Julio Hernández
Astillas:
Santiago Creel se ha cambiado el segundo apellido, de Miranda a mirando. Según sus nuevos aires de penitente, no tendría gran culpa por el asunto de la ley Televisa, dado que él habría estado "en el limbo político" de diciembre de 2005 a marzo de 2006. El arrepentido de última hora dice que él "no estaba en una circunstancia de la política activa cuando se dio esta aprobación", pero que ahora que tiene "la responsabilidad de conducir" a la bancada panista en el Senado está "obligado" a "definir" su posición "en los puntos torales de la agenda nacional". Miente el licenciado que ahora quiere pasar como simple mirón de los arreglos que en realidad promovió como secretario de Gobernación que aspiraba a cobrar en pantalla, como candidato presidencial panista, lo que desde Bucareli permitía o alentaba. El compungido Creel no estaba en el limbo en el periodo que señala, pues era candidato privilegiado al Senado y, desde entonces, señalado para ser el coordinador de sus colegas de cámara. Justamente en ese periodo que él considera un limbo, los electores esperaban escuchar de los candidatos sus definiciones y pronunciamientos. Aunque en realidad San Tiago se acoge a los beneficios del limbo a sabiendas de que la Iglesia ha declarado inexistente el sitio ése al que irían las almas de quienes hubiesen muerto sin ser bautizados, siempre y cuando aún no hubiesen llegado a la edad en que se ejerce la razón. Creel ya estaba más que bautizado por las aguas negras del poder y la ambición y, en términos teóricos, ya estaba en uso de razón... Y, mientras el tecleador sufría en el segundo tiempo del Chivas-América, ¡hasta mañana!
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