

La punta de la madeja o el futuro de la izquierda:López Obrador visto a través de Cosío Villegas
En un trabajo anterior (‘Prospectiva del General Cárdenas…’) se estableció la tesis de Daniel Cosío Villegas sobre el papel que representó en su momento y podría haber desempeñado el General Lázaro Cárdenas para la izquierda en México. También se estableció el concepto del General sobre lo que él llamó ‘la revolución permanente en el alma mexicana’ y cómo esta obedecía básicamente a la histórica irresuelta situación de la mayoría del pueblo mexicano en condiciones de marginación y pobreza. Condiciones tales que llevan en sí el potencial del despertar, cuando menos, por la necesidad natural de la sobrevivencia. Se planteó que ante la disyuntiva de sesgar al PRI o tratar de reencauzarlo, el General había optado por lo segundo atendiendo quizá a un sentido de lealtad histórica. Una vez desviado el programa de la Revolución Mexicana, el General no sólo había apoyado a un movimiento de izquierda en los sesenta (Movimiento de Liberación Nacional), sino que habría muerto esperanzado aún en el legado objetivo de la Revolución y de su obra, y en el potencial que podría en el futuro representar su apellido. Es decir, su hijo. Finalmente, concluí el trabajo referido sorprendido por el aberrante ayuntamiento del hijo del General (presumible heredero de la izquierda revolucionaria defraudado en 1988 y a la vez defraudador de sus seguidores en el mismo año y defraudador de la reciente avanzada de la izquierda) con el régimen actual de derecha al haber aceptado un encargo de Fox (uno de sus burladores por cierto) y legitimar con ello y con su silencio o ya con sus maneras, al candidato del PAN y prolongar, en un mismo acto, una decisión política de aquél hasta el año 2010, cuando menos.
Aquí se trata ahora de seguir la madeja de los acontecimientos para la izquierda a través de la mirada de Cosío Villegas. No cabe duda alguna de que el nombre de Cosío Villegas es respetado y aun admirado tanto por los intelectuales de la izquierda como de la derecha (Krauze hasta le dedicó una biografía apologética, como si fuese necesaria después de leer el espléndido libro de memorias de CV). Por ello, sus consideraciones nos serán de mucho auxilio en nuestro análisis en la búsqueda, ‘como si dijeramos’, de la punta de la madeja de la izquierda mexicana. O dicho de otra manera, en la búsqueda del futuro de la izquierda.
En sus Ensayos y Notas II Cosío Villegas incluyó el trabajo ‘El intelectual mexicano y la política’. Destaca en el mismo la escasa participación de los intelectuales mexicanos en la política activa. Entre los que han ejercido alguna influencia o poder, cita como ejemplo a los que se autonombraban ‘científicos’, encabezados por Limantour, durante los últimos tres lustros del porfiriato. Señala a Luis Cabrera, Martín Luis Guzman y José Vasconcelos dentro del movimiento de la Revolución Mexicana. Y para de contar. Una vez que los presidentes comienzan a ser civiles nota una incorporación cada vez más importante ya no de puros intelectuales en el sentido estricto de hombres dedicados por completo a sus ideas sino que amplía el espectro a los universitarios y académicos. Y conforme se desacelera la dinámica del movimiento revolucionario hecho gobierno, comienza a darse una burocratización de estos grupos de ‘intelectules’ incorporados a las labores administrativas ya cada vez más que políticas. El intelectual, al no tomar iniciativas políticas sino que vive ante la expectativa del ‘Jefe’, se convierte en un simulador, en un adulador y un lamecazuelas. Hasta allí llegaría el análisis de CV. Ya no le tocaría ver la plena cooptación del intelectual o universitario por los regimenes que sucedieron a su muerte (1975), ni alcanzaría a ver el arribo de otra clase universitaria: los tecnócratas (aunque lo intuye). Y con ello el lastre del neoliberalismo.
Plantea que no obstante que las condiciones parecieran propicias para la participación del intelectual en la política activa, este se conforma con su papel de amanuense del jefe y del jefe del jefe (en el siglo XX sólo reconoce una iniciativa independiente al gobierno, la de Manuel Gómez Morín, pero se lamenta que este esfuerzo se haya planteado a la derecha del gobierno y no al contrario; éste será tema de un próximo trabajo). El verbo que determina la acción del intelectual es: trepar. Trepar todo lo que se pueda. Así, toda convicción, ya no digamos ideal, está ausente de su horizonte para siempre. Hacia el final del ensayo Cosío Villegas expone lo que podría considerarse como su crítica pero a la vez, en contrareflejo, el decálogo del intelectual, el universitario o académico que se resolviera a intervenir directamente en política, no como voz lisonjera sino como impulsor de sus propias ideas.
1. (El intelectual) No ha demostrado tener muchas ideas originales sobre los problemas del país, y menos todavía que las que tiene son verdaderas convicciones, que está dispuesto a defender e imponer, o sacrificarse por ellas en último extremo.
2. Aún faltándole inteligencia e imaginación, su acción política tendría algún sentido si contara con una fortaleza moral visible, capaz de granjearle el respeto público.
3. Piénsese, por ejemplo, en esa manipulación diaria del ‘dogma’ revolucionario que paraliza el sentido crítico de las medidas gubernamentales.
a) Si el intelectual no se resuelve alguna vez a desafiar pública y abiertamente la naturaleza intocable de ese supuesto dogma revolucionario;
b) si no se resuelve a proclamar que impugna algunas de esas medidas por hallarlas innecesarias o perjudicial,
c) sin importarle que por ello se le cuelgue la etiqueta vengativa de reaccionario,
es claro que su actividad política no llegará muy lejos.
4. Y a nada llegará si el intelectual resulta en su gestión
administrativa tan bandolerillo como el político común y corriente.
A lo anterior Cosío Villegas añade su queja sobre el convencionalismo de la política contemporánea (el ensayo fue publicado en 1965) que más que en la plaza pública se desarrolla en los corrillos de palacio, entre rumores al oído e intrigas. Finalmente sugiere que no se renuncie a la cualidad intelectual aunque ello lleve a actuar heterodoxamente. Sólo así se tendrá ‘por delante la más hermosa tarea…: transformar el medio en que ahora se está condenado a vivir para hacerlo propicio a una acción política realmente inteligente.’.
