El Ejecutivo, ''desvergonzado'', señala en el Zócalo
Desorbitado e insensato, lo dicho por Fox: Muñoz Ledo
Se ha alejado de toda función constitucional, advierte
ROBERTO GARDUÑO
La amenaza de tormenta en la Plaza de la Constitución no amedrentó a miles de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, que a coro reprobaron el desliz de Vicente Fox Quesada, quien consideró ya ganador de la elección presidencial a su correligionario Felipe Calderón. ''¡Ladrón, ladrón, ladrón!'', coreaban mujeres y hombres, mientras Porfirio Muñoz Ledo acusaba al titular del Ejecutivo federal de ''desvergonzado'' por alentar la violencia entre mexicanos.
Al comentar la declaración foxist hecha ante corresponsales alemanes acreditados en México, Muñoz Ledo elevó el tono de voz y reclamó al Presidente, a quien dijo no tenerle respeto por haberse convertido en un desleal a la democracia.
El mensaje del ex embajador de México ante la Unión Europea se refirió a la existencia irrebatible de argumentos para cambiar el sentido de los resultados preliminares del 2 de julio, porque persiste una diferencia estrecha en el conteo de votos y las irregularidades son crecientes.
Estableció que en México existen dos instancias institucionales, con un valor determinante para la vida política y social: la Suprema Corte (que recibió una rechifla y mentadas de madre de los asistentes) y el Ejército Mexicano, ''que no es el guardián de la autoridad, es el guardián de las instituciones democráticas del país''.
En el mismo tono, Muñoz Ledo lamentó las declaraciones ''desorbitadas e insensatas'' de Fox. Sostuvo que el Presidente, alejado de toda función constitucional, ha tomado partido y ha lanzado consignas declarando como hecho consumado la elección presidencial.
''¿Qué es lo que dice el señor Fox? Que todos nosotros estamos en rebeldía, que estamos en el extremo. ¡El es el que se encuentra en el extremo de la deslealtad a la democracia! Se ha convertido en un agente panfletario, mientras que del lado de la movilización social y política hay inteligencia, racionalidad y moderación.
''Nos acusa de ser mesiánicos; él es el que está inventando una visión sectaria de la historia de México. Está preconizando la derechización, porque representa a los grupos más extremistas y él es el mesiánico de la derecha".
Desde hace 20 años, recordó Muñoz Ledo, se ha desarrollado una lucha democrática, que a los perredistas dejó 560 muertos, con objeto de lograr una República libre e independiente. También se refirió a la acusación foxista de apocalípticos, dirigida al movimiento de resistencia civil. ''¿Qué entiende Fox por Apocalipsis? ¡El es el que encarna a los cuatro jinetes! Se ha montado con sus botas vaqueras''.
Muñoz Ledo alertó sobre el riesgo de la violencia institucional. ''Jamás hemos agredido a nadie, jamás hemos matado a nadie. El (Fox) está instigando a la violencia. ¡Es un incendiario disfrazado de bombero! ¿Quiere la guerra? Que lo diga. Nosotros queremos la paz''.
También dijo que ocupar el Zócalo con una manifestación popular no representa una afrenta al Ejército. Y le señaló a Vicente Fox que no existe en la Constitución una sola línea donde se dé por obligatoria la ceremonia del Grito, el 15 de septiembre, y el desfile militar, el día siguiente.
Astillero
Julio Hernández López
El mazo en alto
Todo listo para la represión
Impetus presidenciales frenados
Periodismo náufrago
Todo está listo para que Felipe Calderón sea impuesto como presidente de México. Tan es así que a Vicente Fox no le ha importado pasar por encima del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) al hablar de un ganador del 2 de julio, cuando oficialmente el proceso comicial aún está en análisis (la suplantación judicial que el mandatario ha hecho fue difundida ayer en las páginas de The Financial Times, en una entrevista en la que el grandote de Guanajuato dijo no entender exactamente qué quiere o busca López Obrador con sus protestas).
