viernes, febrero 01, 2008

México SA

Carlos Fernández-Vega
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Solidez del campo hizo agua como el navío de gran calado

Políticos y legisladores se unen a reclamos contra el TLCAN para sacar raja

Ampliar la imagen Esquina del mercado Nasdaq en Nueva York, el cual registró una ganancia neta de 79 millones de dólares o 52 centavos por acción en el cuarto trimestre, que significó un aumento de 25 por ciento con respecto al mismo lapso de 2006 Esquina del mercado Nasdaq en Nueva York, el cual registró una ganancia neta de 79 millones de dólares o 52 centavos por acción en el cuarto trimestre, que significó un aumento de 25 por ciento con respecto al mismo lapso de 2006 Foto: Ap

La presunción gubernamental sobre la “solidez” del campo mexicano y los “beneficios” del TLCAN es igual al agujereado “navío –económico– de gran calado”, que más allá del micrófono oficial no soportó la primera prueba.

La megamarcha campesina de ayer no fue precisamente una muestra de apoyo a la política oficial en materia agropecuaria, comenzando por la negativa de renegociar el TLCAN, ni mucho menos a las declaraciones gubernamentales sobre que el campo nacional “se beneficia” con la apertura total.

Bien hubieran hecho las organizaciones campesinas si la movilización se hubiera dado mucho antes de que se cumpliera el calendario teleciano en materia agropecuaria, porque el deterioro ha sido constante a partir de 1994. Pero bueno, ya tomaron las calles y anuncian una serie de actos tendientes a tapar el hoyo una vez ahogado el niño.

En vía de mientras, otros que no actúan con prontitud son partidos políticos y legisladores, que ahora simplemente se suman al reclamo para sacar raja. Estos últimos no atienden los justos reclamos de los campesinos ni corrigen las enormes desventajas que para ellos representa el TLCAN, pero sí elaboran estudios sobre la problemática del campo mexicano.

Uno de esos análisis subraya que desde su origen, el capítulo agropecuario del TLCAN fue negociado en condiciones de grandes asimetrías entre los tres países, particularmente por la brecha en los niveles de productividad del sector agropecuario de Estados Unidos, Canadá y México. “La enorme desventaja que enfrentan los productores agropecuarios mexicanos frente a los productores estadunidenses ha venido desplazando a los primeros, lo que ha llevado a tener que depender más de las importaciones de alimentos para cubrir el consumo interno. Así, las importaciones de alimentos de México pasaron de 2 mil 755.7 millones de dólares en el periodo 1980-1982, a 14 mil 309.9 millones de dólares en el periodo 2004-2006”.

El desequilibrio entre los tres países también se refleja en los recursos que cada uno de ellos destina para estimular la producción agrícola y apoyar las exportaciones de los bienes agropecuarios, subraya el estudio de la Cámara de Diputados. En general, los compromisos que se pactaron en el capítulo agropecuario del TLCAN no reflejaron plenamente el menor nivel de desarrollo de la agricultura mexicana comparada con la de sus socios comerciales, ni en plazos de desgravación ni en niveles de mercado.Leer más...

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