Televisión y radio linchan al PRD y, como siempre, lo hacen retroceder
1. TV y radio han penetrado en el interior del 95 por ciento de los hogares mexicanos y les imponen falsos valores y desinformación. Dos familias de apellido Azcárraga y la Salinas Pliego han establecido el monopolio de los medios de información dominando Televisa, TV Azteca y Radio Fórmula. Esos poderosos empresarios han contratado como locutores a personajes que por su sumisión al amo, superan al perro más fiel. Personajes como López Dóriga, José Cárdenas, Gómez Leyva, Javier Alatorre, Ruiz Gili, Mario Beteta, Ferrís de Con, etcétera, tienen órdenes de sus amos de aprovechar cualquier error (por más pequeño que sea) del PRD y de López Obrador para agrandarlo mediante comentarios exagerados y entrevistas bien seleccionadas y tramposas. Mediante esas estrategias esos medios avanzan mientras hacen retroceder al PRD hasta obligar a sus dirigentes a disculparse y a condenar a su misma militancia inconforme.2. El PRD no ha podido independizarse de los medios electrónicos porque sólo piensa en términos electorales, en estrategias para conseguir votos y cargos de elección; no hace política social comprometiéndose con los campesinos, los obreros, los sectores populares; y cuando organiza acciones de masas las realiza también pensando en alianzas electorales, no en lograr en reivindicaciones concretas. A pesar de que TV y radio, desde hace muchas décadas se han dedicado a realizar campañas anticomunistas contra la izquierda, ésta sigue esperanzada en que podría ganarse a los medios. El PRD, ante las permanentes críticas de radio y TV, en lugar de responderles aclarando los funestos intereses capitalistas que representan, prefiere dar pasos atrás negando todo lo que le critican y demostrando que se porta bien, que está dispuesto a ser mejor condenando todo lo que les disgusta a los empresarios y a las clases en el poder.
3. Apenas concluido el pasado domingo el mitin de protesta, convocado por López Obrador contra la privatización de PEMEX y para presentar acciones de lucha y defensa, (en este acto se gritó y hubo abucheos contra los dos legisladores que dirigen las bancadas en las cámaras de diputados y senadores, por tener durante muchos meses una posición negociadora y fuera de principios) los medios informativos arreciaron una gran campaña de linchamiento contra la corriente de AMLO acusándola de provocadora. En un acelerado trabajo, radio y TV buscaron a los dirigentes de Nueva Izquierda (NI, la corriente negociadora del PRD) y a Cuauhtémoc Cárdenas (en una posición muy entreguista), para que condenaran “la violencia” en el PRD; posteriormente hicieron declarar a los candidatos que hacen campaña para la Presidencia del PRD y a todos aquellos que los medios saben fáciles de presionar para conseguir lo que quieren.
4. El pasado domingo 18 de noviembre pasado unos 30 jóvenes que participaban en el masivo mitin de la Convención Nacional Democrática presidida por López Obrador, irrumpieron en la Catedral para protestar contra el terrible ruido de las campanas de la iglesia que durante 15 minutos impidieron escuchar al orador. Eran los jóvenes más conscientes y valerosos de la corriente lópezobradorista del PRD que así manifestaba su protesta contra un Cardenal que (durante años en sus declaraciones) ha venido despotricando contra la izquierda y el PRD, particularmente contra la legalización del aborto. Los dirigentes de la fracción Nueva Izquierda: secretario general del PRD y la presidenta del Congreso de diputados, salieron en defensa abierta de la iglesia y condenaron al castigo a los jóvenes perredistas, a quienes acusaron de porros, bandoleros y provocadores. Nadie salió en defensa de los jóvenes para que el PRD no perdiera votos.
5. López Obrador, aunque muy calumniado, no ha sido radical; al contrario, siempre fue muy cuidadoso para evitar que las masas se radicalicen y lleguen a confrontaciones con el Estado. Ha sido extremadamente respetuoso antes y después de su defensa contra el desafuero y antes y después del fraude electoral del que fue víctima. Su “radicalismo” fue inventado por Fox, los panistas y por los medios de información por ser la opción de centroizquierda. Se le comparó con Chávez y Castro porque la derecha ha avanzado mucho en la propaganda anticomunista y era una forma de eliminarlo. Sufrió AMLO los ataques violentos de Fox y demás miembros de la derecha y apenas metió las manos para defenderse porque siempre le importó la legalidad. En un momento, ante los violentos ataques, debió retirarse del proceso electoral pero, como siempre, le importó más el respeto a las “instituciones democráticas que están por encima de todo”.