Hasta aquí Cosío Villegas. Evidentemente, éste establece su crítica a lo que en su momento era el gobierno legitimado por la revolución a través del Partido Revolucionario Institucional pero que gradualmente se deslegitimaba por sus acciones y su ascendente corrupción. Deslegitimación que proseguiría su cauce hasta llegar a convertirse, el gobierno del PRI, en una caricatura vulgar y falaz de lo que un día se propuso la Revolución hecha gobierno. De allí que fuese natural que se diera una escisión en el partido de ‘la revolución institucionalizada’. Los elementos progresistas y los aún convencidos del programa de la Revolución se dieron un abrazo con la izquierda dispersa de los ochenta y provocaron el movimiento del Frente Cardenista que culminaría en el fraude electoral de 1988. Allí se agruparon políticos, intelectuales, universitarios, académicos, estudiantes. Como si dijéramos, el deseo de Cosío Villegas vuelto realidad. Sin embargo, el líder del movimiento transó en nombre del ‘diálogo civilizado, el respeto a las instituciones y la estabilidad del país’ con el gobierno usurpador de las mismas instituciones que facilitaron el fraude. Y el movimiento se detuvo; más bien, entró a un impasse de adormilamiento. Hubieron de suceder casi veinte años para que el furor social volviera a manifestarse en un deseo de cambio verdadero. Gran parte de esta sociedad fue engañada en el 2000 con el artilugio del cambio. Pronto vieron, los que no lo tenían ya de cierto o quienes no lo intuían aún, que la burla era la divisa del nuevo gobierno de derecha del Partido Acción Nacional. La mofa y, a final de cuentas, la culminación del proceso de derechización del país iniciado con el gobierno de Manuel Ávila Camacho. Pero el germinado adormilado nunca dejó de moverse por completo en realidad. Y en ello ha consistido que, con el liderazgo de López Obrador, esta expresión de México que el General Cárdenas llamara ‘La revolución permanente en el alma mexicana’, se encuentre en el momento más álgido que hasta ahora haya aspirado la izquierda.
Pero vuélvase aquí por un momento a la crítica-decálogo de Cosío Villegas. Veamos con los ojos de éste para tratar de encontrar la punta de la madeja de la izquierda. Y desde esta mirada preguntar ¿quién dentro de la izquierda posee los atributos o cualidades que lo perfilen como el líder que la haga avanzar con certeza en el futuro? Hoy la respuesta no sería ciertamente un hallazgo. Más que en el llamado ‘líder moral del PRD’, el liderazgo se encuentra en la figura de López Obrador. Si bien no podemos considerar a éste un intelectual en estricto sentido, bien es cierto que es universitario y aún ha sido aficionado a la pluma desde su trinchera política. Ha escrito un buen número de libros de denuncia y posicionamiento (contra el robo de Fobaproa o su Proyecto Alternativo de Nación, por ejemplo). Bien es sabido que es de los pocos políticos de México que recurren constantemente al abrevadero de la historia. No sólo para ilustrarse, también para emular los ejemplos de las figuras que lo han precedido en la lucha social; (de los dos últimos presidentes de México, uno estaba reñido con la historia, reconocido por sí mismo públicamente y el otro adquiría malestar estomacal con tan sólo mencionar la palabra cultura; sus yerros constantes han probado cabalmente su cerrilidad). Es conocido el apoyo con que cuenta entre el medio intelectual y cultural. En fin, pese a ataques feroces que lo tildan de ignorante, ha demostrado estar más ligado a la inteligencia que sus adversarios ya sean de su propio partido o en otro. Luego entonces, ¿es Andrés Manuel López Obrador ese líder ideal que envidiaría cualquier movimiento social?
Una glosa a los puntos de Cosío Villegas:
1. López Obrador ha sido capaz de encabezar un movimiento al proponer un cambio en la manera de conducir el gobierno combatiendo la corrupción, estableciendo una noción distintiva entre legalidad y justicia, promoviendo programas sociales de educación, salud, apoyo económico a los ancianos y creación de empleos. Ha planteado la defensa de los recursos naturales como el petróleo y la recuperación de la producción en el campo. Esto, que pudiera parecer obvio, resulta propositivo y, diríamos, original, en medio de la constante derechización del país. Y más que original, emergido no del capricho sino de las auténticas necesidades de la población tanto en términos históricos (la causa de los nativos por caso), como de carácter social. Estas y otras líneas de acción estarían esbozadas en sus Cincuenta compromisos para recuperar el orgullo nacional. López Obrador ha dado la muestra efectiva de saber defender su proyecto arriesgando aun, conociendo nuestra tradición de crímenes políticos, el pellejo.
2. La fuerza moral que ha logrado desplegar López Obrador dentro del movimiento que encabeza es innegable por propios y extraños. Sus adversarios, con todo y el caudal de mentiras arrojadas, aún no logran debilitarlo. De allí que él mismo se precie de indestructible. Esta cualidad proviene precisamente de su certeza moral que hasta ahora se ha explayado incorruptible.
3. Aquí sustitúyase ‘dogma revolucionario’ por ‘dogma de las instituciones democráticas’ para ver con claridad que lo que ayer fue visto como reaccionario cuando algo o alguien se oponía al ya falso gobierno de la Revolución, hoy se ve como populista, ignorante, arrogante y aun necio, que son los mínimos epítetos con que se denosta a López Obrador, por haber desafiado públicamente al ‘stablishment’ de las instituciones, a la máscara de ‘la democracia sin adjetivos’, porque ha impugnado el actuar ‘legaloide’ o de plano ya corrupto de jueces, de magistrados, de legisladores, etc. Y esto sin importarle que aun le llamen loco. Aquí inclusive recurre a frases o ejemplos históricos para revirar los ataques (‘entre más me golpean, más digno me siento’).
4. López Obrador ha mostrado ser bien diferente al político común y corriente que se comporta como vulgar raterillo. Parte de su campaña, por el contrario, la ha hecho haciendo escarnio merecido del político ‘mediocre, corrupto, ladrón y fantoche’, y urgiendo a su desaparición. Su administración al frente de la ciudad de México dio muestras de la coherencia entre dichos y actos. Aparte del ya conocido programa social, educativo y de creación de empleos, llevó a cabo la reducción del salario de los altos funcionarios, empezando por el suyo propio. Y cuando hubo corrupción no la solapó sino por el contrario la combatió. De aquí que al salir del gobierno para devenir candidato presidencial la popularidad y la aprobación entre la población fueran inusuales para un funcionario público. Ello con todo y la campaña permanente en contra suya que incluyó la nada grata del proceso del de desafuero. Internacionalmente inclusive fue candidato a ser elegido ‘Alcalde del año’. Evento imposibilitado por su renuncia en pos de la presidencia.
Queda claro que aunque nos referimos aquí al ensayo ‘El intelectual mexicano y la política’, esta suerte de ‘crítica-decálogo’ establece las consideraciones de Cosío Villegas que son no sólo deseables sino indispensables para un líder político que encabece un movimiento de izquierda. Andrés Manuel López Obrador parece ser este líder carismático aun a despecho de quienes en el pasado reciente se han planteado como lideres de la izquierda pero que no han tenido la determinación de seguir adelante inclusive contra las adversidades. Hecho éste que los arrincona en el pasado de la vanguardia del movimiento que hoy se vive. Otro elemento importante a señalar por último es que López Obrador, aunque se le ha acusado de lo contrario, escucha las voces de gente pensante dentro del movimiento de resistencia pacífica que se ha venido dando luego de consumado el fraude electoral. Esto que es ya en sí una virtud, más el hecho de que es apoyado por casi toda plana mayor de la intelectualidad mexicana, son señales alentadoras para el futuro del movimiento de la izquierda. Cabe esperar así que las determinaciones a que llegue y que luego despliegue la Convención Nacional Democrática, tengan el signo no sólo de la movilización política justa y reivindicatoria sino también el de la ‘acción política realmente inteligente’. Hectroy, Il Volcano.
Miguel Angel Velázquez
Entre rumores y anécdotas, el retiro de carpas
Al descubierto, el hombre de la computadora
Son las dos y media de la mañana del 14 de septiembre en el Zócalo. Dentro de 48 horas, México ya no será el mismo.
El retiro de los campamentos de protesta por el fraude electoral se inició hace algunas horas y el Paseo de la Reforma, ya sin las casas de campaña, empieza a mostrarse como una herida profunda que no cerrará en mucho tiempo.
Ríos de vehículos circularán de nuevo sobre esta avenida, y sin duda todos recordarán que aquí, durante 47 días, muchos mexicanos, miles, protestaron porque su voluntad electoral fue ultrajada, y este hermoso paseo quedará como la memoria de que el cambio verdadero se inició en calle.
Tal vez por eso hoy empiezan a brotar las anécdotas de las vicisitudes que en esta madrugada son como telarañas a las que se extirpó su constructor, inofensivas, pero siempre horrorosas.
Son historias que se cuentan entre los que en esta hora indescifrable, cuando aún no hay luz de día pero la penumbra ya no envuelve todo, han venido a montar guardia ante el rumor de que la policía federal llegó, más que a resguardar el Palacio Nacional, ha desalojar a los activistass del Zócalo.
Pero la duda se disipa rápido. Los hombres de gris se han replegado a las paredes del inmueble; unos sentados y otros de pie o recargados en los muros parecen chicles mil veces masticados y embarrados en esos muros.
Por eso, ya con calma, con una taza de café humeante en las manos, se cuenta, por ejemplo, que un día de todos los que aquí trascurrieron, recomendado por alguien de la coalición, un hombre con computadora y cámara fotográfica en las manos inició un trabajo que para la convención nacional democrática era importante, aunque no necesario: el registro con foto de los delegados.
El sujeto, libre de sospecha por sus recomendaciones, se dio a la tarea de inmediato. Cada hombre, cada mujer, cada joven que pedía su ficha para convertirse en delegado, quedaba debidamente archivado en la computadora de aquel fotógrafo de buena voluntad, que sin cobrar ningún dinero, quería poner un toque de mayor seriedad al acto que se efectuará el día 16.
Todo iba a pedir de boca, la gente se formaba, le tomaban sus datos: nombre, dirección, teléfono, todo entraba en la carpeta correspondiente de la computadora. Luego de la ficha se pasaba a la fotografía, y en cosa de minutos le entregaban el gafete con el que se le acreditaba como convencionista.
El hombre de la computadora pasaba horas en su trabajo, apenas tenía tiempo para echar un taco, para ir al baño. No se distraía, para muchos era ejemplo de la entrega al proyecto que con su ayuda tendría más certeza.
Pero las necesidades fisiológicas lo llevaron a esos cajones azules que sirvieron de letrinas para la gente que pasó días y días en este lugar. Hay que decir que la paredes de estos baños son muy débiles para acallar la voz, si es que se habla en estos lugares, de quienes las usan.
Esa vez, más que la urgencia física, el hombre buscaba un refugio para hacer una llamada por celular donde nadie lo escuchara, y se metió en la caseta suponiendo que del otro lado de la muy delgada pared no había nadie.
Fue su voz, ya conocida, la que alertó al ocupante de la letrina contigua. Dice quien lo escuchó que el hombre repetía a su interlocutor que los datos iban fluyendo muy rápido, que no tenía tiempo de nada y que toda la información sería entregada, como se le había solicitado, en la dirección acordada.
Antes de que el hombre de la computadora dejara el baño, la conversación sospechosa había sido trasmitida a la gente de seguridad del plantón. Fuera de la letrina lo esperaron, lo llevaron a una de las casas de campaña para interrogarlo y sin necesidad de hacer muchas preguntas el hombre confesó que era agente de una corporación oficial que le pagaba por su trabajo.
Aquel dechado de virtudes fue entregado a las autoridades para que se iniciara una investigación sobre el asunto, que hoy es una anécdota de madrugada, pero que es una parte de la historia del combate que se dio en esos 47 días que seguramente cambiarán a México.
El Grito
Definitivamente, no será la señora Rosario Ibarra de Piedra quien dará el Grito, como lo había programado la coalición Por el Bien Todos. El jefe de Gobierno, Alejandro Encinas, como ya se anunció, tendrá bajo su responsabilidad el acto. Fox no pisará el Palacio Nacional.
Luis Javier Garrido
El fraude en las elecciones presidenciales de 2006, lejos de abrir la vía para el continuismo de la ultraderecha en el poder, lo que ha logrado es por un lado fortalecer un movimiento social cada vez más amplio, dispuesto a defender por todos los medios los derechos fundamentales de los mexicanos y, por el otro, hacer inviable un hipotético gobierno calderonista.
1. El escenario del México actual es inédito, porque por vez primera en nuestra historia reciente ante una tentativa brutal del gobierno de confiscarle al pueblo sus derechos políticos, éste está respondiendo de manera serena y pacífica, pero con una voluntad indeclinable, para hacerlos valer, y ello con el gobernante que eligió y que fue Andrés Manuel López Obrador. Y, al mismo tiempo, para impedir y obstaculizar las acciones de un gobierno de facto que pretende encabezar el neoliberal y ultraderechista Felipe Calderón para seguir desmantelando la nación y expoliando a los mexicanos.
2. El gobierno de Vicente Fox termina en medio de un descrédito descomunal por su fracaso histórico para enfrentar los problemas del país y por sus políticas sectarias que dividieron a los mexicanos y dejaron en ruinas al Estado, pero sobre todo por el principal legado histórico que deja al traicionar a la democracia, atentar contra los derechos políticos del pueblo e imponer el fraude con todas sus secuelas. Fox no pudo leer el día primero su sexto Informe ante el Congreso, ni podrá dar hoy por última vez de manera tradicional el Grito de Independencia y tendrá que esconderse como rata lo que resta del sexenio para evitar la ira popular, mientras que a Felipe Calderón, su presunto heredero, no le queda más que seguir día tras día a salto de mata a fin de evitar a la gente que lo repudia.
