jueves, septiembre 28, 2006

Masas en movimiento
Vacuna contra la peste de la defección

Por: Miguel Angel Ferrer

Hasta el día de hoy han fracasado todos los intentos del gobierno por atemperar, silenciar, comprar, romper y destruir el formidable movimiento de resistencia al fraude electoral del 2 de julio y contra la política económica antipopular y antinacional que conjuntamente empujan panistas y priístas.

Pero el fracaso hasta ahora no significa que habrán de cesar esos intentos. Cada día que pase seremos testigos de nuevos esfuerzos de destrucción. Como el que hace apenas unas horas puso en marcha el secretario de Gobernación, Carlos Abascal.

El moderno cristero planteó, con su conocida perversidad, que la elección de López Obrador como presidente legítimo es un asunto sin importancia, pero advierte sobre la necesidad urgente de dar atención a las justas demandas populares que dieron origen a la Convención y que se han expresado en ella. De modo que Abascal propone atender el movimiento pero ignorar al líder. Una reedición de la vieja táctica de matar al perro para acabar con la rabia.

La propuesta del secretario de Gobernación no pasa, desde luego, de ser un piadoso deseo cuya realización, imposible, sería muy conveniente para los propósitos dictatoriales en curso de la derecha. Pero el catálogo de propuestas antiLópez Obrador contiene algunas otras no tan piadosas. Una de éstas, por ejemplo, es acudir al manido expediente de comprar, con dinero o con la promesa de importantes futuros cargos públicos, a ciertos dirigentes de la resistencia que son muy conocidos por sus proclividades oportunistas y por su facilidad para ser prostituidos.

Es el caso, por poner ejemplos bien conocidos, de Dante Delgado y otros mercaderes de Convergencia, quienes ya han emitido algunas preocupantes señales de reedición de su añeja costumbre de venta al mejor postor. Y aunque del Partido del Trabajo todavía no han salido muestras de traición al movimiento, no hay duda de que Abascal tiene a los líderes del PT en la lista de sus mercancías apetecidas.

Y ahí, entre los comprables, indudablemente se encuentran los gobernadores perredistas, los que sin atreverse todavía a quedarse fuera del torbellino social que ya está transformando a México, se muestran balbuceantes y timoratos, cuando no francamente hostiles al movimiento, a la Convención y especialmente a López Obrador.

Convocar candidatos a la traición del movimiento será cosa de todos los días. Pero concretar la defección no será tan fácil, pues los que abandonen el barco de la insurgencia civil sabrán que podrían estar firmando su sentencia de muerte política.

miguelangelferrer-mentor.com.mx

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