domingo, noviembre 25, 2007

Cortos de miras y escasos de inteligencia los perredistas PDF Print E-mail
sábado, 24 noviembre 2007
Por María Teresa Jardí

Puede ser que los que entraron a la Catedral, ante la provocación cardenalicia del toque de campanas, hayan sido contratados por la propia Arquidiócesis de la Ciudad de México, capaz como es público y notorio de cometer cualquier delito y de desmentirlo con absoluto cinismo.
Puede ser que solamente uno de ellos haya sido el provocador a modo de la impresentable instancia religiosa.
Puede ser que todos (no más de veinte que aparecían en los videos, prontamente retirados) hayan sido ciudadanos llenos de ira que ante la provocación reaccionaron como reaccionan los pueblos cuando lo único que acumulan son agravios.
Pero la provocación eclesiástica ha sido borrada, incluso por los agraviados con la misma, mientras a los otros buscan encarcelarlos, incluso con el beneplácito del PRD, para que pasen a engrosar las filas de presos políticos, otra vez, más de medio centenar, que en México demuestran cómo lo pueblos sin memoria pasan mil veces por las mismas situaciones adversas.
Pueblos sin futuro, los pueblos sin memoria. Y ninguno más desmemoriado que el mexicano, incluso por lo que toca a los que antes de compartir el poder clamaban para que no se olvidara la memoria.
Desmemoriados aunque sea desde una posición de podercito y aunque se les haya robado lo obtenido en las urnas. La lana es la lana y se destina mucho dinero a comprar la conciencia de los perredistas.
La actitud digna por parte del PRD habría sido la de investigar el motivo de la entrada de ciudadanos a la Catedral, es decir, no el motivo primario, que es diáfano: la provocación que con el repicar de campanas tuvo a bien desatar la Arquidiócesis metropolitana en contra de la Convención Ciudadana.
Investigar si eran empleados del Cardenal los que entraron, o alguno o algunos de ellos, para luego jalarles las orejas a todos, o a los no al servicio de la curia, entendiendo que simplemente son ciudadanos llenos de ira que contestaron a una provocación violenta.
Pero lo que queda claro, con los campanazos, es que el PRD no es el partido que el pueblo necesita.
Equivocados estamos al hablar del PRIAN dejando fuera al comparsa imprescindible en que se ha convertido el PRD. Urgidos deben estar los perredistas por tener sus propios pederastas, porque el no tenerlos, al menos
públicamente, les debe restar méritos ante sus pares priístas y panistas.
Cortos de miras y escasos de inteligencia se deslindan del pueblo y claman unidos, con los abogados católicos, que se encarcele a ciudadanos que presumiblemente votaron por ese partido. Para la historia queda la "hazaña" registrada.
Por un plato de lentejas, o por muchos, el PRD ha renunciado a ser el partido de oposición, incluso controlador de la violencia, en el momento difícil que el país atraviesa, debido a la encrucijada, pensada cada vez por más, de caminar hacia otra confrontación armada ante la imposibilidad de lograr ni siquiera el respeto que todo ciudadano merece y demanda.
Está muy bien que AMLO reitere su pacifismo todos los días. Pero que no se equivoque --si se equivoca, quiero creer que su lectura es la correcta-- la gente está harta de injusticia y la ira acumulada es mala consejera y el PRD ahonda el descontento al renunciar a ser el partido promotor de la esperanza.
Es necesario revisar los alcances de colegios de abogados para reglamentarlos. Nación inconclusa, por lo visto, para siempre, en eso también estamos a la cola del resto de países.

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