3. La preocupación de diversos sectores de la derecha ante la crítica situación no viene del desastre institucional en el que Fox deja al país, ni de que éste haya ahondado hasta límites inimaginables la miseria de la mayoría de los mexicanos, de que le haya cancelado derechos sociales básicos al pueblo o de que haya entregado recursos fundamentales de la nación a intereses del extranjero y el control de áreas estratégicas a Washington. La preocupación de esos grupos es por la insignificancia de Felipe Calderón, quien se convirtió en su heredero por una serie de circunstancias fortuitas, y que hoy aparece como un individuo incompetente para asumir el cargo, violento e intransigente, carente de ética y de principios, y entrampado en una serie de compromisos inconfesables con las mafias políticas que le ayudaron a encumbrarse por la vía del fraude electoral y que ya le están pasando la factura: desde Fox, Carlos Salinas de Gortari y la gente de El Yunque, hasta los operadores de Elba Esther Gordillo, tecnócratas salinistas y zedillistas y priístas de la más baja ralea, como los gobernadores de Puebla y Oaxaca.
4. La paradoja de lo que acontece es que los panistas y los yunquistas pretenden haber triunfado, pero nadie de ellos lo cree, pues saben bien cómo fue que el gobierno de Fox impuso el fraude para despojar a Andrés Manuel López Obrador de la Presidencia de la República, que había ganado legal y legítimamente; de ahí el escenario de desazón que tienen los aparentes "ganadores", que no lo fueron, sobre todo porque es notoria la falta de apoyo a Calderón y a lo que pretende representar, como lo demostró el fracaso de la movilización panista-yunquista del domingo 10.
5. El escenario actual de México es inédito y por eso ha requerido de una respuesta inédita, y ella está siendo la convención nacional democrática, a la que convocara López Obrador para refundar a la República a partir del 16 de septiembre, impulsando las políticas que los mexicanos requieren e impidiendo que Fox y un posible gobierno de facto prosigan actuando en nombre de una minoría y despojando al pueblo de sus derechos básicos.
6. La reacción oficial ante el hecho de que lejos de decrecer la oposición nacional al fraude ha ido aumentando ha sido muy similar a la que tuvo a lo largo de todo el proceso electoral: negar la realidad de los hechos con la manipulación de los medios masivos de comunicación, denostar al movimiento y buscar su división. Y así lo ha hecho lo mismo ante el crecimiento del movimiento de resistencia civil, la fortaleza de los campamentos de Reforma, Juárez, Madero y el Zócalo, o el éxito en los preparativos de la convención, a la que integrarán en sus inicios más de un millón de mexicanos.
7. El escenario actual del país es inédito porque existe un movimiento social sin precedente que está dispuesto a recuperar sus derechos y a cambiar el estado de cosas en el país, y porque hay un dirigente político que es Andrés Manuel López Obrador, que no va a claudicar y que asumirá con toda dignidad la responsabilidad que le reconozca la convención.
8. Los esfuerzos que han llevado a cabo Fox y su gobierno con todo el peso del Estado para destruir a la oposición democrática y acallar la inconformidad creciente ante el fraude han fracasado de manera contundente, lo mismo al tratar de aislar a López Obrador que al buscar desintegrar a la coalición Por el Bien de Todos o dividir al PRD y a sus grupos parlamentarios. La carta fuerte de Fox y Calderón para crear un frente anti López Obrador "de izquierda" no ha dejado de ser el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, a quien Fox diera un cargo en la Secretaría de Gobernación como coordinador de los festejos tanto del bicentenario del inicio de la Independencia como del centenario del comienzo de la Revolución Mexicana, pero la credibilidad de éste se halla muy mermada, tanto por su negativa a apoyar a López Obrador en 2004 ante los intentos de Fox por inhabilitarlo como por su oposición a él durante la campaña electoral de 2006, así como por su negativa a oponerse al fraude, de tal suerte que su fuerza política es de hecho inexistente.
9. La carta pública de Cuauhtémoc Cárdenas contra Elena Poniatowska, que éste hiciera publicar en inserción pagada a doble plana en Milenio Diario el jueves 14, molesto por las afirmaciones hechas por la escritora el día 9 en Durango, diciendo que él no había apoyado a López Obrador "por envidia", no ha logrado concitarle respaldo alguno más que de la gente del régimen, porque en ella aprovecha una vez más para lanzarse contra López Obrador y contra la convención con los mismos argumentos de Televisa, y sobre todo porque pretende ignorar la gravedad de lo que acontece.
10. El país está viviendo un momento de quiebre histórico y el error de muchos es no reconocer la trascendencia del cambio que se está impulsando desde abajo, queriendo ignorar que las largas luchas del pueblo mexicano suelen culminar de tiempo en tiempo como ahora, en que el fraude ha sido un detonador que está acelerando un proceso social que puede conducir a una nueva fase de la historia mexicana.
Víctor M. Toledo
Todo ser viviente nace, crece, madura, decae y muere. Lo mismo puede decirse de las sociedades o de las civilizaciones que irrumpen vigorosas en la historia, para después ensancharse, hacerse sólidas, luego rígidas, osificarse y desaparecer. Sólo los seres humanos tienen la extraña capacidad de perpetuarse en el tiempo por medio de la conciencia o del espíritu, de la palabra o la creencia, de la idea o de la fe. Pocos son, sin embargo, los que alcanzan la cúspide de la permanencia en la memoria.
En un país donde durante décadas a los defensores de la vida, de la justicia social, de la libertad de expresión y de la democracia real se les eliminaba, cooptaba o marginaba (y fuimos tantas veces testigos de cómo esta maquinaria brutal hizo desaparecer a innumerables luchadores), el nombre de Cuauhtémoc Cárdenas era ya un emblema de congruencia y sensatez que se izaba con orgullo en las batallas cotidianas, un personaje llamado a formar parte del cada vez más escaso contingente de la entereza y el decoro; un referente obligado para quienes creen que la verdad es la medida de todas las cosas.
Hoy, por sus actitudes, declaraciones y cambio de posiciones, ese ser emblemático, ese zoon polytikon, ese paladín de la lucha de los demócratas mexicanos, se ha autodestruido, se ha hecho pedazos, se ha inmolado como los monjes asiáticos, y todos hemos sido testigos del incendio. En el crepitar surgen rostros atónitos, desconciertos, miradas críticas: ¿alguien nos lo puede explicar teniendo sus cenizas entre las manos?
Todo individuo tiene un precio, y cada quien o lo establece o tiene la gallardía de rechazarlo. Se puede terminar dando la vida por una idea, como José Martí, Ernesto Guevara o Salvador Allende, pudriéndose o purificándose en las cárceles de las tiranías, o inclusive, aceptémoslo, discretamente retirado para realizar la reflexión, la resignación o la sabiduría. Pero lo que no puede hacerse es finalizar una trayectoria de décadas de liderazgo moral o político como "maestro de ceremonias" de las oligarquías. La República, la auténtica, hoy llora de tristeza. Nunca un águila había caído tan estrepitosamente.
