Conducta desalmada de Fox
Represión neroniana
Por: Miguel Angel Ferrer
A veces, por puro y vulgar cálculo convenenciero, la derecha simula aceptar y promover el diálogo como vía para la solución de los conflictos económicos, sociales y políticos. Pero se trata sólo de retórica y publicidad destinadas a desgastar a los movimientos sociales y populares de inconformidad y protesta. Y luego de la simulación de los llamados al diálogo viene, como siempre, el golpe represivo. Golpe que en Oaxaca ha resultado, cual ocurrió en el puerto de Lázaro Cárdenas y en San Salvador Atenco, sangriento y mortal.
Es cierto que durante algún tiempo Vicente Fox hizo esfuerzos personales por no convertirse en un nuevo Díaz Ordaz o en un nuevo Echeverría. Se veía que no era su deseo mancharse las manos de sangre. Pero pudieron más que su voluntad, siempre plena de flaquezas, las órdenes de las cúpulas económica y política nacionales que le exigían mano dura, represión, sangre y, si era “imprescindible”, los muertos necesarios. Ah, y por supuesto, la inapelable orden del procónsul gringo, Antonio Garza, que puso a un Fox sin carácter ni entereza moral contra la pared de la represión sanguinaria.
De modo que Fox resultó ser un sátrapa de peor calaña moral que Díaz Ordaz o Echeverría. A éstos los condujo a la represión el puro afán de poder, pero nunca exhibieron el entreguismo ultraservil hacia Washington del que Fox ha hecho gala en Oaxaca.
A pesar de sus intentos personales por no pasar a la historia como un represor sanguinario de su pueblo, la conducta final de Fox ha venido a demostrar la vocación dictatorial de la derecha, aunque pretenda disfrazarse de democrática. También ha mostrado sin tapujos que el gobierno mexicano sigue siendo la dictadura que Fox prometió destruir.
Esa dictadura se ha hecho evidente tras las varias represiones sangrientas y mortales, plenas de sevicia, del foxismo. Pero a esas pruebas de tiranía hay que sumar la política del fraude electoral, cuya última muestra se dio el pasado 2 de julio. ¿Cómo, cabe preguntarse, puede un individuo o una nación, presumir de demócrata cuando ante los ojos del mundo se burla la voluntad popular y se derrama la sangre de los más pobres del país?
La conducta desalmada de Vicente Fox deja, sin embargo, una enseñanza positiva. Adiós a las ilusiones de que México había entrado a una democracia al menos formal. La dura verdad se ha impuesto. Fraude electoral y represión neroniana son las constantes de un régimen político que sigue siendo la feroz dictadura de las más negras épocas de la nación.
miguelangelferrer-mentor.com.mx
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