lunes, octubre 22, 2007

Espino y Martínez Cázares

Dos expresiones de la derecha fascista

MIGUEL ÁNGEL FERRER

Dos corrientes políticas se disputan ahora mismo la presidencia de Acción Nacional. Una, representada por Manuel Espino, y otra lidereada por Germán Martínez Cázares. Al primero de ellos, actual presidente panista y guarura de Fox, se le califica como ultraderechista, en tanto que al segundo, testaferro de Calderón, se le etiqueta sólo como derechista.

Y puestas así las cosas, elegir entre Espino y Martínez Cázares, sería como escoger entre Manuel, el malo, y Germán, el bueno. Entre el mal mayor y el mal menor.

Pero esta visión maniquea no empata con la realidad sociopolítica de México. Hoy en día, la derecha mexicana se encuentra formada por dos corrientes. Una, la derecha socialdemócrata, representada por el PRI y por una facción del PRD; y dos, la derecha fascista, que encuentra su expresión más acabada en el PAN.

Vistas así las cosas, en su verdadera dimensión, ¿cuál puede ser la diferencia política de fondo entre Espino y Martínez Cázares? Ambos son expresiones de la derecha fascista que hoy gobierna México.

Las diferencias entre uno y otro no pasan de ser las de carácter personal, las de talento y estudios, las de educación. Mientras Espino es hasta en el trato un troglodita, Martínez Cázares, con su cara de niño bueno, es un fascista con cierta educación y buenos modales. Puede decirse que Espino es un fascista descarado, en tanto que Germán es claro ejemplo del fascismo hipócrita, de ese que no quiere decir, como sí hace Espino, su verdadero nombre.

Incluso puede decirse que los fascistas hipócritas, como Martínez Cázares, son más peligrosos para la convivencia pacífica de los mexicanos que los fascistas a pecho descubierto, como Espino.

En cualquier caso, lo importante no radica en el estilo personal de ambos dirigentes fascistas, sino en la ideología que orienta sus acciones. Y a la hora de actuar, tanto Espino como Germán son dos ejemplares clásicos del fascismo criollo: enemigos del laicismo, del aborto libre y gratuito, de la educación pública, de la intervención del Estado en la economía, de las leyes tutelares del trabajador.

Se trata, en resumidas cuentas, de dos seguidores del pinochetismo, de dos promotores de la sumisión de México a EU, de dos aplaudidores del ruinoso tratado de libre comercio de América del Norte.

Espino y Martínez Cázares pertenecen a la deshonesta cúpula del partido del fascismo mexicano. Política e ideológicamente no presentan diferencias. Salvo que uno fuera panista y el otro no. Pero parece que no es así la cosa.

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