lunes, agosto 06, 2007

Baja California



El show debe continuar




MIGUEL ÁNGEL FERRER




Durante las semanas previas a la elección presidencial del 2 de julio de 2006, el aparato del poder quiso aparentar una situación de virtual empate o de lucha parejera entre López Obrador y Calderón. Y esa misma estrategia se utilizó incluso el mismo día de la elección. El propósito, obviamente, era simular una elección muy cerrada en la que finalmente aparecería como ganador un personaje a modo, previamente designado.



Lo mismo ocurre ahora en Baja California. Los contendientes (candidatos y partidos) y las desprestigiadas autoridades electorales (las del estado y las federales) han venido simulando un proceso eleccionario con final ignoto. Pero hay abundantes indicios de que ese desconocido ganador ya ha sido designado. Y desde mucho tiempo atrás.



Sea éste Jorge Hank Rhon, del PRI, o José Guadalupe Osuna, del PAN, la médula del asunto es aparentar que será el voto ciudadano el que decidirá quién se convertirá en gobernador. Y en tanto llega el momento clave en que se develará ese nombre, las encuestas hechizas, los publirreportajes, los rumores y las filtraciones con disfraz de eruditas opiniones van metiendo en la mente de la ciudadanía, del estado en disputa y de todo el país, la sensación de que cualquiera puede ganar.



El final, desde luego, no debe parecerse al del 2 de julio de 2006, en el que el supuesto perdedor se negó a reconocer la falsa derrota. En Baja California el resultado, seguro, saldrá bien planchado. Si lo designan perdedor, Hank sabrá comportarse como su mentor Roberto Madrazo: acatará la decisión de Los Pinos y cobrará jugosa compensación económica y mayor impunidad de aquí en adelante. Y José Guadalupe Osuna hará lo propio si le dicen que debe sacrificarse. Nada de hacer olas, nada de hacer ruido. También tendrá su buena compensación.



La condición esencial de todo este teatro es que parezca verdad. Y, si se puede, que sea verosímil. Algo parecido a lo que aconteció hace poco en Yucatán. Y más o menos semejante a lo de Veracruz. Y similar a lo que no tarda en venir en Michoacán.



Se trata, en tiempos de la nueva democracia neoliberal, de que la élite del poder escoja y designe un ganador según las circunstancias de cada momento y de acuerdo con las necesidades políticas de Los Pinos en cada coyuntura, aunque haya necesidad de aparentar que esa decisión salió de las urnas. La elección de gobernadores como moneda de cambio de unos y otros. Pero sin gritos ni sombrerazos estilo López Obrador. Porque el show debe continuar.



www.miguelangelferrer-mentor.com.mx Domingo 5 de agosto de 2007

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