaños desproporcionados al sector empresarial.
Se pudiera decir que la doble personalidad de Felipe El Breve" -por un lado, el "hijo desobediente" (como analizamos en un artículo anterior en exclusiva para La Lupa Política), y el "gerente burocrático de la plutocracia parasitaria local"-, se cargó más al final del año del lado del "gerente burocrático" que se consagró a administrar la crisis política y que solamente tuvo algunos destellos mediante la exhibición del "hijo desobediente", quien hubiera podido dar un golpe de timón para encabezar la verdadera transición del "viejo régimen" hacia el "nuevo régimen" que reclama la cada vez más despierta ciudadanía mexicana.
Se pudiera extrapolar que Felipe El Breve mató su lado positivo y dejó que aflorara su parte más negativa, la del "gerente" totalmente secuestrado por la vieja clase política, hoy agazapada en la cópula, perdón, cúpula tripartita del Senado, que pretende mediante aspirinitas sobreabultadas en los medios sovietizados, para resolver problemas estructurales.
Así las cosas, quien en la agitada campaña presidencial se autonombró "presidente del empleo", ni fue "presidente", sino un vulgar "gerente" para administrar la crisis a punto de estallar, ni creó empleos, sino más desempleo, lo cual pudiéramos resumir en su primer año de "gobierno" de que fue más en realidad el "gerente del desempleo".
Lo anterior se ha dicho sin contar la "mala suerte" del "gerente del desempleo", a quien le correspondió lidiar con "accidentes extraños", pero muy extraños: el de las mandarinas en Campeche y la inundación de Tabasco, atribuidas al "cambio climático", que al rato le van a endosar el desempleo y la mediocridad de todo el modelo neoliberal.
A nuestro humilde entender, el "gerente del desempleo", Felipe El Breve representa la fase terminal del viejo régimen. Y muchos se preguntarán quién representa entonces al "nuevo régimen". Pues ni más claro que el agua descontaminada: AMLO.
Ahora procedamos a demostrar con hechos y no con emociones. Nunca en la historia del México moderno se había dado que un candidato "perdedor", primero, siguiera vivo (baste ver a los cadáveres putrefactos de Madrazo; Hampa, perdón, Campa, etcétera); segundo, quien repunta peligrosamente en los sondeos manoseados por los fariseos encuestadores, quienes se postran al peor postor y al mejor impostor (lo cual, en una encuesta neutral seguramente abultaría más la resurrección de AMLO), mientras el "gerente del desempleo" declina ominosamente su aceptación (que conste que no aceptamos las espurias encuestas, y cuya caída ha de ser todavía más pronunciable.)
Era consabido en las estructuras del viejo régimen, que el primer año del presidente en turno era apoteósico desde el punto de vista de la aceptación popular, y cuya imagen empezaba a declinar a partir del cuarto año de gobierno cuando arrancaba la carrera presidencial siguiente. No es el caso de Felipe El Breve, quien aún en las encuestas muy a modo parece ubicarse en la fase terminal en su primer año de gobierno con una abrupta caída, que nuestras fuentes, que hasta ahora no nos han fallado, nos reportan que sería de 15 puntos estrepitosos.
Y eso que aún no iniciamos lo que su contrincante AMLO califica como "Enero Negro", cuando vendrá la cascada de alzas consabidas que pondrán a dura prueba al régimen de Felipe El Breve.
Entre tanto, AMLO no cesa de asombrar con su poder de convocatoria ciudadana en toda la República, pero más peligrosamente en la zona metropolitana, y que los medios sovietizados pretenden censurar (y eso que se han ostentado como defensores de la "libertad de expresión" que se acaba cuando se trata de la expresión de sus enemigos.)
En forma impactante AMLO lleva un mes de racha en la concentración de masas: el 18 de noviembre en el Zócalo, donde lanzó el grito por la "Segunda Independencia" de México que se manifiesta por el nacionalismo petrolero, y en forma aparatosa en la zona oriente del Estado de México, donde congregó a un mayor número de partidarios que durante la misma campaña presidencial.
Si quien esto escribe fuera Felipe El Breve estuviera sumamente preocupado y con insomnio por el reporte del aglutinamiento popular de la zona oriente del Estado de México, mucho más que por la acostumbrada magna concentración del Zócalo. ¡Y ésta si que es noticia!, aunque sea censurada por los multimedia sovietizados del duopolio neoliberal panista-priista.
¿Se expande la revolución democrática desde el Zócalo capitalino hasta el oriente del Estado de México, en espera de impactar en los otros tres puntos cardinales de la zona metropolitana?
