José Antonio Crespo
De seguro nada entusiasma más a VicenteFox que volver a tener un foro de participación político-electoral, ahora como cabeza del Comité de Planeación Estratégica del PAN. En realidad, Fox nunca sevio muy a gusto en el gobierno, desde donde no supo qué hacer (salvo inventarretóricamente un México mágico, y devolver millonarios impuestos a las grandesempresas utilizando nuestros excedentes petroleros). Por eso hablaba una y otra vez del momento en que regresaría a su rancho, y dedicarse a hacer lo que sabíay le gustaba: montar a caballo y ordeñar vacas. Pero eso de estar en campaña siempre le ha apasionado. Fue muy buen candidato – en términos mercadotécnicos -pese a resultar un pésimo presidente. Por eso desde el gobierno se dedicó a hacer una campaña política permanente (aunque ya no contra el PRI, como en 2000,sino contra el PRD). Hay quienes piensan que la decisión de incorporar a Fox a la campaña de 2009 responde a los pataleos y amagos velados de Manuel Espino:"Hayactas del CEN del PAN que no están en el IFE. Las escondí muy bien. Pero un díase me pueden caer de las bolsas", dijo hace poco a Francisco Garfias(11/Jul/08). ¿Qué dirán esas misteriosas actas blanquiazules?
La incorporación de Fox a la campaña bien puede ser una forma de buscar la amenazada unidad panista en el difícil trance de los comicios venideros. "Futuroy democracia" dijo Germán Martínez Cázares que dio Fox a México. Sí, una democracia que él mismo reventó y un futuro nada promisorio. Baste ver el ambiente político prevaleciente cuando Fox recibió el poder y cuando lo entregó.Para justificar la invitación a Fox, Germán señaló que éste jamás ha perdido una elección, lo cual es cierto parcialmente. Siempre ganó como candidato (aunque él confiesa no estar seguro de haber triunfado en la elección para gobernador, en 1991). Pero hubo otros comicios en los que no compitió como candidato y, sin embargo, implicaban una evaluación de su gestión presidencial. Tales fueron lasde 2003, cuando Fox hizo campaña de manera intensa, hasta que el IFE de José Woldenberg logró frenarlo tras un fuerte jaloneo. Pero ahí el PAN sufrió un fuerte descalabro, pues pasó de tener el 42% de curarles en la Cámara Baja (el PRI tenía un poquito más) a cerca del 30% (mientras que el PRI logró el 44% dela diputación nacional). Es decir, México se "desguanajuatizó" en buena medida.
Vinieron después los comicios de 2006,que también deben verse, en parte, como una evaluación del gobierno foxista, aunque desde luego combinada con las expectativas y los temores de cara al futuro inmediato. Fox hizo suyo el triunfo de Calderón, cuando se dijo ganador de los comicios de 2000 y 2006. Se podrá coincidir en que esas elecciones las ganó el guanajuatense, en tanto resultó triunfador el candidato oficial (es undecir, pues aún no sabemos por quién en realidad se inclinó el electorado). Fox logró con ello su desquite frente a Andrés Manuel López Obrador, por la humillación que éste le propinó durante el episodio del desafuero, según el ranchero reconoce. Lo malo es que con su venganza política, contribuyó a romper los frágiles acuerdos democráticos y a golpear la credibilidad electoral que tanto trabajo costó generar. Un triunfo personal de Fox que se tradujo en un fuerte golpe a la democracia y, por tanto, al país.
Pero nada de ello importa (al menos no a los panistas) y Fox estará de regreso en el cuadrilátero electoral. Lo que lleva a algunos a pensar que se volverá a recrear el ríspido ambiente de 2006, pues ahí estarán como protagonistas del pleito, Fox y López Obrador, y en virtud de que la herida electoral no ha cerrado. Esta será una excelente oportunidad para El Peje de seguir figurando en los medios, después de la reforma energética y su incierto desenlace. Seguro el tabasqueño está contento con la decisión panista de incorporar a Fox. Y también es oro molido para los medios. Pero hay un pequeño detalle. La campaña del PAN en 2009no será contra el PRD, que ha caído otra vez a su piso histórico, sino contra el PRI, que va en claro ascenso. Ya lo recordó innecesaria y prematuramente Martínez Cázares al declarar al tricolor como "el enemigo a vencer", justo cuando se requiere de su cooperación para sacar adelante la reforma petrolera.Bueno, ya sabemos que eso de la sensibilidad y oportunidad políticas no se ledan al presidente del PAN, como en realidad a casi ninguno de sus correligionarios.
EntoncesFox debería enfocar sus temibles baterías contra el PRI. Para lo cual quizá desempolve su otrora eficaz discurso contra las tepocatas y las víboras prietas, esas que desde Los Pinos prometió aplastar con sus botas de vaquero, pero que en realidad toleró, consintió y hasta alimentó. Si el discurso anti-PRI resultó efectivo en 2000, después de la gestión de Fox se oirá como una burla, por lo que podría ser contraproducente. Si alude a la corrupción, los abusos y la impunidad de los priistas, al ciudadano le podría venir de inmediato la idea que más o menos Fox hizo lo mismo (o permitió hacerlo a los suyos). Y el elector se podrá preguntar por qué si el PRI es tan nocivo, desde la presidencia no tomó Fox las medidas necesarias para erradicar esas prácticas. Fox se ufana todavía de haber sacado al PRI de Los Pinos. Jamás entendió que eso era sólo una condición para transformar el sistema y la cultura políticas del país en sentido democrático. Cosa que ni de lejos intentó siquiera. Así pues, es posible que los panistas hayan propiciado el retorno de Fox en aras de la unidad partidista, y así evitar - al menos de momento – las infidencias de Espino. Pero bien harían en procurar no darle al ranchero demasiados reflectores o micrófonos, pues el tiro podría salirles por la culata con semejante chivo en cristalería
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