Carlos Fernández-Vega
La promesa de 7% de crecimiento sólo quedó en 2.2 si bien nos va
El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes, calificó acertadamente de "chiste cruel" el dicho presidencial, en sentido que Vicente Fox "deja el país en paz".
El recuento de Soberanes sobre los más recientes chistoretes del inquilino de Los Pinos incluye: "el asunto de los mineros no está resuelto; el caso de Oaxaca, tampoco; el plantón de la coalición Por el Bien de Todos en la ciudad de México es una bomba de tiempo... Entonces, ¿cuál calma? Hay más de mil homicidios de parte del crimen organizado. Todos los días nos desayunamos con las noticias de que mataron a uno o a dos. Hoy (miércoles) vimos que mataron a un jefe policiaco en Nuevo León. Hay decapitados. (Fox) nos está dejando un país muy complicado... La política sin ética desciende a un cochinero... Entonces, es un chiste de mal gusto. Nos está dejando un país muy complicado".
Es bueno el balance del presidente de la CNDH, pero sólo incluye las bromas más recientes, las inmediatas. Si se considera el sexenio completo, encontramos innumerables y variados chistes crueles de lo que queda de Vicente Fox Quesada (sin olvidar las aportaciones de su gabinetazo). El primero de ellos, para no ir más lejos, la autodefinición de "gobierno del cambio".
Desde el comienzo de lo que él tercamente llama "mi gobierno", el inquilino de Los Pinos ha contado todo tipo de chistes crueles (uno de ellos, celebradísimo por estos días: "he actuado, en todo momento, con estricto apego a la ley y atendido puntualmente las indicaciones de las autoridades judiciales y electorales"), que algunos simplemente consideran mentiras descaradas y/o cinismo puro. Dejémoslos en chistoretes del "cambio", y entre ellos sobresalen:
En materia de empleo: "tenemos cifras históricas; como nunca antes se habían generado puestos de trabajo para los mexicanos; la tasa de desempleo prácticamente no se ha movido a lo largo de mi gobierno; generaremos un millón 350 mil plazas laborales por año". El auditorio celebra la crueldad del inquilino de Los Pinos, al tiempo que recuerda que las cifras oficiales documentan exactamente lo contrario, es decir, que el desempleo abierto creció más de 150 por ciento en su administración y que sólo "cumplió" el 10 por ciento de su oferta, sin considerar que durante su administración cerca de 8 por ciento de la población económicamente activa del país emigró en busca de empleo.
Siete por ciento anual de crecimiento económico "equitativo, incluyente y sustentable; no está nada mal el (ritmo) de crecimiento económico que lleva el país; ya casi llegamos a 7 por ciento". Lo cierto es que la tasa anual promedio de "crecimiento" -en el mejor de los casos- es de 2.2 por ciento, la más raquítica de los últimos cuatro sexenios, amén de que los únicos incluidos han sido los barones de siempre.
El Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo proyectó una tasa de crecimiento promedio de 5.2 por ciento en 2002-2006 si se aprobaban las llamadas "reformas estructurales" (fiscal, laboral energética) y 3.4 por ciento si el Congreso no las autorizaba. Hasta 2005, dicho promedio fue de 1.8 por ciento y si en 2006 ocurren cosas extraordinarias llegará a 2.2 por ciento.
La mexicana, "novena economía del mundo: les puedo decir que mi gobierno ha hecho mucho más que cualquier otro en la historia de su país": en el último quinquenio, de las cinco economías latinoamericanas más grandes, la mexicana ocupa la última posición en lo que a crecimiento se refiere (inclusive por abajo del promedio regional, 2.3 por ciento), con todo y que de ese conjunto es la que menores sobresaltos macroeconómicos ha reportado.
La economía mexicana sólo creció por arriba de la haitiana, documenta la Cepal. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional advierte que durante la administración foxista la economía mexicana cayó de la novena a la decimocuarta posición en el ranking mundial. "Mejor situación (que México) presentan Rusia, Cuba, Argentina, Haití y Venezuela''.
Y el Banco Mundial señala que México cayó del lugar 76 al 80 en cuanto al valor real del ingreso de sus habitantes, mientras la economía mexicana pasó de ser la décima más importante del planeta a ocupar el lugar 12.
Migración: "¡¡¡bienvenidos, paisanos!!!". A lo largo del "cambio", alrededor de 8 por ciento de la población económicamente activa del país cruzó la frontera -la norteña, fundamentalmente- para buscar sustento fuera de su nación de origen. Un mexicano emigró cada minuto a lo largo del "gobierno" foxista, hasta sumar 3 millones 253 mil 663 personas.
A lo anterior, súmele los chistes crueles relativos al tema de su elección: seguridad, derechos humanos, deuda pública, Fobaproa, Niños Héroes, corrupción, educación, pobreza, justicia y los que falten.
Las rebanadas del pastel:
Y el chiste más reciente, ayer en Los Pinos: "jamás seré motivo de discordia en nuestro país, promotor de la división ni la causa del debilitamiento del esfuerzo de todos los mexicanos". Ja, ja, ja... Preparaos para el Grito en sensurround.
Enrique Galván Ochoa
Fox desiste de ir a Palacio Nacional
Alejandro Encinas dará el Grito
Ayer después del mediodía la Secretaría de Gobernación anunció que el presidente Fox había desistido de su propósito de dar el Grito de Independencia en el balcón central de Palacio Nacional. Lo hará en Dolores Hidalgo, como en el pasado lo hicieron algunos mandatarios priístas en situaciones de excepción. Por otro lado, se anunció que en la Plaza de la Constitución el Grito lo dará el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, acompañado por el secretario de Gobernación, Carlos Abascal. La decisión presidencial coincide con los resultados de nuestra antiencuesta de esta semana (ver gráfica): sólo 8 por ciento de 3 mil 256 personas contestaron que Fox debería dar el Grito en la capital; 62 por ciento respondió que López Obrador, y 22 por ciento se manifestó por la opción ''ambos, sería divertido''.
Metodología
El martes anterior enviamos por correo electrónico nuestro cuestionario a 7 mil 924 miembros registrados de nuestro foro. Hasta la tarde de ayer habíamos recibido la respuesta de más de 40 por ciento. El foro es el más grande del mundo de lengua hispana, con 9 mil usuarios y más de 70 mil mensajes posteados. Lo visita un millón y pico de personas cada mes.
Votos razonados
Me parece que debe dar el Grito el Presidente, por ser precisamente Presidente (aunque para mí ya no debería dar ni el Grito ni participar en ningún otro acto oficial, para que deje de regarla), pero de acuerdo a como está la situación política debería hacerlo en Dolores Hidalgo. Y si Fox deja la plaza vacante, quien debe dar el Grito es Alejandro Encinas.
José Morales/DF
¿Que quién debe dar el Grito en el Zócalo? Definitivamentemente el presidente legítimo del pueblo mexicano, que es el licenciado Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué? Porque el pueblo lo respalda y está con él; ganó las elecciones presidenciales.
