Julio Pimentel RamírezComo era de esperarse en un régimen derechista y neoliberal, no podía ser de otra manera, en los primeros días del naciente año los acontecimientos económicos, políticos y sociales se caracterizan por su marcado signo contrario a los intereses de la mayoría de los mexicanos: incremento de precios de productos básicos; oídos sordos a la demanda campesina de que se revise el capítulo agrario del Tratado de Libre Comercio; inminentes propuestas de privatización petrolera que pretenden culminar el proceso de despojo de la riqueza de la nación iniciado hace algunos lustros.
Mientras el Banco de México, la Secretaría de Hacienda y otras dependencias del sector económico se esfuerzan por convencernos de que los índices macroeconómicos reflejan estabilidad y que todo está bajo control, los mexicanos que sobreviven con magros salarios constatan que los precios de productos básicos se incrementan diariamente.
En tanto cifras oficiales subrayan que la inflación en el 2007 se mantuvo por debajo de los cuatro puntos porcentuales, estadísticas elaborados por organismos gubernamentales señalan que los precios de 42 productos de la canasta básica se elevaron alrededor de un 35 por ciento, lo que da por resultado que continúa el deslizamiento a la baja del poder adquisitivo de los salarios, que se incrementaron en porcentajes mínimos en consonancia con el índice inflacionario.
Por otra parte, mientras diversas organizaciones campesinas, respaldadas por otros sectores sociales y políticos, advierten que saldrán a las calles a exigir la revisión del capítulo agrario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las autoridades agrarias del gobierno calderonista subrayan que el tratado comercial con los socios del Norte es innegociable y que este año se destinarán al campo mexicano millonarias cifras, "como nunca antes en nuestra historia".Leer más...
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