Astillero
■ La importancia de resistir
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CERCO. Las medidas de seguridad en torno a la sede de la Cámara de Diputados se incrementaron notablemente. En San Lázaro se discutirá este martes la reforma energética y se tiene previsto que legisladores reciban a Andrés Manuel López Obador alrededor de las 9:30 horas. El ex candidato a la presidencia irá acompañado de 10 intelectuales Foto: Marco Peláez
El vicepresidente policiaco del país, Genaro García Luna, tendrá hoy oportunidad de consolidar entre diputados el estado legislativo de excepción que con tanto éxito inauguró el pasado jueves entre senadores que, al mejor estilo del congreso diazordacista después del 68, estallaron en casi unánimes aplausos cuando su panista pastor Madero les anunció la conversión de esa cámara en prolongación tutelada del ilegítimo poder Ejecutivo también rehén de las armas desbordadas.
El dirigente de la resistencia civil pacífica, Andrés Manuel López Obrador, tratará a su vez de explotar al máximo la rendija contra la privatización que el protocolo de San Lázaro le ha abierto para que en media hora matutina escenifique lo que sus anfitriones dominantes esperan sea una especie de discurseas y te vas, como si la presión social de las afueras del Palacio Legislativo secuestrado pudiese diluirse o apagarse en función de las tretas alfombradas que al tabasqueño creyeran ponerle.
Una franja de diputados federales de izquierda intentará hoy, en mejores condiciones numéricas que sus compañeros del Senado, obstruir el proceso arrollador de aprobación de la reforma petrolera que a sus beneficiarios urge sacar adelante, puesto que entre más tiempo siga expuesta al escrutinio público más detalles sembrados de trampa habrán de encontrarle. La sesión de hoy permitirá, además, confirmar el siempre sabido talante de traición y entreguismo que caracteriza a la corriente que hoy domina al Perreducho (el Perredé de los Chuchos).
Pero lo más importante no estará en los escenarios institucionales militarmente confiscados (ni siquiera en la votación aprobatoria que en un inmueble o en otro se dé, con dedos o con toletes levantados, con violencia sólo contra ciudadanos sin fuero u otra vez contra legisladores en lucha), sino en el hecho central de que la resistencia resistió, que la movilización sigue moviéndose y que el truco de la victoria complaciente no fue aceptado por los opositores fundadamente suspicaces. Hace apenas unos pocos días, la organización cívica que ha resistido el fraude electoral y los apetitos privatizadores estuvo en riesgo de caer en artes de embaucamiento pero, en un giro que provocó enojo en unos y confusión en otros, salvó de sí lo esencial, que es la capacidad de seguir luchando. Por ello es importante la batalla política de hoy, porque, más allá de los resultados procesales previsibles (la aprobación de las nuevas reglas para el futuro contratista de los mouriños, apellídense los beneficiarios así o de otro modo), la organización, la vigilancia y la lucha ciudadanas continúan.
Astillas
Quienes tienden a creer en las promesas edénicas de los reformadores neoliberales pueden comparar las ofertas petroleras de futuro con las realidades presentes de las Afores que van en picada junto a los instrumentos bursátiles a los que fueron asociadas por quienes prometieron rentabilidad y honestidad en el manejo de los fondos de pensiones. Entre muchos otros lectores, José Héctor Larios narra “mi rabia, desesperación e impotencia por las pérdidas que hemos estado sufriendo los trabajadores que estamos inscritos en alguna Afore; yo sigo viendo en mi estado de cuenta cómo merma mi ahorro de 28 años y en sólo unas semanas he perdido casi 18 por ciento. ¿Ya no podemos hacer nada y sólo seremos testigos de las cuantiosas pérdidas? ¿Cómo poder ver con el Legislativo para que ellos echen abajo la ley que nos obligó a pertenecer a alguna Afore? ¿Cómo poder detener esto?”... Una lectora informa que “el sábado en la mañana, y el domingo al mediodía, pasé por Salamanca y la refinería se encontraba totalmente parada. Ninguna de las chimeneas despedía humo o vapor. Me extrañó mucho que cacaraqueen tanto que se importa gasolina, y que por ello nos suben el precio sin misericordia, y tengan parada la refinería”... Silvana Rabinovich considera que la columna de ayer, titulada “Sever la reel”, es una forma de “aprender a leer la vulnerabilidad que constituye el reverso de toda palabra amenazadora. ‘Sever la reel’ muestra que ‘la severa realidad’ que truena en la voz ronca de algunos que se creen ‘serios y realistas’ no es más que grito de miedo, manotón de ahogado (en fin, escamoteos de abogados). Leer el reverso es poner al descubierto las desprolijas costuras del saco, la falda o el pantalón, aquello que no se puede planchar. Tu lectura ‘al vesre’ (como se dice en lunfardo, esa lengua que también sabe resistir) descubre lo sensible en lo viril, recordando al trasnochado discurso de los políticos (al que no me atrevo a calificar de ‘político’) que la palabra, aunque no lo quieran, sigue siendo femenina”... Miguel Eslava se define como “un perredista moreliano, crítico y libre” al que “irrita que seas tan parcial hacia AMLO y no cuestiones su mesiánica moralidad”... Alejandro Vázquez Cárdenas, también desde Michoacán, dice leer “desde hace años, y con bastante frecuencia”, esta columna, que le parece “un claro ejemplo de sesgo y medias verdades mezcladas con un humor burdo”. Absolutamente convencido de que a López Obrador le afectan graves problemas sicológicos, dice tener, sin embargo, “sinceras dudas” respecto a la conducta de este tecleador: “¿Qué saca con escribir como lo hace? ¿Le pagan muy bien? ¿O de verdad cree en lo que escribe (eso lindaría en lo patológico)?”... Sofía Ramírez anuncia que dejará de leer esta sección, por la pena que le da que el columnista “rompa con la razón. La inteligencia, como premisa, significa cambiar en el menor tiempo posible y tener capacidad para adaptarse al medio, a la política, ante la sociedad. Qué feo ha de ser usted para tratarse. Obsérvese a usted mismo. Lea sus sandeces proteccionistas para favorecer a López Obrador. No puede ser, pero lo es”... Flor Sarabia dice que ha quedado convencida de lo que “en relación a su ejercicio periodístico me intrigaba: es usted incondicional seguidor del pintoresco López Obrador. ¿Me vería muy ofensiva si aplico el término ‘pagado’ a su nada encomiable labor?”... Y, mientras también marchan y protestan hoy los profesores contra la Alianza Calderón Elba (ACE) y electricistas contra la privatización energética, ¡hasta mañana!