Amanda Bautista/DF
El Grito lo estamos dando desde hace mucho tiempo todos los mexicanos; es un grito desesperado y continuo que nada tiene que ver con las griterías de los políticos. Sí, mexicanos, ¡viva México!, ¡vivan los héroes que nos dieron patria!, esta patria que nos han dejado hecha pedazos, y al diablo con los políticos corruptos que la están saqueando.
Liliana Gabriela Monzón/DF
Para mí, los dos (el Presidente y AMLO) deberían dar el Grito, a fin de ver qué reacción hay en la gente que está en la plaza y al otro día leer La Jornada y aprender más de estos tiempos modernos.
Raúl Dorbeker Castillo/Atizapán de Zaragoza
Chente debe irse al rancho con sus semejantes y su nueva adquisición: el inge Cárdenas.
Cristina Paz/DF
El Grito lo debe dar el Presidente de la República, pero la pregunta es: ¿cuál presidente? Si desde hace seis años que no tenemos más que una señora que manda a este país mediante su esposo, así que imagínense ustedes a Martita dando el Grito, para que después el vocero corrija el Grito y lo que quiso decir; no cabe duda que esto pasaría solamente en un país como el nuestro.
Edgar Quiroz Ramos/Ecatepec
Señor Vicente Fox: usted ya cerró el changarro, vaya a pedir perdón a la Villa de Guadalupe por su mal gobierno y por ser tan mentiroso. Así que tan-tán. A dar el Grito con Andrés Manuel López Obrador.
Arturo Cruz/Tlatelolco
Nota: Los textos originales y los buzones electrónicos de sus autores aparecen en el foro.
Julio Hernández López
Fox pierde oral y políticamente
Geopolítica del Zócalo
IPN: recular culpando a alumnos
El forcejeo por el Zócalo acabó sentenciando a Vicente Fox a una nueva derrota oral: dos semanas atrás, no pudo leer su Informe en San Lázaro (pero lo hizo ante las cámaras del Honorable Congreso de la Televisión) y ahora no gritará en el balcón presidencial pero sí en el de Dolores Hidalgo que veinte días atrás había desdeñado. El que a lengua mata, a lengua muere: el hombre que durante seis años abusó de la palabra (en espots, en discursos, en dislates) acaba su gestión políticamente enmudecido por sus adversarios (seguirá hablando, desde luego, y tendrá su Grito de consolación en tierras guanajuatenses, pero esa voz y sus significados sólo serán lastimeros).
Geopolítica del Zócalo : la noche del miércoles quedaron fijados los emplazamientos que ponían a Fox en un jaque civil que sólo podría ser deshecho mediante la represión militar. Los soldados a cargo de la vigilancia externa del Palacio Nacional pretendieron tomar control de la Plaza de la Constitución y en particular del arroyo vial que pasa frente a ese edificio sede del Poder Ejecutivo federal, pero el intento fue repelido por seguidores de López Obrador que forcejearon con los hombres de cuartel disfrazados de paisano hasta que los mandos castrenses dieron la orden de evitar más confrontaciones. Los opositores al fraude electoral instalaron entonces campamentos en ese arroyo vial y quedaron a unos metros de la pared frontal de palacio, a unos metros de la entrada principal, a unos metros del balcón central que cubría con un manto morado como de Semana Santa la vergüenza de contar con un vidrio blindado para proteger a un presidente temeroso de su pueblo.
Mucho bien habría hecho al presidente Fox que hoy se estuviera hablando de prudencia y altura de miras para calificar su decisión de evitar confrontaciones. Pero, por desgracia, la decisión elusiva no fue rodeada de los ingredientes de grandeza que permiten felicitar y aplaudir. Por el contrario, la salida del foro capitalino tiene el mismo rostro político que el presidente Fox a las afueras del salón de sesiones de la Cámara de Diputados cuando no le fue permitido pasar a leer su autoelogio anual. Fox peleó hasta el final por hacerse presente en Palacio Nacional, a tal grado que el pasado 25 de agosto agradeció a habitantes de Dolores Hidalgo, donde estaba de gira, que le invitaran a dar la alocución histórica pues, aseguró Vicente, "tengo mis obligaciones, estaré dando el Grito en el corazón de la Patria, no en la cuna; en el corazón de la Patria, en Palacio Nacional". Eso sí, para no dejar mal sabor de boca, el presidente pronunció un Grito sustituto y compensatorio: "¡Viva el derecho a la salud! ¡Viva el Seguro Popular!" agregó a la lista de vítores a los próceres clásicos de la Independencia.
El mutis presidencial destensa, desde luego, un escenario que parecía altamente propicio para la violencia política (a ese relax contribuye López Obrador al declinar también sus posibilidades oratorias). Pero también añade un timbre de certeza a quienes consideran que la lucha contra el fraude electoral no es una guerra perdida. Hasta ahora, el programa de acciones de la resistencia cívica ha tenido éxito: no hubo informe, sí hubo rechazo a la ceremonia de declaración de presidente formalmente electo, no habrá Grito presidencial en el Zócalo, sí habrá convención en el Zócalo y no hubo confrontación con el Ejército en San Lázaro y no hay razones para suponer que la hubiera en el desfile del 16. En esa secuencia, la toma de posesión del nuevo presidente, el 1° de diciembre venidero, entra en la lógica de los jaques civiles posibles y exitosos.
De menor escala y apenas en su fase inicial, pero la movilización estudiantil contra un reglamento de estudios en el Politécnico Nacional tuvo una inmediata victoria. Los alumnos de la Escuela Superior de Economía se declararon el miércoles en paro indefinido de labores, y luego de visitar a compañeros de otros planteles, vertebraron una marcha estudiantil más nutrida, que partió ayer del Casco de Santo Tomás para llegar a Zacatenco, donde están las oficinas del director Enrique Villa Rivera. Las autoridades del IPN decidieron anunciar ayer mismo que el reglamento de la discordia quedaba abrogado y que seguiría rigiendo el que estaba en funciones antes de los cambios aprobados el último día de junio pasado.
Podría hablarse de prudencia y altura de miras al tomar esa decisión de autocorrección de las autoridades del IPN, pero en lugar de reconocer que una pifia interna de elite provocó una movilización estudiantil de protesta que tenía razón (pues así quedó demostrado con la súbita derogación del tal reglamento nuevo), un tufo de diazordacismo ha impregnado el anuncio del recular: "Llama IPN a sus estudiantes a no dejarse engañar por grupos ajenos con intereses políticos", encabezó el IPN uno de sus boletines de prensa (el C-290). Además, "Manifiesta el Politécnico su más profundo rechazo a la intervención de grupos ajenos al instituto con claros intereses políticos, los cuales se han dedicado a (...) confundir y mal interpretar el contenido del Reglamento General de Estudios". Es decir: las autoridades escolares hacen un reglamento que genera amplia inconformidad de los estudiantes que, al protestar, hacen ver a esas autoridades que lo que hicieron estaba mal y por ello deben abrogarlo con rapidez inusitada, pero... son los estudiantes mal informados, confundidos y manipulables, los que tienen la culpa de todo.
