lunes, septiembre 11, 2006

NOTAS DE MILENIO

JAIRO CALIXTO ALBARRAN:

Sin PRI, no podré vivir
jamásjcalixto@milenio.com

Debo reconocer que el único bando político que ha demostrado ser vivillo desde chiquillo es el PRI. Luego de perder el 2 de julio de una manera que sólo puede ser calificada con los términos muy tricolores de contundente e inobjetable, el Revolucionario Institucional se reconstruye como Terminator al ritmo de I’Il be back en su calidad de fiel de la balanza. Todo mientras le cobra carísimo los servicios prestados al PAN y de paso da clases de moral política cuando, mordiéndose la lengua, convoca a los acuerdos, diálogos y comprensión entre pejistas y jelipistas en disputa.Así, los priistas, cual pescadores náufragos, demuestran su capacidad para la sobrevivencia y, en vez de tirarse al melodrama ranchero como hubiera sido lógico dada la manera tan poco digna con la que fueron olvidados en las urnas (eso les pasa por tener un candidato como Robertico Limonta Madrazo y echarse de enemiga a la Gordillo), han sabido sacarle provecho a su desgracia. De inmediato se pusieron a las órdenes de Jelipillo en San Lázaro y, en el mejor estilo del priismo de los tiempos del carro completo, fueron los primeros en ejercer frente a Calderón su derecho al besamanos y la cargada.Es conmovedor ver a Manlio Fabio Beltrones y Gamboa Patrón, viejos dinosaurios del PRIcámbrico temprano, rindiéndole pleitesía al kindergarten yuppie-nerdoso del panismo rampante. Cómo estará la cosa que hasta ese especialista en autoatentados, José Murat, está escandalizado de tanto servilismo.Aunque para toda consulta exijan jugosos honorarios, para Jelipillo los priistas son invaluables. Más Ahora que por las presiones perredistas y las exigencias populares, no le ha quedado más remedio que centrar sus proyectos en programas sociales (claro que lo suyo, lo suyo, lo suyo es un chuchoelrotismo capitalista donde le quita a los ricos para darle a la clase media alta), los únicos aliados a su disposición que por lo menos han visto pobres aunque sea de lejos son los choznos de don Plutarco. Ellos va a tener que guiar a Nava, Martínez, Mouriño y su papá Pitufo, Juan Molinar Horcasitas, en un tour por el México profundo de los 40 millones en la miseria, para que vean que hay vida más allá de Santa Fe y Polanco.Y es que si esperan que Chepina Vázquez Mota, ex titular de Sedesol, lleve a Jelipillo & friends a conocer a los pobres —de los que tiene referencia por las películas de Pedro Infante—, va a ser como esperar a Godot.

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