domingo, abril 06, 2008

Reforma al gusto de Repsol
domingo, 06 de abril de 2008
Durante el sexenio de Vicente Fox, la trasnacional española Repsol-YPF comenzó a explotar directamente yacimientos petroleros en la Cuenca de Burgos, al Noreste del territorio mexicano. Felipe Calderón, que favoreció al consorcio como secretario de Energía, está dispuesto a abrirle más puertas con su “reforma energética”. Sin embargo, desde la academia, el Congreso de la Unión y amplios sectores de la opinión pública llueven denuncias y advertencias sobre la forma en que Repsol-YPF se entrelaza con los poderes de los países en que opera, a fin de romper las leyes nacionales que pudieran limitar sus ganancias.

“Ellos saben que están haciendo algo ilegal y anticonstitucional. Lo saben los de Repsol y lo sabe Calderón, quien los defendió siendo secretario de Energía y ahora como presidente (espurio)”.

Repsol-YPF, el gigante español del petróleo y el gas, acumula denuncias por su rapacidad en los negocios y por grave daño en poblaciones y el medio ambiente de países de Centro y Sudamérica, pero el gobierno mexicano la ha convertido en una de sus favoritas al otorgarle multimillonarios contratos para la extracción y explotación de hidrocarburos.
Siempre beneficiada por la monarquía española y los poderes políticos en varios de los 30 países donde opera, Repsol-YPF ahora acomoda sus piezas ante una eventual reforma energética en México que permita la participación de capital privado en la extracción del llamado “tesoro” petrolífero en las aguas profundas del Golfo de México.
Crítico de Repsol-YPF y de la “diplomacia de negocios” que realiza el gobierno español para resolver los conflictos creados por las trasnacionales de este país, Alberto Montero Soler, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, advierte en entrevista del riesgo que implica para México una apertura energética que fortalezca la participación de Repsol.
Esta “es una empresa muy agresiva” al poner en marcha “sus planes de negocios, en sus estrategias de operación y con las comunidades y medio ambiente donde trabajan”, explica.
“Se me hace muy riesgoso (para México) que participe en empresas multinacionales y pueda llegar a una estrategia de participación cruzada que, a la mera hora, la participada vaya entrando al negocio de la estatal o que, por esta vía, México le esté abriendo los negocios en el país, en detrimento de la generalidad (de los mexicanos)”, reitera el especialista.
Autor del ensayo Ah, ¿y Repsol es española?, publicado en la revista virtual Rebelión, el 6 de septiembre deL 2006, Montero advierte que México “debe voltear a ver” el caso de Argentina, donde Repsol “se apoderó de YPF” (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), empresa de capital mixto –gubernamental y privado–, en sólo tres años.
Una catedrática e investigadora de la Universidad de Buenos Aires, María Paula Iza, señala que para llevar a cabo sus planes de expansión, en 1996 Repsol puso en marcha una rápida y certera ofensiva para comprar el gigante YPF en 15 mil millones de dólares.
Antes había adquirido diversas empresas petroleras y gaseras argentinas, en “un contexto internacional caracterizado por la fusión del mercado petrolero”, que “se conjugó con un gobierno predispuesto a la venta de sus activos”.
En esa maniobra intervinieron “los más altos sectores político-económicos de España”, encabezados por el rey Juan Carlos de Borbón, quien primero cabildeó con el empresario Santiago Soldati, su compañero de estudios en Suiza, y luego con el entonces presidente Carlos Menem, a quien llamaba por teléfono a cada rato.
La compra le permitió a Repsol-YPF tener “el control de todo el mercado petrolero y gasero” en Argentina, documenta María Paula Iza en su estudio El proceso de internacionalización del sector energético: análisis del caso Repsol-YPF.Leer más...

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