Y eso que todavía nos encontramos a unos días de "Enero Negro"…
Si desde el punto de vista micropolítico y microconómico, todas las corrientes confluyen en contra del "gerente del desempleo", quien ha exhibido su legendaria ineptitud, lo cual puede desencadenar un movimiento popular para exigir su renuncia; desde el punto de vista macropolítico y macroeconómico, los vaticinios son mucho peores cuando la misma favorita del partido demócrata de EU, la senadora Hillary Clinton, comienza a renegar, presionada por la base de su partido, del modelo neoliberal global, ya no se diga cuando arrecie la recesión de EU en agosto próximo que golpeará en pleno rostro a Felipe El Breve, quien cometió dos imprudencias al respecto: una, haber ido al Foro Económico Mundial de Davos, sin contar su pleito con Lula (un genio de la geopolítica, mientras que Felipe ni la entiende), a inventar que en el fraude electoral del pasado 2 de julio los mexicanos habíamos votado por el "neoliberalismo" y el "libre comercio"; y, dos, al haber imitado las locuacidades de Fox cuando alardeó que México se encontraba blindado frente a la desaceleración de nuestro gigante norteño.
En forma objetiva, no vemos en el horizonte inmediato del 2008 logros tangibles que favorezcan al "gerente del desempleo", sino todo lo contrario: se avizoran tiempos ominosos cuando pueden confluir los aspectos negativos a nivel micro y macro de la política y economía que lo pueden defenestrar de Los Pinos. Entonces Felipe El Breve podrá encontrarse ante el dilema Shakespeareano insalvable: renunciar o ser derrocado por la revolución democrática; no nos referimos al desfigurado partido, sino a la emanación ciudadana que ya inició la "Segunda Independencia" de México y cuya bandera principal es la defensa de la soberanía energética. De ahí la prisa del calderonismo y sus aliados en la cópula, perdón, cúpula del Senado, a quienes les queda el as principal: el remate de PEMEX para salvar de su ostensible quiebra al modelo neoliberal, lo cual ha beneficiado exclusivamente a la parasitaria plutocracia local y al duopolio PRI-PAN del viejo régimen.
El remate de PEMEX en esas circunstancias, no sabemos si sea todavía suficiente para rescatar a un náufrago moribundo. Pero no nos equivoquemos, el "gerente del desempleo" apostará todo para salvarse de la hoguera infernal mediante la privatización energética en lo "oscurito", aún al precio de haberle vendido su alma al diablo.
De ahí también que la batalla final de México del siglo XXI pase por la defensa de PEMEX. Quizá el 18 de marzo sepamos ya cuál será el destino del México moderno.

1. Es muy difícil prever una revuelta o una revolución porque son fenómenos sociales que no pueden medirse con precisión; además porque nuestro país es muy extenso y con más de 106 millones de habitantes. Lo que puede verse es que las luchas de los trabajadores casi siempre son derrotadas y sobre ellas se ha sentado la clase política y empresarial para seguir dominando. Los dirigentes políticos necesitan siempre ser optimistas, mientras los analistas críticos suelen ser lo contrario. Sería mejor ver los problemas con la mayor objetividad posible. Hace dos siglos el imperio español se había debilitado; no sabía que a los pocos años sus colonias americanas se liberarían del yugo. Hace 100 años el dictador Porfirio Díaz se sentía fuerte y seguro; meses más tarde fue barrido por la Revolución iniciada en 1910. En México hace por lo menos 25 años que hay condiciones objetivas para una revolución, pero ideológicamente pareciera que ninguna.
2. La clase política, desde que triunfó la Revolución y asumió el poder ha sido extremadamente hábil y hasta inteligente. Por lo menos desde los años veinte del siglo pasado supo usar a las masas y a sus dirigentes naturales para servir a los intereses del gobierno en turno y al Estado capitalista. Usando hábilmente su ideología ha logrado imponérsela a la población mediante la escuela, la iglesia y los medios informativos, de tal manera que a pesar de registrase algunos cambios la situación sigue igual. Pareciera que nada va a cambiar porque los medios de dominación siempre esconden la realidad. Pero al observar el descontento y la desesperación de los trabajadores parecería que estamos en vísperas de una gran transformación revolucionaria. Hace 101 años, después de las brutales represiones a las huelgas de Cananea y Río Blanco la situación fue empeorando para el dictador, hasta desembocar en la gran revolución de 1910.
3. El presidente ilegítimo Felipe Calderón es, indudablemente, cien veces más represor que su antecesor, el muy corrupto Vicente Fox. Éste sabía hacer negocios con los empresarios y usar muy bien el aparato del Estado para enriquecerse, pero políticamente no aprendió a llegar a acuerdos. Por eso en julio de 2006, apenas se dijo que Calderón había ganado, comenzó a dejarle en sus manos las decisiones políticas. También por eso Calderón acordó con el PRI proteger al gobernador de Oaxaca y reprimir con brutalidad al movimiento magisterial y de la APPO que se había iniciado a principios de mayo. Fue Calderón, como “presidente electo” el que instruyó la toma de Oaxaca aquel 29 de octubre, quien ordenó la brutal represión del 25 de noviembre y la detención de presos a principios de diciembre. Calderón, al aumentarle en demasía los salarios al ejército y ocupar militarmente media república con militares, ha demostrado cuál es su política.
