¿País o Colonia?
López Obrador expone que el País se ha convertido en un importador de derivados del crudo dado que no se ha dado prioridad al sector energético
Andrés Manuel López Obrador
Ciudad de México (18 febrero 2008).- A diferencia de la derecha y de sus tecnócratas, nosotros pensamos que podemos sacar adelante al país desterrando la corrupción de la que se alimentan y nutren mutuamente el poder económico y el poder político de México.
También creemos que es indispensable, para la transformación del país, un modelo económico propio que tenga como eje aprovechar la vocación de trabajo de nuestro pueblo y el uso racional de los recursos naturales, sobre todo de los energéticos.
Aquí no trataré el problema de la corrupción política y de los beneficios que obtendríamos con erradicarla. No hablaré de los jugosos negocios que actualmente se están haciendo al amparo del poder público, como es el caso del reciente contrato de compra de gas a Repsol de España por 15 mil millones de dólares, asignado sin que se presentara ninguna otra oferta y con gas extraído en Perú y revendido a la Comisión Federal de Electricidad a precios elevadísimos.
Tampoco me referiré a lo mucho que ganaríamos al liberar de la opresión a los trabajadores mexicanos, a quienes se les ha cancelado el futuro en su patria y se han visto obligados a emigrar para desatar en el extranjero su talento y laboriosidad.
El propósito de este artículo es resaltar la importancia estratégica del petróleo y de cómo podríamos convertirlo en palanca del desarrollo nacional. La relevancia del sector energético radica en que se extiende desde la extracción del crudo y el gas hasta la refinación, la petroquímica y la generación de electricidad. Los productos de estas industrias son insumos de otras y, así, se va formando una gran cadena de valor económico. Además las industrias energéticas usan de manera masiva bienes y servicios de otras ramas de la economía, con lo que se fortalece el mercado interno.
Por otra parte, todas las proyecciones indican que la demanda de energéticos seguirá en aumento, incluso, se estima que para el año 2020 será un 50% mayor que la actual. Es decir, aún cuando se continúa investigando sobre otras fuentes de energía, todavía por varias décadas el desarrollo de la economía mundial seguirá sustentándose en los hidrocarburos.
Es en este horizonte en el que México goza de invaluables posibilidades de desarrollo. Nuestro país cuenta con reservas potenciales de crudo suficientes para producir gasolinas y petroquímicos y, además, posee en el subsuelo gran cantidad de gas natural que, cada vez, con mayor frecuencia se está utilizando para la generación de energía eléctrica.
Ahora bien, por qué se ha desaprovechado este gran potencial económico y no se ha usado el petróleo para fomentar la industrialización, generar empleos y convertir a México en una potencia energética. La respuesta, aunque parezca increíble, tiene que ver con la idea que ha prevalecido, en los últimos 25 años, de privatizar la industria eléctrica y el petróleo. Y desde luego, detrás de esta concepción está el interés de quienes ambicionan apropiarse de recursos que son propiedad de la Nación y del pueblo de México.
Sólo así se explica que desde 1983, en vez de modernizar la industria petrolera y convertirla en palanca del desarrollo nacional, todos los gobiernos neoliberales han optado, deliberadamente, por arruinarla y tener el pretexto para venderla y convertirla en un negocio privado.
Durante este periodo, la política energética ha sido manejada con perversidad, de manera irresponsable y con una sorprendente falta de visión y sentido común. Lo único que les ha importado es vender petróleo crudo al extranjero haciendo a un lado la exploración de nuevos yacimientos y, sobre todo, dejando en el abandono la refinación y la industria petroquímica.
La inversión pública directa de Petróleos Mexicanos (PEMEX) se redujo al mínimo; pasó del 2.9% del PIB en 1982, al 0.57 en el 2007. También en electricidad disminuyó del 1.2% del PIB en 1982 al 0.31% en el 2007. Es decir, en ese periodo la totalidad de la inversión pública en el sector energético cayó del 4.12 al 0.88% del PIB.
Por más de dos décadas la producción prácticamente ha dependido de los campos descubiertos en los años setenta, sobre todo del yacimiento de Cantarell en el mar de Campeche y de los pozos de Chiapas y Tabasco.
