iFE y Tribunal Electoral
Perpetuar la dictadura
MIGUEL ÁNGEL FERRER
Veremos en los próximos días si el Senado de la República es capaz de vencer a las dos poderosas televisoras en la lucha por prohibir en los medios electrónicos la publicidad electoral comprada. Pero no hay duda de que la medida sería positiva, pues esa publicidad comprada constituye una exorbitante exacción de las finanzas públicas y una extraordinaria fuente de ganancias para las radiotelevisoras, riquezas que apuntalan e incrementan el ya de por sí inmenso poder político fáctico de esos monopolios.
Pero no se piense que esa imprescindible limitación al poder de las radiotelevisoras puede ser el punto básico de la llamada reforma electoral. Lo decisivo sería dar pasos para impedir el proverbial fraude en los procesos eleccionarios. Como, ejemplo mayor, el del 2 de julio de 2006.
Bienvenida la limitación al poder de las televisoras, pero entiéndase que los fraudes electorales no los hicieron ni los hacen la radio y la televisión. Esas defraudaciones siempre fueron obra del gobierno. Y ahora, como el fraude que llevó a Calderón al poder, se hacen con el concurso decisivo del Instituto Federal Electoral (IFE) y del tribunal en la materia.
Una mínima reforma electoral tendría que pasar por la desaparición de estas dos corrompidas instancias, y la creación de nuevas y confiables instituciones.
No será fácil, desde luego, crear esas nuevas instancias. Pero mucho más difícil de lograr será su confiabilidad. ¿Cómo conseguir que tales instituciones no se corrompan, cual se corrompieron las actuales? ¿Cómo ponerlas a salvo del poder corruptor del dinero de la oligarquía y de los gobiernos que pretenden mantenerse en el poder a toda costa?
¿Cómo garantizar que la nueva autoridad electoral cuente honradamente los votos y no los invente, como hizo y hace el IFE de hoy? ¿Y cómo asegurarse de que el tribunal que haya de crearse no diga, como dijo el actual de la elección del 2006: que estuvo llena de irregularidades y violaciones a la ley, pero que de todos modos fue válida?
No caben, ciertamente, ilusiones democráticas. El prianismo sólo buscará deshacerse de los actuales bandidos que, como Luis Carlos Ugalde, ahora ya resultan inservibles, sin tocar el mecanismo que permite a priístas y panistas eternizarse, contra la voluntad popular, en el poder.
Pero eso será la continuación de la farsa electoral. Y eso no da legitimidad. Y crea desgobierno e inestabilidad social, económica y política. Y es perpetuar la dictadura que, nos decían y decían, había fallecido.
www.miguelangelferrer-mentor.com.mx Domingo 16 de Sept. de 2007
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