Ahora no sólo resulta que Ebrard tiene a un procurador del bando enemigo (Félix Cárdenas) sino que también contrató a uno de los colaboradores más conspicuos del nefasto Salinas de Gortari, Pedro Aspe. ¿Sería mucho especular pensar que todos estos posicionamientos son un recurso más del gobierno actual para seguir manteniéndose en el poder? Piensa mal y acertarás.
Si como parece todo sigue deteriorándose, a causa de la impopularidad y mal desempeño de los últimos gobernantes (Fox y Calderón) el poder en México jugaría con la carta Ebrard. Este sería el que retomaría las políticas de sus antecesores aunque con matices algo distintos. Al estilo Bachelet en Chile, que se dice de izquierda pero que actúa como centro derecha en la realidad. Y casi podríamos decir lo mismo de Lula.
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