Astillas:
Tal vez Calderón continúe con su política de hurtadillas y aproveche los micrófonos después de Fox en Dolores Hidalgo para dar algún Grito espontáneo. Podría recordar el michoacano, por ejemplo, lo que exclamó en 1997 en un Grito panista, cuando él presidía el comité nacional blanquiazul: vivas a los héroes tradicionales pero, también, un "¡Vivan Guerrero e Iturbide!"... Breviario imprescindible: que dice el gobierno federal que los niños Bribiesca no tienen culpa de nada; que no habrá comisión indagatoria de pederastia de priístas distinguidos; que Calderón ya no quiso escuchar discursos de Manuel Espino en el aniversario panista; que está llegando la hora de Oaxaca, y que la Otratele tuvo retraso en su nacimiento cibernético pero sigue adelante, y que... ¡hasta mañana!
Fax: 56 05 20 99
juliohdz@jornada.com.mx
Si don Manuel Gómez Morín viera lo que es ahora el PAN, se sentaría a llorar
ELENA PONIATOWSKA
María de la Luz Mendoza de Chapela tiene 87 años, 11 hijos y 25 nietos que le parecen pocos porque si cada uno de sus hijos tuviera 3 serían 33, el número ideal. ("Son mi tesoro. Claro que me sé el nombre de los 25 nietos si cada uno es cada uno, ¿cómo no los voy a reconocer si son muy diferentes").
Vive en el campamento de Querétaro en el Zócalo desde el 30 de julio. "Tengo aquí lo mismo que tiene Andrés Manuel porque cuando él preguntó: ¿Nos quedamos?, yo respondí: 'Pues me quedo'. Es la ventaja de ser viejo, ya todos mis hijos se casaron y puedo disponer de mi tiempo. Cuando tengo que ir a mi casa, tomo el Metro, es muy cómodo".
Con su pelo blanco, su bastón y su dinamismo, todos en el campamento quieren a Luchita como llaman a María de la Luz. Le va bien llamarse Luz porque es luminosa y alegre. Su sonrisa es muy bella, dan ganas de comérsela. "Yo a usted me la como, doña Luchita, me la como" y ella se ríe con una risa muy joven, tan joven como su voz. Va de un lado a otro sin quejarse jamás y sin pedir que le den atención especial. Al contrario, cuando le dije que no se mojara, me respondió que ella florecía con el agua como las plantas, porque tiene un pedacito de tierra (media hectárea) cerca de Querétaro, en el pueblo de Guadalupe, y decidió que esa tierra iba a producir para los más pobres. Siembra maíz y frutales y procura que el pueblo los siembre también. "Ese pedazo de tierra es para los queretanos. Por eso estoy en el campamento de Querétaro".
Gonzalo Chapela, el inventor del himno de Acción Nacional
--Mi marido era Gonzalo Chapela, por eso es que aquí me dicen Chapela, porque antes la mujer llevaba con mucho gusto el nombre de su esposo. Mi esposo fue fundador del PAN y compuso el himno nacional del PAN y yo no quiero que lo canten porque siento que lo ensucian. Estoy aquí con AMLO porque el PAN se murió hace mucho. Yo pertenecí al PAN de Gómez Morín, al de González Luna; a Gómez Morín lo conocí cuando era novia de Gonzalo y lo veíamos con frecuencia. El fue padrino de uno de mis hijos. Gonzalo Chapela era de Michoacán como yo y Luis Calderón Vega, el padre de Felipe Calderón: era muy amigo de mi marido. Pertenecía al grupo de muchachos que se juntaban en su casa en Morelia a hablar de política. No quiero ni decir el nombre de Felipe Calderón de tanto que me duele. En esas reuniones pretendíamos rescatar al país. Nos venimos a México y nos reuníamos en un edificio cercano al despacho de don Manuel Gómez Morín porque el nos citaba y queríamos escucharlo. Gómez Morín empezó Acción Nacional que en aquel tiempo fue un partido limpio, con ideales, sin deseos de beneficio personal. ¡Y vamos viendo lo que es ahora! Don Manuel se sentaría a llorar. Por eso digo que Acción Nacional no existe.
"Conocí a Andrés Manuel López Obrador cuando hizo su campaña para jefe de gobierno del Distrito Federal. Yo vivo en Chimalcoyoc en la carretera a Cuernavaca y allá fue él y como es un pueblo chico nos reunimos pocos y lo vi muy de cerca, tan cerca como estamos ahorita aquí usted y yo. Me pareció un hombre auténtico, sin deseos de medrar o de que las cosas sirvan para él. Por eso estoy aquí en el plantón."
Luchita guisa, barre, pone en orden el campamento.
"Ahorita vengo, voy a recoger". Lee y platica con los visitantes. Escucha a Andrés Manuel a las siete y asiste todas las noches a las reuniones en las que explican qué es una convención y como va a funcionar. "Ya fuimos a la carpa de Zacatecas, anoche fue en la de Puebla, hoy creo que es en Michoacán. Quiero ser un elemento realmente útil para la convención nacional democrática".
Luchita es madre de un investigador excepcional que denunció que en México estaba sembrándose maíz transgénico, José Ignacio Chapela, graduado de la Universidad de Berkeley, California, que le dio todo su apoyo.
"Hoy es el primer día en que empezamos a rescatar a nuestra patria de esas manos sucias que la tienen hecha un jirón. Ya no hay casi nada mexicano, aquí vivimos como si fuéramos Estados Unidos, hasta las palabras que decimos son gringas: tan bonito que es nuestro idioma y no sólo el idioma, todo lo que somos los mexicanos. Nuestra patria es nuestra madre y yo estoy protegiendo a mi madre. Aquí en el plantón quisiera ver a más jóvenes, los de la Universidad Nacional, los del Poli y los de las prepas. Los muchachos, cuando se entusiasman, pesan mucho y siento que ha faltado su presencia. Espero que de aquí en adelante lleguen. Yo he visto que la dirigencia del movimiento es una dirigencia muy capaz, muy inteligente y muy mesurada. Andrés Manuel es un ser privilegiado. Yo lo quiero con toda mi alma, pero eso no quita que yo vea sus defectos porque es natural, es humano, ¿no?"
Llevé a Luchita a ver a Andrés Manuel detrás del templete. Empezó a llover y ella me dijo: "Mejor otro día. No, lo que sea que suene". Cuando Andrés Manuel salió de su tienda de campaña para subir al templete lo llamé. "Mira, tiene 87 años y 40 días de plantón". A pesar de que tenía prisa Andrés Manuel besó a Luchita en la cara y luego tomó sus dos manos y las besó.
