Zavaleta y los Chuchos
Claudicación fallida
MIGUEL ÁNGEL FERRER
Pese a sus desesperados esfuerzos por rendir a la antigüita su informe de gobierno, Calderón mordió el polvo y tuvo que conformarse con entregar el libraco por escrito al Congreso y retirarse de San Lázaro con mucha pena y nada de gloria.
Esos esfuerzos desesperados tenían como centro de gravedad valerse de los Chuchos, la facción derechista del Partido de
Ya estaba lista Ruth Zavaleta, prominente figura de la derecha del PRD, para dar a Calderón tratamiento de presidente legítimo. Pero ni ella en lo particular ni los Chuchos en lo general resistieron las presiones de la parte sana del PRD y de los millones de sufragantes y simpatizantes del sol azteca que se oponían y se opusieron, hasta el triunfo final, a la claudicación negriamarilla que habría representado tratar a Calderón no como usurpador, sino como presidente legítimo.
La jornada del primero de septiembre puso en evidencia, una vez más, la crisis del sistema político-económico mexicano. Un sistema que trabaja no para lograr el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo –tal como ordena la norma constitucional–, sino por la creciente concentración de la riqueza social en manos de la oligarquía y de sus personeros en el gobierno.
Poner en evidencia una vez más la crisis del sistema es contribuir al éxito en la lucha popular por moderar y revertir esa tendencia concentradora del ingreso. Y ese mérito indiscutible debe ser atribuido tanto al sector sano del PRD como a los diferentes movimientos de resistencia al fraude electoral y a las políticas económicas neoliberales. Se trata así de una única lucha en dos frentes. Contra esas políticas económicas concentradoras del ingreso y contra las instituciones electorales corruptas que posibilitan el fraude y, consecuentemente, la continuación de esas políticas.
Por lo que toca a la lucha contra el fraude electoral, ésta se concentra por ahora en la exigencia popular de extinguir el Instituto Federal Electoral. Porque no basta con el cese y la consignación penal de sus corruptos consejeros. Es imperiosa igualmente la desaparición del podrido organismo, pues de prevalecer éste, sólo habrá sido cosa de echar y procesar a unos funcionarios corruptos y defraudadores para que otros ocupen su lugar.
www.miguelangelferrer-mentor.com.mx Dom. 9 de Sept. de 2007
Jesús Ortega
La derecha del PRD
MIGUEL ÁNGEL FERRER
Fruto del fraude electoral más escandaloso de la historia de México, el gobierno de Felipe Calderón no ha escatimado esfuerzos en su intento de conseguir que los millones de víctimas del crimen del 2 de julio se resignen ante la fuerza de los hechos consumados y dejen de señalar que el país vive en un régimen de facto, en una dictadura militar apenas disfrazada.
Para el logro de esos propósitos, Calderón cuenta con el inestimable apoyo de una facción de políticos derechistas incrustada en el Partido de
Se trata de un grupo relativamente pequeño pero diestro en las maniobras del oportunismo, la simulación y, desde luego, la corrupción. Un reducido pero poderoso clan de individuos enriquecidos de manera inexplicable, cuya negra fama pública es, como diría el clásico, un pálido reflejo de la realidad.
Esa corriente perredista de políticos enriquecidos, simuladores y oportunistas está encabezada, al menos formalmente, por el aguascalentense Jesús Ortega, viejo cuadro formado en las huestes de aquel clásico de la derecha disfrazada de izquierda, hoy en relativo retiro y de triste memoria, que fue Rafael Aguilar Talamantes. El mismo que fundó esa mercancía política llamada Partido Socialista de los Trabajadores (PST), luego convertida en otro engendro del oportunismo, el no menos despreciable y de breve vida Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (el Ferrocarril).
A Ortega, desde luego, no le gusta que se sepa y se recuerde públicamente su condición de político derechista. Y se inconforma con ciudadanos y periodistas que lo califican acertadamente de comparsa de Calderón y enemigo del movimiento, encabezado por López Obrador, de resistencia al fraude electoral y al dominio neoliberal.
Ortega no quiere críticas, Quiere complicidades. Piensa que toda la izquierda es como él. Que toda está corrompida. Bien nos recuerda el refranero mexicano que la damisela y el ladrón creen que todos son de su condición.
En general grisáceo, pero finalmente megalómano, Ortega ya ha hecho saber que pretende encaramarse a la presidencia del PRD. ¿Con esos, sus muy tristes y vergonzosos antecedentes? Pues sí, porque no tiene otros.
Ciertamente, no le será fácil al logrero profesional apuntarse este otro logro. Ya veremos si puede vencer el obstáculo que representan la parte sana del PRD y los millones de honrados votantes y simpatizantes perredistas encabezados por López Obrador.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario