viernes, 05 de octubre de 2007
María Teresa Jardí
Tomemos la corrupción: llega un mandatario y se corrompe y lo sucede otro y, en lugar de investigar y castigar al anterior, se corrompe también en mayor medida.
Tenemos los empresarios más ricos del planeta pero aceptamos que sean rescatados, una y otra vez, con el dinero del erario que en otros lugares se utiliza para proporcionar los servicios que los gobernados exigen.
Exigen, sí, porque los servicios públicos son un derecho de los gobernados obtenerlos y es una obligación de los gobernantes proporcionarlos. Y esa es la única justificación de la existencia de los gobiernos.
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