domingo, agosto 19, 2007

Rolando Cordera Campos

De brujos y guerreros

Con la economía prácticamente librada a su suerte, que es todo menos buena, la situación nacional se acerca a un cruce de caminos en el que la contaminación de la política por el reclamo y el descontento social es algo no sólo probable sino, desde luego, ominoso. Por lo pronto, hay que tomar en serio la perspectiva inmediata de un receso económico estadunidense, que para nosotros puede significar postración en la actividad productiva y el empleo, agravada por la merma en las remesas y oscilaciones a la baja en la factura petrolera. Para después, todo o casi todo dependerá de la suerte del principal, Estados Unidos, y de lo que el Estado se atreva y pueda hacer en materia de compensación social y contracíclica, aunque deba admitirse que los grados de libertad se han angostado después de tanto tiempo de contención de la inversión, desperdicio de recursos públicos y desaciertos en el campo de la cooperación entre los actores fundamentales de la economía.

La izquierda no promueve esta confrontación y puede que le toque, de seguir las cosas como van, encargarse de encauzarla, desactivarla, ponerla en una perspectiva civilizatoria y de cambio histórico, pacífico y robusto, como el que requiere México y demandan sus capas mayoritarias. Si esta izquierda va o no a ser moderna y al gusto de las damas de la vela perpetua de las buenas costumbres democráticas lo veremos en el camino, y en mucho dependerá de cómo se porten estos aprendices de brujo disfrazados de guerreros de clase. Lo que no puede dejar de ser y hacer desde ahora, es política, lo que implica construir visiones de conjunto y aprestarse a gobernar lo que las elites de la riqueza y el poder quieren volver ingobernable. Izquierda responsable y leal al sistema democrático, opositora por programa y compromiso con el país y sus reclamos fundamentales, no monedita de oro de los curiosos ingenieros simbólicos que nos heredaron Fox y los suyos.Leer más

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