domingo, septiembre 16, 2007

Después del grito queda una sensación agridulce. Por un lado el pelele logró su cometido, dar el grito. Y con ello lograr de una cierta manera autentificarse como el « presidente » de México. Al menos así lo verán los que apoyan al espurio. Por otro lado, el hecho de que fecal se haya valido del ejercito para impedir la manifestación de los resistentes patentiza no sólo el miedo que tiene el usurpador sino que está dispuesto a valerse del ejercito (en esta ocasión como acarreados) para lograr sus espurios propósitos. Lo cual reafirma, un avez más, que su « presidencia » no cuenta con el apoyo de todo el pueblo de México y que la gente no se olvidará de que el está ahí debido al fraude electoral del año pasado.

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