Con respecto al gas, los tecnócratas nunca avizoraron la importancia estratégica que llegaría a tener este energético. A la refinación y a la petroquímica se les privó de recursos para su expansión y modernización. Desde hace 25 años no se construye una nueva refinería y por eso estamos importando 307 mil barriles diarios de gasolina, que podríamos estar produciendo en nuestro país, generando empleos para los mexicanos.
Es tan absurdo lo que han hecho que este año se comprará gasolina en el extranjero con un valor de 10 mil millones dólares, exactamente lo que costarían las tres refinerías que necesita el país para ser autosuficientes en este combustible. En suma, el sector energético no ha tenido prioridad en los planes gubernamentales y México se ha convertido en exportador de crudo e importador de productos con mayor valor agregado.
Todo esto nos ha llevado a una gravísima situación de dependencia. Se compra caro en el exterior la cuarta parte del gas que necesitamos en el país y el 40 por ciento de la gasolina que consumimos.
Por si fuera poco, en México, la electricidad y el gas, le cuestan más al consumidor y al empresario que en Estados Unidos y que en otros países del mundo. En cuanto a la gasolina, mientras nosotros pagamos en diciembre de 2007 el litro en 8 pesos con 74 centavos, en otros países petroleros como en Rusia valía 8.48; en Estados Unidos, 7.51; en China 7.16; en Nigeria, 5.28; en Emiratos Árabes, 4.99; en Ecuador, 4.34; en Irak, 3.49; en Kuwait, 2.32; en Arabia Saudita, 1.32; en Irán, 0.97 y en Venezuela 50 centavos por litro.
Ante este panorama y esgrimiendo la falta de recursos económicos y de tecnología, el gobierno usurpador pretende consumar la fechoría de privatizar esta riqueza de la nación y compartir la renta petrolera con empresas extranjeras.
Debe saberse que PEMEX, a pesar de la corrupción y del mal manejo, genera cada año un gran superávit de 60 mil millones de dólares, más del 6 por ciento del PIB. Es la empresa más rentable del país (extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se vende hasta en 80 dólares).
PEMEX es la segunda petrolera con mayor flujo de efectivo del mundo. Los impuestos que pagó el año pasado fueron de 60 mil millones de dólares, equivalentes al 38 por ciento del presupuesto del gobierno federal, y a más de tres veces, lo que pagaron de impuestos sobre la renta todas las empresas privadas del país. Si PEMEX no invierte lo suficiente, es porque el gobierno se lo confisca todo.
En cuanto a la tecnología, es falso que irremediablemente tengamos que asociarnos con empresas extranjeras y no se pueda contratar. Además hay trabajadores, técnicos e ingenieros petroleros mexicanos con mucha experiencia.
No olvidemos que, contra todos los pronósticos de las compañías extranjeras, Petróleos Mexicanos, en 1938, salió adelante en sus operaciones, como puede lograrlo, con más razón ahora. Es cosa de convocar a quienes saben y están dispuestos a contribuir.
Sólo los tecnócratas acomplejados y vende patrias, pueden argumentar que hoy PEMEX no puede y que su entrega al sector privado, nacional o extranjero, es la única salvación.
La política de fortalecimiento energético que proponemos, sin apertura al capital privado, ni nacional ni extranjero, implicaría en una primera etapa, invertir con carácter de urgente, 400 mil millones de pesos que se destinarían a la exploración de nuevos campos, al desarrollo de los yacimientos de gas natural, a la perforación de nuevos pozos, a la construcción de tres nuevas refinerías, a la modernización y ampliación de plantas petroquímicas, a la investigación y tecnología (incluyendo fuentes de energía alternativa) y al mantenimiento de las instalaciones petroleras.
Como es lógico, la pregunta obligada es ¿de dónde saldría el dinero? La propuesta que hacemos es que estos fondos se obtengan de dos maneras: por un lado, proponemos que se reduzca el gasto corriente y de operación del gobierno en 200 mil millones de pesos.
Esto implica, entre otras cosas, suprimir las partidas del presupuesto destinadas a garantizar los privilegios de la alta burocracia que se ha convertido en una de las castas más favorecidas del mundo. Aclaro que no proponemos reducir el gasto en inversión ni reducir los sueldos de los trabajadores de base y eventuales ni en obra pública, en educación y salud, ni en programas de apoyo a los más desprotegidos; sino reducir el gasto burocrático y el destinado a la operación del sector público, donde se ha registrado el incremento más cuantioso en los años recientes.