| Jacobo Zabludovsky Bucareli 27 de octubre de 2008 |
| Misión incumplida |
La reforma energética votada el jueves por una gran mayoría en el Senado y celebrada como gran triunfo, será una victoria pírrica para México, si se convierte en ley. Según una de sus acepciones en el diccionario de la Real Academia Española, pírrico es “lo insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado”. El documento aprobado y aplaudido con fanfarrias como si con él México hubiera dado al mundo ese invento llamado democracia, peca por omisión. Tiene razón Andrés Manuel López Obrador y me satisface más opinar libremente que el temor, no lo tengo, a ser calificado de su partidario por el solo hecho, ese sí democrático, de darle tiempo en mi noticiero de radio y en este espacio impreso, cuando todos los medios, con excepciones tan escasas como honrosas, se unifican en la descalificación y la injuria. López Obrador pide que se integre una séptima fracción al artículo 60 de la Ley de Petróleos Mexicanos, sección cuarta, capítulo “modalidades” especiales de contratación. Propone agregar: “No se suscribirán contratos de exploración o producción que contemplen el otorgamiento de bloques o áreas exclusivas”. Tiene razón. Hagamos un poco de historia. El conflicto (Bucareli del 14 de abril) empezó al anunciarse que el presidente Felipe Calderón presentaría un proyecto de reforma energética esperado y desconocido. Días antes, para ablandar a la opinión pública, empezó en televisión una cápsula de cinco minutos con versiones distintas, una para exportación y otra para consumo nacional en la que era disfrazada la intención de privatizar partes esenciales de Pemex con el verbo fortalecer. Un periodista preguntó qué pasaba y el señor Calderón contestó: “Ya veremos”. Antes de que el periodista dijera gracias, un empleado de la Secretaría de Energía entregaba al Senado un documento de 12 temas y el presidente Calderón subía al carrusel de los noticieros. Se abría un debate condicionado a que el Congreso aprobara el documento antes de que terminara el mes. Para evitarlo, Andrés Manuel López Obrador tomó las tribunas, impidió los trabajos, clausuró las dos cámaras. Gracias a esa decisión, discutible pero eficaz, los legisladores se dieron cuenta de que el debate merecía más tiempo que las sobremesas de dos fines de semana de abril (Bucareli 21 de abril). El FAP propuso 120 días. El senador Beltrones aconsejó 50. El FAP reviró con una sota que se sacó de la manga: vamos haciendo un referéndum, como si fuera “enchílame otra gorda” y las gordas tuvieran un sustento jurídico del cual carecen en la legislación mexicana. Fue entonces que el senador Creel ofreció un toro de regalo llamado “tercera vía”: la duración del debate no debe tener plazo fijo, nada de 120, nada de 50, los días que sean necesarios, sin límite de tiempo, para “tener un buen programa que le sirva al Senado para su dictamen. En consecuencia, estamos abiertos a ese diálogo y a esa negociación” dure lo que dure. La discusión duró ocho meses. No se le permitió a AMLO hablar en el Senado para corregir la omisión que al abrir puertas a la humedad anuncia la destrucción de los muros que pretende proteger. López Obrador hizo lo que mejor sabe hacer: salir a la calle a convencer a la gente. Con sus partidarios intentó impedir la sesión, efectuada en sede distinta a la habitual de los senadores. Fracasó en su intento. Sus estratagemas son conocidas, la policía las conoce, pero tuvo que ser el mero jefe de jefes federales en que al frente de mil 200 granaderos estableciera lo que alguien llamaría el orden. Los miembros de su partido no apoyaron a López Obrador. Le pregunté a Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del PRD, por qué. “Cada quien en su campo modula su discurso y lo endurece en función de sus circunstancias. Nosotros somos partidarios de que el trabajo legislativo con el diálogo, con la negociación política, son los instrumentos que nos da la ley y la representación que tenemos, avance y Andrés Manuel está en su papel endureciendo el discurso desde la plaza, porque es lo que corresponde para que contribuya a lo que hacemos nosotros en el Senado”. Me dijo el senador Santiago Creel que el agregado propuesto por Andrés Manuel no es necesario porque una idea similar priva en el contenido aprobado. Supongamos que así sea, no hallo en qué perjudica una reiteración expresa que daría a la ley más claridad, cualidad indispensable de toda ley bien hecha. Todo el pleito es por ese párrafo. La obstinación en no agregarlo provoca sospechas que en este caso son más que justificadas. Porque no olvidamos al maestro Eduardo García Máynez. El que hace la ley hace la trampa. |
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