México SA
Que siempre sí
El “navío de gran calado” se tambalea
Slim no quiere perder su primer sitio en Forbes
Que la economía mexicana siempre no es un “navío de gran calado”; que la perspectiva recesiva en Estados Unidos siempre no nos hace lo que el viento a Juárez; que siempre no “los riesgos” se convirtieron “en oportunidades”; y que al inquilino de Los Pinos siempre no le “emociona un poquito” el “escenario preocupante” ni su especialidad es “navegar contra corriente”, o lo que es lo mismo, que siempre sí fue real lo que de tiempo atrás todos advirtieron y que el gobierno de la “continuidad” reiteradamente negó.
Vicenlipe Foxderón, toma dos: tal cual le sucedió a su antecesor, el de las ideas cortas y la lengua larga, al actual inquilino de Los Pinos la recesión estadunidense (la segunda en seis años) lo agarra con el micrófono activo y los dedos en la puerta. Allá por mayo de 2001, cuando todo el mundo había tomando providencias para enfrentar la sacudida estadunidense (la primera de baby Bush) Felicente Caldefox sonreía porque “el futuro se ve brillante, se ve próspero”, el país “está en marcha”, la economía “va caminando” y “estamos alentando el desarrollo y las acciones productivas”, todo ello en medio de recortes al presupuesto federal y la advertencia del Banco de México sobre el “crecimiento cero” de la economía mexicana.
Seis años después, Vicenlipe Foxderón se burló de aquellos que pronosticaban (entre ellos algunos funcionarios de Hacienda) una nueva ola recesiva en el vecino del norte, y a cambio repartió cualquier cantidad de dichos ocurrentes (entre ellos los citados) para evadir el tema, porque, como decía su antecesor, la economía mexicana “está muy sólida”. Por cierto en este segundo round, algunos funcionarios del Banco de México no fueron tan precisos como en 2001, como en el caso del director de Análisis del Sistema Financiero de esa institución, quien en agosto pasado descartó “algún riesgo de contagio” por la crisis hipotecaria estadunidense, porque, decía, “está muy acotado”.
Pues bien, el “navío de gran calado” se tambalea, y el inquilino de Los Pinos mandó a su secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y éste a sus subsecretario, Alejandro Werner, a dar la cara y reconocer que, “haiga sido como haiga sido”, siempre sí pegará fuerte la recesión del vecino del norte, ergo comenzaron los recortes y el relativo al ritmo de crecimiento económico en primerísimo lugar.Leer más...
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