Conviene decir que el gasto corriente del sector público, del año 2000 hasta la actualidad, aumentó de 714 mil millones de pesos a un billón 466 mil millones; es decir, se duplicó.
Por otro lado, proponemos que todo el excedente que se obtenga por encima del precio del petróleo aprobado por la Cámara de Diputados, se invierta en el desarrollo del sector energético.
Para tener una idea del potencial de esta medida, si se mantuviera el precio internacional actual del petróleo por un año, este excedente sería de más de 200 mil millones de pesos.
Al respecto conviene recordar que, durante el gobierno de Fox, tan sólo de excedentes por los precios altos del petróleo, se recibieron 10 mil millones de dólares por año en el trienio de 2004 a 2006. Y la desgracia fue y sigue siendo, que todo ese dinero, en vez de destinarse a modernizar a PEMEX, a promover el desarrollo de México y a garantizar el bienestar del pueblo, se derrochó en beneficio de la alta burocracia o se fue por el caño de la corrupción.
De modo que sí se puede. Sí hay de otra, sí tenemos un proyecto alternativo para hacer frente al gran atraco que dejaría a México y a su pueblo sin desarrollo futuro. Celebremos el 70 aniversario de la expropiación petrolera evitando que la derecha y sus aliados del PRI nos regresen al porfiriato y nos conviertan en colonia.
DEL ¡POR ESTO!.
Movilización de milloneslunes, 18 de febrero de 2008
* Son muchos los ciudadanos conscientes y dispuestos a defender el pa
trimonio de la Nación, dice Andrés Manuel López Obrador en la última etapa de su reciente gira por Guerrero / Resistencia civil pacífica de gran envergadura* El Presidente Legítimo aclara al gobierno usurpador y a los traidores a la Patria que no será un día de campo ni fácil modificar las leyes para privatizar el petróleo / El movimiento será capaz de hacer sentir la voluntad del Pueblo, que es de rechazo total a cualquier desnacionalización del sector petrolero
Andrés Manuel subrayó que la movilización de millones de ciudadanos conscientes y dispuestos a defender el patrimonio de la Nación “será algo más allá de gritos y sombrerazos”.
LA UNION, Guerrero, 17 de febrero (REDACCION).- El domingo 24 de febrero, el Día de la Bandera Nacional, se presentará a los 32 Comités Estatales para la Defensa del Petróleo, informó Andrés Manuel López Obrador, al asegurar que las acciones de resistencia civil pacífica, para evitar la entrega de la industria petrolera a empresas extranjeras, serán mayores a la movilización ciudadana surgida después del fraude electoral del 2 de julio de 2006.
El Presidente Legítimo de México aclaró a los traidores a la Patria y al gobierno espurio y entreguista de Felipe Calderón Hinojosa, así como a sus cómplices de la cúpula priísta, que “no estén imaginando que va a ser un día de campo o que va a ser fácil modificar las leyes para privatizar el petróleo”.
Subrayó que la movilización de millones de ciudadanos conscientes y dispuestos a defender el patrimonio de la Nación “será algo más allá de gritos y sombrerazos. Se trata de un movimiento nacional de resistencia civil con capacidad para hacer sentir la voluntad del pueblo”, que es de rechazo total a cualquier desnacionalización del sector petrolero, puntualizó.
En entrevista previa a su encuentro con el pueblo de La Unión, explicó que los Comités de cada una de las 32 Entidades Federativas estarán formadas por un representante del Gobierno Legítimo de México, tres miembros de los partidos que integran el Frente Amplio Progresista -PRD, PT y Convergencia- e igual número de dirigentes sociales y sindicales.
Mencionó que el próximo domingo 24 de febrero se realizará una asamblea informativa en la Torre de Petróleos Mexicanos, de la Ciudad de México, para dar a conocer las acciones de resistencia civil pacífica, que se aplicarán en el momento en que el gobierno usurpador de Calderón Hinojosa presente una iniciativa de reforma legal para permitir la participación del capital privado en ramas estratégicas de la industria petrolera.
Precisó que los Comités Estatales para la Defensa del Petróleo se encuentran en proceso de formación y que estarán integrados por siete ciudadanos, al igual que el Comité Nacional, e informó que senadores, diputados federales, asambleístas y diputados locales, así como dirigentes estatales y municipales del PRD, PT y Convergencia asistirán a la asamblea informativa en las instalaciones de PEMEX.
