domingo, mayo 13, 2007

Ahora no sólo resulta que Ebrard tiene a un procurador del bando enemigo (Félix Cárdenas) sino que también contrató a uno de los colaboradores más conspicuos del nefasto Salinas de Gortari, Pedro Aspe. ¿Sería mucho especular pensar que todos estos posicionamientos son un recurso más del gobierno actual para seguir manteniéndose en el poder? Piensa mal y acertarás.

Todo esto suena no sólo a traición sino a plan maquiavélico del poder en México para ir tal vez protegiéndose, en caso necesario, y asi tener la opción de un presidente que haga la finta que es de izquierda (en realidad Ebrard nunca ha sido ni lo sería realmente) pero que en el fondo continuaría con las mismas políticas del prian. A la cabeza estaría un supuesto político de izquierda pero asesorado por una serie de personajes que han servido a las huestes neoliberales desde Salinas de Gortari hasta Calderón.

Si como parece todo sigue deteriorándose, a causa de la impopularidad y mal desempeño de los últimos gobernantes (Fox y Calderón) el poder en México jugaría con la carta Ebrard. Este sería el que retomaría las políticas de sus antecesores aunque con matices algo distintos. Al estilo Bachelet en Chile, que se dice de izquierda pero que actúa como centro derecha en la realidad. Y casi podríamos decir lo mismo de Lula.

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