Raja política: la cadena perpetua ya existe
El secuestro es un delito federal. Las penas por este delito están establecidas en el Código Penal Federal -lo cual echa abajo el intento del PAN por tratar de enjartarle al Gobierno del DF la responsabilidad por los secuestros. Los artículos 364 a 366 del Código Penal Federal definen las sanciones por secuestro desde los seis meses hasta los 40 años de prisión dependiendo del tipo de secuestro que se realice y la participación de los inculpados en este delito.
El artículo 366 es muy claro: la pena por secuestrar a alguien con el propósito de exigir un rescate es de hasta 40 años de prisión. Esto incluye el secuestro express.
Dudo que a alguien le parezca que 40 años en prisión es poca cosa. Vaya, usted, estimado lector ¿aguantaría todo ese tiempo en la cárcel?
A esto hay que agregarle que cuando hay convicciones por más de un caso de secuestro, las condenas se van sumando, por lo cual, si alguien comete dos secuestros, la pena es de 80 años, si comete tres, será de hasta 120 años, etc. Es decir; técnicamente, cadena perpetua.
Ahora bien; un secuestrador profesional SABE que, a lo que le está tirando, si lo atrapan, es a permanecer toda su vida en la cárcel. Pero aún así, a pesar de que con base en las leyes actuales, técnicamente es posible un castigo de cadena perpetua para las bandas de secuestradores, éstas siguen operando.
¿Por qué?
Pues por dos razones:
1. Porque hay enorme impunidad y corrupción en el sistema judicial mexicano. Jueces, policías y otras autoridades se pueden corromper. Vamos; si la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó sin castigo a Mario Marín, por ordenar el secuestro y tortura psicológica de Lydia Cacho, y si el congreso (mayoriteado por el PRI y el PAN) exhoneró los casos de tráfico de influencias de Juan Camilo Mouriño ¿qué se puede esperar de autoridades de menor peso?
2. Porque tanto al gobierno federal como a la sociedad mexicana les importa poco el secuestro.
No se sorprendan por esto último que digo. Lo digo muy en serio. A continuación explico porqué:
El caso del secuestro y asesinato de Fernando Martí ha causado mucho ruido porque se trataba de un menor de edad, hijo de un empresario muy conocido, a quien se le había protegido con escolta, chofer y auto blindado. Esto llevó a mucha gente a preguntarse: si ni siquiera los hijos de los ricos están seguros -y OJO: en el caso Martí también se pidió auxilio a la PGR y no sirvió de nada- ¿Entonces quién está seguro?
No obstante, en el caso de Cenovio Argáez Zurita, un productor de sandía de Tabasco—y ex-candidato a la presidencia municipal de Balancán -quien fue secuestrado el 29 de julio pasado y encontrado asesinado y torturado el día de ayer-, no hubo ruido alguno en los medios de circulación nacional. Por lo menos un servidor no encontró notas relacionadas al caso en Google, salvo un par del diario Tabasco Hoy, hasta el momento de escribir esta columna. Y aunque hubieran dicho algo ¿le hubiera importado un comino al público? Lo dudo. El secuestro es ya algo tan común en México, que la gente ya se desensibilizó respecto al tema.
“Ah, es que Fernando Martí era menor de edad y lo mataron”, dirán muchos. Cierto. Pero no es la primera vez que ocurre. Hace 9 años secuestraron a un bebé de 7 meses llamado Braulio Suárez. Los secuestradores lo mataron a golpes y luego lo calcinaron. Fue también, en su tiempo, un caso que causó gran conmoción pública, pero desde entonces el asunto se olvidó. Tan se olvidó que ahora la tragedia de Fernando Martí le resulta una novedad al público.
Lo grave es el hecho de que, a 9 años de ese asesinato, y tras 8 años de panismo en el gobierno federal, las cosas siguen igual. No en el sentido de las condenas (como dije, las condenas, por fuertes que sean, no atemorizan a los secuestradores), sino en el sentido de que continúa la impunidad.
Mucho, pero mucho más grave es el hecho de que Felipe Calderón ahora ha tomado el caso Martí para sacar raja política y atacar a Marcelo Ebrard por no reconocer el fraude electoral de Calderón y, al mismo tiempo, tratar de dar atole con el dedo a la ciudadanía con el asunto de la cadena perpetua -a sabiendas de que esta pena no va a solucionar nada. Eso lo que muestra es una enorme falta de respeto por parte de Calderón hacia la muerte de Fernando Martí y para con la seguridad pública a la que todos los ciudadanos tenemos derecho.
Lo peor es que en su falta de respeto a Fernando Martí y, en su intento de dar atole con el dedo al pueblo, le esté haciendo segunda el PRD, que ha anunciado que apoyará la aprobación de la cadena perpetua a pesar de que el líder del PRD en el Senado, Carlos Navarrete, dijo que esta pena no resuelve el problema.
Y mientras el PAN le falta al respeto a la memoria de Fernando Martí, el PAN y el PRI, con los chuchos de comparsa, ya preparan la aprobación de la privatización de Pemex. Para eso es para lo único que Calderón quiere una cadena perpetua que no va resolver ningún problema. Para hacer cortina de humo.
1 comentario:
Es patética la columna del agosto 08. Pero sea como sea, todos hablan de la enorme impunidad y corrupción en el sistema judicial. Dichoso sitema. Sistema anónimo, pero dtrás de todo sistema hay gente, gente que nombra, promueve, reporta o manda. No vayamos para abajo, más bien hay que ver y responsabilizar no al sistema pero a la gente que lo forma, los que nombran, promueven... etc. Supuestamente hay presuntos responsables. Pues esperemos el veredicto y vayamos sobre el sistema, pero no abajo... mejor arriba... a ver quien nombró, promovió, protegió... etc. Y más arriba. Solo así se combate la impunidad, castigando al jefe y al jefe del jefe... pidiendo su renuncia... y más. Dejemos los partidos fuera de esto y veamos que pasa... buscando no solo los responsables pero tambien los jefes de ellos y los jefes arriba de los jefes y a ellos los haremos rendir cuentas tambien... Ellos desde luego no cometieron el crimen, solo permitieron que pase...
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