martes, febrero 19, 2008

sobre la entrevista de AMLO con Dóriga


La entrevista de Dóriga a Obrador demostró, una vez más, lo que tanto hay señalado Jorge Saldaña: La estrategia de los locutores para hacer que el entrevistado, en este caso Obrador, se viera mal. Desde mi punto de vista a Obrador le falto más firmeza y decisión a la hora de enfrentarse a los regaños y mañas de Dóriga. En ocasiones se notó un poco sumiso ante el apabullamiento del entrevistador. No hilaba su discurso de manera contundente para contrarrestar los embates del locutor. Da la impresión que Obrador se cuidaba mucho de no agredir o molestar, se contenía. Se puede entender que esta actitud se debe a que tal vez, no quiere cerrarse los espacios en los medios chayoteros. Pero de nada sirve porque de todas maneras nunca los va a tener a su disposición. Sea porque no le abren los espacios o porque se los abren pero para impugnarlo, regañarlo y hacerlo quedar mal.

Para los que conocemos a Obrador sabemos que no es su elocuencia la que nos importa sino su honestidad y su lucha por la democracia y contra el espurio y todo lo que este representa. Valdría la

pena preguntarse si le sirven a AMLO este tipo de entrevistas, a pesar de que puede exponer sus puntos de vista, o solo dan pie a que se distorsione su imagen (sobre todo pensando en cierto sector de la sociedad que no tiene claro todavía los asuntos políticos del país) y darle alas a sus detractores.

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