lunes, octubre 23, 2006

Y DE LOS COMPAÑEROS DE BLOGOTITLAN ALGUNOS APORTES:

Y EL DIABLO LOS JUNTA: Marín y Aguilar Camín

Tomados de la manita....

Y EL DIABLO LOS JUNTA: Marín y Aguilar Camín

A partir de este lunes, Héctor Aguilar Camín comienza una columna diaria en el periódico Milenio, dirigido por Carlos Marín y donde el jefe de redaccióin es Ciro Gómez Leyva.

Apenas a unos días de haber despedido sin mayor trámite a Federico Arreola por 'insultos y ofensas' contra el propio periódico, Marín le abre las páginas del rotativo que dirige a Aguilar Camín, identificado como creyente incondicional del proyecto neoliberal de Carlos Salinas de Gortari y sus continuadores en el actual gobierno federal.

Basta con retomar los escritos de Aguilar Camín a partir de 1989 para cerciorarse de lo poco objetivo que es su análisis político; pronosticaba abiertamente que el Tratado de Libre Comercio haría entrar a México en el concierto de las naciones desarrolladas y que la continuación en el poder del que llamaba 'grupo compacto' de tecnócratas neoliberales, garantizaría la modernización de México, ya integrado en la globalización.

La realidad ha sido otra: En vez de la pretendida modernización, lo que ha habido es la profundización en el más rancio y añejo conservadurismo social y político en México, así como el regreso del pistolerismo y represión como lenguaje político por parte de las clases gobernantes, así como se ha repetido también la reiterada práctica decimonónica de secuestro de la voluntad popular, todo con fin de mantener a un grupo voraz e insaciable en la cúspide del poder económico y político.

Escudado en un pragmatismo atroz, Aguilar Camín no ha dejado de plasmar su pensamiento en libros de ensayo político que son un autèntico monumento a la estulticia; las loas a Salinas de Gortari le fueron brutalmente refutadas por la realidad a partir de los sucesos de fin del sexenio del hombre de Agualeguas: Asesinatos políticos (Cardenal Posadas, Colosio, Ruiz Massieu), el levantamiento zapatista el mismo día en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio (NAFTA por sus siglas en inglés), y finalmente el macrodesplome provocado por el 'error de diciembre', a pocos días del relevo presidencial de 1994, revelando la enorme debilidad del proyecto económico del salinismo que tantos jilgueros y corifeos, al estilo del propio Aguilar Camín, festinaban como el inicio de una etapa de prosperidad y modernidad, la que nunca llegó. La única 'modernidad' que llegó fue la que trajo la compra de nuevos modelos de celulares, laptops y de Ipods, nada de lo cual es de origen mexicano.

Así, al integrar a Aguilar Camín a su equipo de gatillos alquilados en Milenio, Carlos Marín se inclina por alguien con el que su apellido --y sus nulos ideales -- riman.

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