sábado, septiembre 09, 2006

UNA FICHITA MAS:VICTOR TRUJILLO
TRAIDO DEL BLOG LA HORA DEL PUEBLO:

FICHITAS: VICTOR TRUJILLO Y LA ELITE QUE DECIDE EN MEXICO

No hace mucho, delante de testigos que no saben mentir, Emilititito Azcárraga llegó a Televisa y al cruzarse accidentalmente con Víctor Trujillo le picó el ombligo y le preguntó: "¿Qué se siente ser parte del grupo de los cinco o seis hombres que deciden en México?".De todos los levantacejas de Televisa, el creador de Brozo, el payaso libidinoso, es el único que no tuvo una infancia fresa como Joaquín, Ciro, Cloret de Mole y Denise Maerker. Nacido en 1961 en el DF, ansioso por ver el mundo pero sin dinero para recorrerlo, se lanzó a Europa a la buena ventura, muy joven, y trabajó en Alemania como albañil.Fue cómico de teatro de carpa, formando pareja artística con Ausencio Cruz, y derrochó creatividad e ingenio haciendo más tarde siempre modestos programas de radio y televisión, aunque su plataforma de lanzamiento a la fama de la farándulilla del izquierdoso sur del DF fue el bar Guau, de la avenida de La Paz, en San Angel, donde estuvo a punto de alcanzar la altura escénica del Gúiri-güiri, Alejandro Aura y Jesusa pero se quedó en el casi.De allí, de esa frustración insuperada, nació quizá la divertida idea del scketch de Margarito, el humilde e ingenuo participante de concursos televisivos que parece siempre a punto de ganar un dineral en premios, pero de todas todas se equivoca al responder la última, inexpugnable pregunta del certámen --tipo de cuántos kilates era el anillo que nunca se ponía Cleopatra-- y era entonces cuando Trujillo, mofándose de los programas de concurso de Televisa en tiempos de Raúl Velasco y gentuza así, pronunciaba la célebre frase que de tan famosa terminó por volverse lugar común: "Las-ti-má-Mar-ga-ritooo".Sólo una personalidad polifacética como la de Trujillo fue capaz de crear dos personajes como la Beba Galván, inspirada en Lolita de la Vega, y Brozo, el escabroso, y sólo ese mismo arrojo convirtió al payaso en levantacejas de televisión para el proyecto alternativo que iba a ser, y nunca fue, el Canal 40.Quién diría que después de labrarse un prestigio como actor y periodista en los estudios que CNI tenía en el World Trade Center, Brozo emprendería el camino a Televisa que años después, derrotados y traicionándose a sí mismos, recorrerían también Gómez Leyva la Maerker, dispuestos a todo, incluso a ser cómplices de un golpe de Estado en nombre de su propia sobrevivencia profesional.Por eso, cuando Azcárraga le pica el ombligo y lo invita a pasear en su avión para recordarle que es "uno de los cinco o seis que deciden en México", el que acepta los elogios y las zalamerías de su dueño no es Brozo, el cochambroso, y ni siquiera Víctor Trujillo, el purísimo, el incorruptible, el que exasperado le gritó a Bejarano que la sociedad ya estaba "hasta la madre" de las transas de los políticos, la mañana del primero de marzo de 2004, cuando a propósito de las ligas de Ahumada comenzó el golpe de Estado contra López Obrador.No, el que viaja con Azcárraga y con Bernardo Gómez, el "cerebro" de Televisa, es el pequeño monstruo sádico y vengativo que en aquel antiguo programa de televisión gozaba destruyendo las ilusiones de un pobre diablo al que con familiaridad despreciaba, devolviéndolo al carajo al grito de "Las-ti-má-Mar-ga-ri-to", y que hoy forma parte del coro que nunca vio una sola prueba del "su-pues-to" fraude que nadie nunca jamás demostró.Las-ti-má-Mar-ga-ri-tooo...

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