A pregunta expresa, afirmó que legisladores y dirigentes del Frente Amplio Progresista están unidos en la defensa del petróleo, a pesar de sus diferencias en otros temas. “Está tomada la decisión de no permitir la privatización del petróleo, bajo ninguna circunstancia y bajo ningún pretexto”, resumió.
Dio a conocer que otros sectores de la sociedad, desde trabajadores, ingenieros, técnicos y especialistas en el sector energético hasta dirigentes sindicales, comunicadores, intelectuales y representantes de la cultura apoyan al movimiento de resistencia civil.
“Hay un gran apoyo de la sociedad mexicana”, insistió al exigir al gobierno ilegítimo de Felipe Calderón que actúe con responsabilidad y que “no piense que será un asunto fácil” la eventual apertura de la industria petrolera al capital foráneo.
“Estamos decididos a no permitir la privatización de un bien propiedad de todos los mexicanos, que expropió hace 70 años el general Lázaro Cárdenas del Río para impulsar el desarrollo Nacional”, declaró posteriormente en su encuentro con el pueblo de La Unión.
La posible venta de PEMEX “significa dejar a México sin la posibilidad de desarrollo y sobre todo dejaríamos de ser un país libre y soberano”, alertó.
A pesar de que el fraude electoral del 2 de julio de 2006 representó un agravio para millones de mexicanos, López Obrador adelantó que la defensa del petróleo rebasará cualquier expectativa, porque se trata del futuro de la Nación y de las siguientes generaciones.
La jornada dominical inició en Coahuayutla, uno de los municipios más pobres de Guerrero que está comunicado por un camino de terracería con La Unión.
El Presidente Legítimo de los mexicanos constató el estado de abandono en que se encuentra la mencionada localidad. En respuesta a una solicitud que le planteó un nutrido grupo de padres de familia, le solicitó al senador Luis Walton que realice las gestiones necesarias para dotar de aulas dignas, un comedor y sanitarios para los aproximadamente 200 alumnos que cursan la educación primaria en la escuela “Niños Héroes”.
Dos de las cuatro aulas tienen techos de asbesto, se encuentran en estado de deterioro, los mesabancos están semidestruidos y los escritorios de los maestros son viejas mesas de madera.
Por si fuera poco, los salones carecen de ventanas, las puertas carecen de vidrios y el conserje las cierra con una cadena y un candado. Por la tarde, López Obrador terminó la gira por 21 municipios en Zihuatanejo.
Calderón entierra la nacionalización del petróleo
unes, 18 de febrero de 2008 Tiburones financieros lo colocaron en “Los Pinos”
Rindió cuentas a David Rockefeller y asociados
Lista la reforma para privatizar: Kessel y Larios
Anuncia AMLO comités de defensa del energético
Presume el PRI “carro completo” en Hidalgo
El espurio...Una sola prioridad tuvo la reciente gira que realizó por los Estados Unidos Felipe Calderón y por supuesto no fue ayudar a los más de 11 millones de migrantes mexicanos expulsados del territorio nacional por los últimos gobiernos federales, ante los que llegó con las manos vacías y sólo les dedicó unos miserables minutos. No, el interés del panista fue exclusivamente la reunión que sostuvo la noche del 10 de febrero en Nueva York, en el hotel Waldorf, ante el Council of Americas (Consejo de las Américas), que encabeza el multimillonario David Rockefeller, y que es una poderosísima organización empresarial con ramificaciones en todo el mundo, que agrupa a los hombres de negocios más importantes de Estados Unidos, y se consagra a mantener abiertas a sus intereses las economías en el Hemisferio Occidental, incluida toda América Latina, para garantizar el libre flujo de sus inversiones y el comercio.
Ante los emperadores del capital internacional -encabezados por el patriarca de la familia Rockefeller, nieto del fundador de la tristemente célebre Standard Oil, Johh D. Rockefeller, y cerebro financiero de la industria petrolífera, por sus conexiones con los directivos de las compañías de la empresa fundada por su abuelo, especialmente con Exxon Mobil, cuyas actividades se extienden por más de 40 países de todo el mundo e incluyen la explotación, elaboración y comercialización de productos petroleros y gas natural, así como la fabricación de productos químicos, plásticos y fertilizantes- Calderón y sus secretarios de Hacienda, Agustín Carstens, y Economía, Eduardo Sojo, fueron a rendir cuentas de los catorce meses que llevan a cargo de la administración de uno de sus principales socios comerciales, México, y a garantizarles que su administración les abrirá de inmediato las puertas para que puedan depredar a sus anchas la riqueza petrolera del país, pues para eso fue impuesto en la primera magistratura de la nación.
