Presos de Atenco
Se enseñorea el pinochetismo
Miguel Angel Ferrer
Cada día que pasa van siendo más evidentes los rasgos dictatoriales del régimen calderonista. Las más recientes muestras del pinochetismo que se enseñorea en México son las monstruosas sentencias de cárcel a que han sido condenados los líderes del Frente Popular en Defensa de la Tierra del poblado mexiquense de San Salvador Atenco.
Como una reedición de los negros tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, la sociedad mexicana observa aterrada el trato de peligrosos delincuentes que se da a víctimas y opositores de las cotidianas arbitrariedades gubernamentales. Ayer, prisión para ferrocarrileros, médicos, maestros y estudiantes; hoy, cárcel para quienes se niegan a ser despojados de sus tierras y viviendas en aras de un negociazo inmobiliario de la oligarquía y de sus cómplices y sirvientes en el gobierno.
Igual que en los regímenes de Francisco Franco, Díaz Ordaz y Augusto Pinochet, en México el sistema judicial sigue siendo un despreciable apéndice del tirano. Un aparato de justicia presto a torcer las leyes, la ética, los principios generales del derecho y hasta el sentido común para castigar las rebeldías y las protestas populares ante las arbitrariedades del poder.
Los presos de Atenco son la reedición, en tiempos panistas, de aquellos otros héroes de la resistencia civil a quienes hoy todos, incluso la historia oficial, rinden homenaje: Othón Salazar, Heberto Castillo, José Revueltas, Demetrio Vallejo, Valentín Campa. Hoy, a Ignacio del Valle y a sus compañeros les toca ser víctimas de la misma vesania que caracterizó a los gobiernos que encarcelaron por años a luchadores sociales que osaron oponerse a la dictadura priísta que, como la panista actual, pretende vanamente disfrazarse de democracia.
Con atrocidades como las sentencias por encargo a los presos de Atenco, el régimen calderonista se desnuda y muestra a los cuatro vientos lo ilusorio, lo irreal de las consignas gubernamentales que hablan de democracia en México, y que revelan asimismo el carácter de dictadura sin maquillajes del régimen político panista.
Pero igual que pasaba con Díaz Ordaz, Franco y Pinochet, el régimen calderonista no consigue hacer pasar como justas, como apegadas al derecho las inicuas sentencias de cárcel contra los presos de Atenco. La opinión pública nacional e internacional no ha hecho suyas estas aberraciones judiciales. Al contrario: mientras más demencia hay en el gobierno calderonista, más claro es el carácter dictatorial de ese régimen espurio nacido de un golpe de Estado.miguelangelferrer-mentor.com.mx
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