4. A Calderón le ha importado un bledo el crecimiento del desempleo, el miserable aumento de dos pesos a los trabajadores, que los artículos de primera necesidad se encarezcan en un 30 por ciento o que los campesinos estén en las calles protestando contra el TLCAN. Tampoco le preocupa mucho las protestas de los lópezobradoristas, la de los zapatistas del EZLN y la de los obreros que batallan contra la privatización eléctrica y petrolera. Mientras los que protestamos en carreteras, calles y plazas no tenemos para pagar sonido, pasajes de autobús o comida para respaldar nuestras acciones, el gobierno cuenta con el presupuesto público multimillonario para enviar al ejército y a la policía a amenazar o reprimir nuestros actos. Así nuestra caminata de 200 kilómetros que ya lleva 60, carece de casi todo y los gastos tienen que ser personales. Pero así ha sido, será y tiene que ser. La lucha es desigual, pero así crecerá.
5. En México la lucha del pueblo que logró la independencia nacional contra la dominación de tres siglos del imperio español, se inició el 15 de septiembre de 1810 con un levantamiento débilmente armado y concluyó la confrontación 11 años después. La gran batalla revolucionaria (también con armas) que acabó con 35 años de la dictadura de Porfirio Díaz (que protegió a poderosos terratenientes, al clero y a los poderosos inversionistas extranjeros) se inició el 20 de noviembre de 1910 para concluir cinco meses después con la huída del dictador y la firma de los Tratados de Ciudad Juárez. En estos años el pueblo se pregunta: ¿El año 2010 seremos capaces para hacer la revuelta o la revolución que nos libere para siempre de la explotación, la miseria y la opresión política? La clase política prepara los festejos oficiales del “bicentenario”. Parece muy segura del poder que controla. ¿Cuánto más esperará el pueblo para salir de su miseria?
6. El 80 por ciento de la población mexicana diría que hoy estamos peor que hace cien años porque durante el Porfiriato ese mismo porcentaje vivía en la pobreza y la miseria. Otros dirían que no porque un alto porcentaje tiene televisión, radio, una casa menos jodida que antes, e incluso estufa, carreteras y puede viajar, es decir, se ha modernizado. Puede ver TV cuando antes no había en qué divertirse; tiene estufa cuando antes prendía leña; las carreteras tienen miles de kilómetros de extensión cuando antes sólo existían caminos de tierra; se puede viajar en autobús y avión cuando antes sólo en bicicleta. Al parecer la radio y la TV pueden hacer olvidar el hambre y las carreteras y los aviones pueden hacernos pensar que vivimos en gran mundo de la modernidad. Pero el 25 por ciento de familias del campo y el otro 25 por ciento de los marginados (desempleados y millones de personas de salario mínimo) sólo saben que viven como sus padres, abuelos y bisabuelos.
7. Sin embargo hoy las grandes batallas no solo parecen venir de los sectores más miserables ni de los países de mayor pobreza. La injusticia y la inequidad en el campo y la ciudad, en la fábrica y en la escuela, en la economía y la política, siguen siendo el motor del descontento, pero éstas deben conocerse y pasar a formar parte de la conciencia de quienes las sufren. Las clases poderosas buscan esconder toda la realidad y se valen de todos los medios para tergiversarla o, de plano, silenciarla. Las batallas son importantes sólo con la condición de hacer avanzar los procesos, de que no se anclen en pequeñas batallas reivindicativas. Elevar el nivel de conciencia de la población a partir de la lucha social y del análisis de los problemas más importantes, es tarea indispensable para evitar que la ideología de la burguesía penetre y para que sea combatida. En México, ni en ningún lado, podrá haber una verdadera revolución sin conciencia de clase social.
8. Puede estar el presidente ilegítimo Calderón sentado sobre un volcán a punto de estallar, tal como lo ignoraba el dictador Díaz que festejaba el Centenario de la Independencia rodeado de aristócratas e intelectuales a modo cuando estalló la Revolución en 1910; pero también puede que el estallido se retrase porque logre controlarlo con el fuerte apoyo de empresarios, clero, medios de información y gobierno yanqui. ¿Cuál será el papel de los socialdemócratas que siguen esperanzados en procesos electorales y acuerdos para continuar en el poder a pesar de que la miseria en la población se hace más profunda y extensa? Nadie puede hay decir lo que pasará en los próximos años. Puede ser que los llamados “festejos por el bicentenario” sean los festejos de nuestro pueblo que al fin dijo ¡Basta! y se puso a caminar para transformar su mundo en propio beneficio. Espero que no sean simples ilusiones.