Impuesto para entregar el petróleo.
Tras esa reunión clave, Calderón -quien en el sexenio pasado fue hecho secretario de Energía por Vicente Fox, para ese efecto y posteriormente, después de un proceso simulado y distractor (para el que se prestó el ahora coordinador panista en el Senado, Santiago Creel, candidato presidencial del Partido Acción Nacional), y luego metido con calzador y sobre la voluntad popular en la residencia oficial de Los Pinos- le advirtió al pueblo de México, desde Los Ángeles, California, que las “opciones” del país en materia de energía “eran tres”, pero con una sola viable: “quedarnos como estamos”… pero “acuérdense que sólo hay reservas petroleras para nueve años”; la segunda es que se opte por destinar más recursos a PEMEX (Petróleos Mexicanos) –como lo ha propuesta la izquierda mexicana-… pero “eso ya se hizo con la reforma fiscal, no obstante los recursos fueron insuficientes”… además de que, insinuó, para sacar más recursos se tendría que sacrificar el gasto social; y la tercera, que en concreto fue la única sopa que ofreció, es abrir la empresa a la inversión privada extranjera y doméstica “como lo han hecho otras empresas públicas en el mundo”.
Y como “regalo del día del amor y la amistad”, la secretaría de Energía, Georgina Kessel, “soltó la sopa” y anunció que a final de marzo Calderón presentará al Congreso su propuesta de reforma energética para que sea analizada y, por supuesto, aprobada con la alianza PRI-PAN, en el primer periodo de sesiones. Con una mirada turbia, la funcionaria delató que dándole la vuelta a la Constitución y con modificaciones a las leyes secundarias, PEMEX contará con el marco legal para concretar asociaciones y alianzas con petroleras internacionales para la exploración y explotación de sus yacimientos en aguas profundas, y claro también en yacimientos superficiales.
Georgina Kessel “soltó” la sopa
Con la seguridad de “contar con los pelos de la burra en la mano”, Kessel dio como un hecho que las compañías petroleras estadounidenses comenzarán a extraer el crudo mexicano en menos de dos años, en los yacimientos ubicados cerca de la frontera marítima, y justificó esta “necesidad” en el hecho de que el principal yacimiento mexicano, Cantarell, ha reducido su producción en un ritmo de 12 por ciento anual y que para perforar un pozo en aguas profundas se deben erogar 150 millones de dólares, que tendrían que multiplicarse por dos mil, que son los pozos que se requieren para “mantener el ritmo de producción”, recursos que no tiene el gobierno federal por lo que se ven “obligados” a pedírselos a los dueños del capital internacional aglutinados en el Council of Americas, a pesar de la oposición de la mayoría de los mexicanos, más del 70 por ciento.
Este domingo, el presidente de la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados, Héctor Larios, confirmó que el “eje central de la reforma energética” son las alianzas con empresas internacionales que permitan la exploración y explotación de nuevos yacimientos, y construcción de refinerías. El líder parlamentario panista aseguró que su bancada en el Congreso de la Unión estaba lista para ese proceso, para lo cual ya tienen “maiceada” a buena parte de la bancada del PRI y, sin duda alguna, a algunos legisladores de la autollamada “izquierda progresista”.
La propuesta de reforma energética de Calderón, cuyos lineamientos se los dimos a conocer aquí la semana pasada, representa una simple y sencilla entrega de la riqueza petrolera del país a los tiburones financieros internacionales del clan Rockefeller y sus asociados como Nicolás Aguzín, Alfonso de Angoitia, Jean-Michael Halfon y Craig Herbert, entre otros. Este proceso ya está en marcha con los recientes “convenios generales de colaboración” técnica, científica y tecnológica que PEMEX tiene firmados con las trasnacionales Chevron, Nexen, Petrobrás, Shell, Satatoil y muy especialmente con la Exxon Mobil.
Entrega de la riqueza de la Nación. Leer más...
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