domingo, febrero 17, 2008

Los “héroes”, olvidados; las viudas, abandonadas
domingo, 17 de febrero de 2008

La muerte de cinco militares en Cuarácuaro, Michoacán, meses después de que el Ejército emprendiera su “guerra contra el narcotráfico”, motivó a Calderón a proclamarlos héroes. No sólo eso. Ofreció a sus deudos apoyos expeditos “y toda la ayuda del gobierno”. Sus promesas no se cumplieron. Las viudas y sus hijos están en el abandono. Y los “héroes” pasaron rápidamente al olvido

FeCal NO cumplió...

Sin recibir el servicio médico, las becas escolares ofrecidas, con una pensión menor a la mitad del salario de sus esposos y sin poder cobrar el seguro de vida, algunas viudas de los soldados muertos en el combate contra el narcotráfico y catalogados como “héroes” por Felipe Calderón denuncian que han sido abandonadas por el gobierno.
La noche del 1 de mayo del 2007, en Cuarácuaro, Michoacán, un grupo de militares fue emboscado por una banda de narcotraficantes perteneciente al cártel del Golfo. Ahí fallecieron el coronel Antíoco Hernández Morales, que encabezaba el destacamento, el sargento de Infantería Humberto Ruiz Hernández, el cabo de infantería Armando Valentín Aguilar, el cabo escribiente Júpiter Francisco Carrillo Cornejo y el cabo conductor Israel Téllez Villanueva.
Las viudas de los cuatro militares de tropa que perdieron la vida en aquel episodio explican que Calderón les prometió “toda la ayuda del gobierno federal”… Hasta ahora, no han recibido ningún apoyo.
Sólo Deyanira Rodríguez Alcaraz, esposa del coronel Hernández Morales, recibió las prestaciones marcadas por la Ley de del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), seguro funerario, seguro de vida, servicio médico, pensión y becas.
El 2 de mayo, durante una gira por Tabasco, Calderón declaró: “En mi propia tierra, en Michoacán, anoche cayeron en cumplimiento de su deber varios militares. Al presidente de la República le queda muy claro que murieron como héroes, y como héroes serán tratados y recordados”.
Esa tarde Calderón encabezó una ceremonia fúnebre en el Campo Militar Número Uno. Desde ahí envió su pésame a los familiares de los cinco militares muertos el día anterior y dijo que “tendrán todo el apoyo, el reconocimiento y el recuerdo de gratitud del pueblo”. Por parte de la Presidencia, añadió, “el apoyo de becas y económico estará garantizado”.
A espaldas del presidente sollozaba la viuda del coronel Antíoco Hernández, a quien se le ofreció “apoyo económico” (diario Reforma, 3 de mayo). Las otras cuatro viudas no fueron invitadas a la ceremonia.
En este acto fúnebre, Calderón atestiguó el reconocimiento que hizo el General Brigadier Diplomado del Estado Mayor, Guillermo Galván Galván, a los 512 elementos del ejército y 39 marinos de la armada, muertos en el combate al narcotráfico en los últimos 31 años. Desde 1976, este era el primer acto de esta naturaleza al que asistía un Presidente (espurio).Leer más...

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