6. Lo que preocupa es que con esos políticos represores, ¿qué podríamos esperar con un ascenso del PRD socialdemócrata al poder? Sin duda modernizar la política, hacerla menos corrupta y más transparente, lograr que los empresarios sean menos descarados en la explotación, que los medios de información no sean tan mentirosos y que las elecciones sean cada vez más “democráticas”; pero el sistema capitalista seguiría saqueando al país y explotando a los trabajadores. Cuando la socialdemocracia, agrupada en partidos “socialistas”, ocupó el poder en Francia, Italia, España, sus gobiernos casi no tuvieron diferencia con los gobiernos de partidos socialcristianos o los gobiernos de centro: Mitterrand no se diferenció mucho a los derechistas Pompidou o Giscard, pues todos orientaron la política francesa en sincronía con occidente. El PSOE de González y Zapatero ha mantenido mucha similitud con el PP de Aznar y Rajoy.
7. El gobierno y los empresarios de TV y radio saben ya cómo mantener al PRD a raya: darle dos o tres golpes bajos para que se inclinen a pedir perdón. Dada la desesperación de los dirigentes por aparecer en los medios, se ponen siempre dispuestos a declarar lo que los entrevistadores quieren; en vez de aprovechar el espacio para profundizar la critica contra la explotación y el hambre del pueblo, se dejan llevar donde los medios desean. Y éstos ya tienen estrellas tales como Lupito Acosta, secretario del PRD, que hace el trabajo más sucio de Nueva Izquierda: exigir castigo, expulsiones y cárcel para “los violentos”, tal como lo hizo para castigar a los que “asaltaron” la catedral cuando el alto clero puso las campanas al vuelo para interrumpir el mitin que se hacía. Al ratito el PRD exigirá que a los mítines se asista con traje y corbata, con cabello tipo soldados, con prohibición para hablar y con la presencia en el acto de policías disfrazados.
8. Esos dirigentes perredistas salieron más papistas que el Papa, más represores que la derecha… y es que no tienen mucho poder. ¿Piensan esos líderes que los de abajo no tienen derecho a gritarles o querer callarlos a pesar de que su comportamiento como legisladores o gobernadores ha sido reprobable? Si el PRD continúa por ese camino en donde los jefes actúan con despotismo autoritario (a pesar de que las corrientes en el PRD no tienen diferencias ideológicas importantes) muy pronto la sublevación interna será masiva para recuperar la dirigencia, o tendrá que pulverizarse como partido. La izquierda, desde 1968, comenzó a abandonar el autoritarismo vertical stalinista para adoptar posiciones libertarias que reivindicaban la igualdad y la horizontalidad en las organizaciones y decisiones. La misma batalla de los jóvenes de 1968 fue contra el autoritarismo y el liderismo, por eso los llamados partidos socialistas y comunistas estuvieron a la zaga.
Anécdotas presidenciales
Difícil imaginar, o quizás sea mejor decir en muchos casos, olvidar, las ocurrencias graciosas o lamentables de algunos jefes de Estado. Hay ocasiones en que uno quisiera aplaudir y llorar de risa. Pero hay también momentos en que quisiéramos ocultar el enrojecido rostro lleno de vergüenza ajena.
Es el caso del reconocimiento de Vicente Fox al afamado escritor José Luis Borgues, que le valió el aplauso de una vasta comunidad intelectual de México y del mundo. El gazapo se prestó a numerosas interpretaciones que iban desde la ignorancia supina del orador hasta una pulsión subliminal por ejercer una repentina iconoclastia con nuestros venerables valores literarios de lengua española.
En esta misma esfera de la literatura y del lenguaje, se le deben a Vicente Fox algunas otras contribuciones de involuntario buen humor. Por ejemplo, haber convertido en premio Nobel al escritor colombiano Mario Vargas Llosa, lo que reveló la franca generosidad de Vicente Fox, primero, para otorgarle anticipadamente a Vargas Llosa el premio Nobel de Literatura; después, para haber obsequiado al pueblo colombiano tan ilustre escritor peruano.