La llevé de regreso a la carpa de Querétaro. "Ya ni la lluvia siento" -me dijo ella con su irresistible sonrisa.
Víctor: te paso un fragmento de una entrevista que apareció en Diario Monitor el pasado 12 de septiembre. Es una entrevista con José Ramóon Fernández. Lo interesante es que en ella el comentarista deja ver un poquito de la relación entre Lazarillo Cárdenas Batel y Carlos Ahumada. Creo que es importante justo en estos momentos para entender el viraje dle ingeniero, quien se admira de que en el círculo del Peje hay ex priístas pero no tiene empacho en trbajar para la derecha. Y bueno, de Ciro Gómez Leyva ya ni qué decir, francamente. Saludos y acá va el fragmento:
-¿Tv Azteca iba más allá de usted en los acuerdos comerciales?
-Sí. Hay un grupo de Tv Azteca que tiene relaciones comerciales en acuerdo con Televisa. Cómo manejar la Selección Nacional, cuantos partidos transmiten. Dividirse el campeonato de liga para no encimarse y hasta allí nada más. Cada quien paga lo suyo, sin faltarse al respecto. Esto es muy complicado, muy difícil, porque los integrantes que componen los equipos llegan a ser mal educados y hasta irreverentes. El único que no me cuestionaba la libertad de expresión en Tv Azteca era Ricardo Salinas Pliego. Los que están a su alrededor me la cuestionaban constantemente.
Fernández cuenta que uno de los momentos más tristes de su carrera fue cuando una de los directores le obligo a ir a ofrecerle disculpas a se despacho a Carlos Ahumada, ex presidente del León y de Santos, y dueño del Grupo Quartz:
“Yo había dicho que Ahumada había tenido un problema gravísimo en un partido entre el Irapuato y el León por el ascenso a la Primera División. Había tomado por asalto un estadio. Había metido un comando y había utilizado helicópteros de algún sitio. Y se comportaba como un ganster autentico. Hasta ahí me lo aguantaron porque era verdad. En el momento en que Ahumada compró a Santos, hable con uno de los directivos del equipo y me dijo que quería pagar en efectivo. Es más, me advirtió, ya nos pago una parte. Y hablo de seis millones de dólares. Dije que bárbaro. Tome un día el micrófono y exclame: ¿De donde sacas tanto dinero Ahumada para comprar dos equipos? Ya tenía al León con Reynoso. Imagínese que pareja tan espectacular. El mando una carta en la que decía que no era respetado por nosotros. Comenzaba a adquirir un gran poder. Tenía un diario que se llamaba El Independiente, dirigido por mi amigo Javier Solórzano Y Raymundo Riva Palacio. Sostenía que nunca había atacado a Azteca y Azteca le atacaba vía José Ramón. Voy a empezar a atacar a Azteca, amenazo. Y eso le molesto mucho a la televisora. Me obligaron a ir a verlo personalmente. Yo quería disculparme por teléfono y punto. No. Fui a su despacho. A ése que esta cerrado y que tiene una estatua de bronce a la entrada. Estuve en la mesa redonda que vi después en los videos famosos. Me dije ¡en la madre, yo también comí en esa mesa! ¡En la mesa en la que le dieron a un señor un portafolios lleno de billetes! En la mesa estuvimos Ahumada, que llegó tarde, Solórzano, Guillermo Martínez, responsable de la Federación, y Jazmín Alesandrini, una chica que trabajaba en la sección de espectáculos en el diario. Fue un agarron muy fuerte. Ahumada llego en un plan despreciativo. Me dijo: Así que tu eres el famoso comentarista de 30 años que todo el mundo se espanta al verlo. Yo le contesté: y tú eres el famoso argentino que compra equipos con dinero de quien sabe donde, será acaso del gobierno del DF o de Rosario Robles. De ahí para adelante.
-¿Nunca sospecho de narcotráfico?
-No. Sospeché que había relaciones muy raras. Y que él sacaba el dinero de quién sabe donde. Me dijo: yo haré de Santos un equipo ganador. Le pregunte que si lo haría igual que con el León. Me aseguro que el resultado del León-Irapuato (en el que gano Irapuato, por cierto) fue una decisión de Presidencia de la Republica. Puras locuras. Ahí quedó la comida. Pero Dios a veces ayuda e ilumina. Dos días después me llama Alberto Canedo y me dijo que había un avión en Toluca que salía a tal hora para llevarme a dar la patada inicial del partido Santos-Colo Colo de la Libertadores en la cancha de Santos que inauguraba alumbrado. Yo le dije que no. Por ningún motivo me prestaría a ello. No puedo. Insistieron. El señor Ahumada me pide que tú vayas. Dije no daba patadas en ningún lado. A no ser que me estuviera muriendo. Me negué. Pero me pusieron una trampa. Seguramente me grabaron. Después vi la mesita aquella y me dije ¡Dios Mío! Ni siquiera un portafolios con meneditas de 20 centavos nos dio, ni liguitas. Y después lo del avión. Esa historia se me quedó muy grabada. Y eso fue el año pasado. Después ya no le seguí la pista. El único que lo defiende ahora el Ciro Gómez Leyva.
-¿Por qué cree que lo defiende Gómez Leyva?
-Porque estaba involucrado en el canal 40. También tenía dinero invertido en ese canal. El independiente desapareció. Me alejé. Pero nadie de Tv Azteca me ofreció una disculpa. Nadie acepto que Ahumada era un ganster y que me habían mandado a la cueva del lobo. Para mí que fue premeditado, para ver si caía en un acto de corrupción. Para que me ofreciera una cantidad de dinero a cambio de que lo alabara. El hecho venia porque incluso me invito a su avión.
-¿Cómo fue la relación de Ahumada con el Morelia?
-Nula.
-¿No existió?
-No. Conozco que la relación de Ahumada con el Morelia fue a través del gobernador Lazaro Cárdenas Batel. El gobernador regalo unos terrenos para construir ahí una ciudad deportiva y campos de entrenamiento para las fuerzas básicas del equipo. Y el constructor iba a ser Ahumada. Eso es todo lo que se. Creo que ya no pudo construirla porque fue el momento en que le cayeron.
-¿En alguna ocasión ha sospechado que haya equipos en el fútbol mexicano financiados con el dinero del narcotráfico?
-Sí, el Irapuato era uno de ellos. En cada transmisión del equipo poníamos una cámara que siguiera a un señor que parecía que era joyero que decían que era el dueño. Cuando el equipo subió a primera división le regalaron un auto nuevo a cada uno de los jugadores. Le dije a Alberto de la Torre que tuviera mucho cuidado, el día que se le cuele eso se acabará el fútbol mexicano. Sucederá lo mismo que en Colombia. Aparentemente creo que lo han erradicado, no lo sé.