lunes, septiembre 24, 2007

Muestras recientes

Extorsión en Pemex


MIGUEL ÁNGEL FERRER

Por allá de los años cuarenta, en alguna parte de su monumental obra histórica, económica, política y didáctica, el maestro Jesús Silva Herzog decía que el sistema político mexicano se sostenía sobre tres pies: el PRI, la corrupción y el asesinato.

Setenta años después, la corrupción y el asesinato continúan siendo dos de los sostenes del sistema, en tanto que el otro ya no es sólo el PRI, sino el tricolor en compañía del PAN.

También de los años cuarenta datan las referencias del gran sabio, quien fue integérrimo gerente general de Petróleos Mexicanos, acerca de la extendida corrupción que afectaba a la paraestatal.

Y hoy, siete décadas después, puede decirse que la corrupción en Pemex es quizá mayor y está más extendida que en los tiempos en que el ilustre maestro fue alto funcionario del organismo.

Notas de prensa de los días recientes refieren la repetición del añejo saqueo contra la empresa mediante la ordeña de oleoductos, la que no podría realizarse sin el concurso o la complicidad de trabajadores y funcionarios. Y refieren igualmente la ilegal exacción de los recursos de la paraestatal para el enriquecimiento de los líderes del sindicato charro titular del contrato colectivo de trabajo.

Otra forma de saqueo, menos conocida públicamente, pero sufrida por contratistas y proveedores de la paraestatal es el cobro a éstos de altas comisiones, por cuenta de funcionarios de Pemex, para tramitar y agilizar los pagos por servicios prestados y obras realizadas.

He aquí uno de esos casos, al que ya me he referido en otros espacios periodísticos. El jueves 27 de julio de 2006, al fracturarse un ducto de Pemex, se derramaron mil 84 barriles de combustóleo en el centro histórico del puerto de Manzanillo.

Para limpiar la zona, Pemex contrató a dos empresas especializadas en biorremediación: “Aquopress” y “Lico Ambiental”. Y el contrato para realizar esas tareas fue asignado a ambas compañías por el ingeniero Salvador Rosas Pelayo, entonces gerente de Almacenamiento y Distribución Pacífico de Pemex.

Para realizar esas labores, Aquopress y Lico Ambiental contrataron, a su vez, a casi tres mil trabajadores. Pero una vez limpia la zona contaminada, Pemex se niega a cumplir con el pago de los servicios contratados.

Y es que, en un acto de la más vil extorsión, los funcionarios a cargo pretenden apropiarse de un determinado porcentaje de la cantidad que deben cobrar aquellas compañías. ¿Sabrá esto el licenciado Jesús Reyes Heroles González Garza, director general de Pemex?

www.miguelangelferrer-mentor.com.mx Dom. 23 de Sept. de 2007

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