También merece recordarse entre aplausos la cándida locución “ambos cuatro”, resultado de la influencia de un asesor que seguramente fue seleccionado por el primer y enjundioso equipo de head hunters que contrató Fox como presidente electo. En efecto, ese asesor inigualable lo convenció de que, a contracorriente de la vieja tradición griega y latina, podía aplicar la palabra ambos no sólo a dos (como corresponde etimológicamente a ella), sino, con una generosidad que no tuvo con la economía mexicana, a cuatro. Es decir, ¿por qué solamente a dos? Mejor aplicarla a manos llenas.
Fue sensacional otra aportación al anecdotario presidencial foxista: cuando Marta Sahagún quiso compartir con el país entero, a través de un selecto grupo de señoras, a su autora predilecta (y afirmó tener siempre en la cabecera un libro de ella para inspirarse en las grandes hazañas del espíritu): la célebre escritora Rabina Gran Tagora. Esta escritora, de India, y José Luis Borgues, de Argentina, fueron la contribución generosa de la pareja presidencial mexicana al mundo de las letras; dieron dos nuevos escritores al mundo contemporáneo, tan necesitado de tantas cosas (menos, posiblemente, de escritores).
Otra anécdota triste, como para llorar de vergüenza, se le ocurrió a Fox entre los escombros de un desastre natural en las costas del Pacífico: asegurarle a una anciana que ella era feliz por no saber leer.
Traigo a colación estos episodios nacionales para comentar una anécdota no menos asombrosa del todavía presidente de Estados Unidos, George W. Bush. En un artículo que publiqué a finales de febrero de 2003, comenté que la fuerza del presidente estadunidense parecía llevar a la guerra de Irak al mandatario mexicano. Se trataba de preparar el terreno para justificar el voto de México en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a favor de la guerra. Fox quería aplaudir “multilateralmente” la guerra unilateral del presidente Bush. En ese momento me preguntaba si funcionarían de igual modo las presiones sobre el gobierno de Chile. Yo confiaba en que el voto del gobierno del presidente Lagos conservaría la dignidad que se preparaba a arrojar al cesto de la basura el presidente Fox, sobre todo porque ningún chileno debía olvidar que a causa de otro gobierno estadunidense y de su ambición imperial fue asesinado Salvador Allende, lo que sumergió al país entero en un baño de sangre y en una virtual guerra civil durante muchas décadas. Chile aún conservaba las heridas abiertas de la clase de paz por la que luchan los gobernantes estadunidenses como Bush.
El título de aquel artículo de finales de febrero de 2003 era “Fox se fue a la guerra”. Aludía, claro está, al conocido verso “Mambrú se fue a la guerra”. Mambrú, apunté, es corrupción antigua de Marlborough, voz de la que se ha derivado Marlboro, marca de los cigarrillos ampliamente promocionados con insistentes escenas de vaqueros. Entre ambos presidentes rancheros (no los ambos cuatro), toda coincidencia con la realidad, según veremos, no es culpa de las coplas populares, sino, como bien lo dice Paco Ignacio Taibo II, es culpa de la realidad misma.
Pues bien, el pasado 24 de enero, Scott Horton publicó en Harper’s Magazine un artículo titulado “The illustrated President” (“El presidente ilustrado”), no para referirse, como algunos pudieran pensarlo de primera intención, a Fox, no: el autor lo aplicó al presidente George W. Bush. Horton refiere en su artículo que Bush descubrió y compró una pintura de tema western poco después de su reconversión o “renacimiento” cristiano, y que por la admiración que le provocó esa pintura tomó el título del cuadro para su propia autobiografía: A Charge to Keep.
La expresión podría traducirse, a primera vista, como Un deber o responsabilidad a cumplir. Podría pensarse también, como parece que es la idea personal del presidente Bush, en Una carga que llevar o que se debe llevar, teniendo como eje central la de un deber, responsabilidad o misión que debe mantenerse o cumplirse. Sin embargo, es posible que la traducción sea más sencilla y que la idea de “misión” o “deber” sea un agregado moral de una interpretación asombrosa de la pintura misma.
Este cuadro de vaqueros (porque se trata de un magnífico cuadro de vaqueros) es una sorpresa, como veremos en la siguiente entrega.
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