A la declaración de mayoría aritmética en favor de Calderón seguirá la instauración de un orden por la fuerza. El principal objetivo material de esa cruzada neofranquista es el plantón de Reforma, Juárez, Madero y el Zócalo. A sabiendas de que, entre más favores le deba el calderónico heredero del poder emponzoñado, menos fácil le sería a éste emprender en su momento acciones de consolidación personal (como, por ejemplo, la detención de hijos o familiares foxitos o bribiesquitos), el actual Presidente de la República está decidido a cargar con el costo de las operaciones violentas de desalojo. Una semana atrás, Fox había dicho a The New York Times (publicado el miércoles 16 del presente) que aun cuando él no podía "anticipar las cosas", cuando éstas "sucedan, asumiré mi responsabilidad". El fraseo de tufo diazordacista coincidió con las versiones de alto nivel que en esos días aseguraban que el jefe del Ejecutivo federal había solicitado a la Secretaría de la Defensa Nacional que irrumpiera en los campamentos lopezobradoristas para "liberar" la ciudad de México del "secuestro" que estarían cometiendo quienes denuncian fraude electoral. Según esas versiones que circulan en primerísimos planos políticos, la Sedena habría pedido (con el recuerdo del 68 muy presente) que para actuar así se declarara la suspensión de garantías constitucionales y se expidiera por escrito una orden presidencial de desalojo.
Los preparativos de violencia institucional no corresponden solamente a ánimos personales (o de pareja) incubados en Los Pinos. El proyecto del Yunque Azul (que en el fondo es la expresión política de los intereses de los grandes empresarios nacionales e internacionales) necesita el miedo y el odio para anular la inconformidad de una parte de la sociedad y fortalecer las ínfulas de supremacía de la otra. El miedo y el odio ya han sido instalados, y el siguiente paso sería la violencia abierta como método depurativo.
Los aires de represión son cada vez más fuertes. El Poder Legislativo federal ha sido doblegado por fuerzas militares (el Estado Mayor Presidencial y la Policía Federal Preventiva, en la que soldados usan uniforme civil) y en los alrededores de San Lázaro se ha establecido un cerco violatorio de garantías constitucionales (esas sí, las de libre tránsito de personas), sin que el hecho sea denunciado y combatido por medios de comunicación que en cambio son histéricamente críticos del plantón lopezobradorista. De hecho, hoy es posible leer y escuchar en los medios mexicanos de comunicación frases y alegatos dignos de los mejores momentos del diazordacismo o del franquismo. El diccionario mediático ha desempolvado las referencias a la "subversión", los "agitadores profesionales", los "enemigos del país" y las necesidades de "orden" y "respeto a las instituciones". Y, además, se ha practicado una sustitución indolora de la realidad: en los medios electrónicos sólo existe lo que a los intereses de los dueños conviene. Para ilustrar lo anterior bastaría ver el noticiero que dirige Joaquín López Dóriga, dedicando largos y principales minutos a la exaltación (sin crítica ni suspicacias que el episodio generaría a cualquier periodista medianamente atento a los raros detalles del caso) de una supervivencia marítima, que pareciera haber sido fabricada especialmente para ocupar la atención del público y desviarla de los graves asuntos nacionales, como la protesta contra el fraude electoral y la revuelta popular oaxaqueña.
La ultraderecha prepara el mazo mientras crea las apariencias de que el golpe es inevitable, e incluso terapéuticamente necesario. La sociedad estaría harta de necedades, y por ello, en paquete, el nuevo poder supraelectoral habría de tomar determinaciones fuertes: poner punto final al litigio electoral declarando ganador aritmético a Calderón y preparando la declaración de validez de los comicios, demostrar en San Lázaro sitiado que el presidencialismo militarizado puede rendir informes insustanciales como demostración de impunidad, desalojar el plantón lopezobradorista para dar paso a las ceremonias del Grito y del desfile militar, y preparar la travesía desfondada de Felipe I rumbo a una toma de posesión para la que hoy faltan 100 largos y envenenados días, plazo éste en que las protestas en su contra podrían llevar a un desenlace siempre latente, el de la imposibilidad de asumir el poder y, por ende, el nombramiento de un presidente interino.
Astillas:
Declaraciones: López Obrador al Financial Times señalando que en México es necesaria una revolución; la procuradora estatal de Justicia diciendo que la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca es una "guerrilla urbana y subversiva"; Carlos Abascal pidiendo seriedad política en las negociaciones en busca de pacificar esa entidad... ¿Quién gana, quién pierde? Carlos Navarrete pertenece al grupo de los chuchos y Javier González Garza está identificado con el de Cuauhtémoc Cárdenas. A uno en el Senado, y a otro en San Lázaro, corresponderá defender los intereses del segmento popular que se expresó electoralmente en consonancia con la propuesta de López Obrador. Esos coordinadores, ¿trabajarán en razón de esos intereses amplios o, como siempre, para los grupos y facciones partidistas? (luego de escribirla, el tecleador lamenta haber hecho tan tonta pregunta)... Y, mientras en la UNAM ha quedado instalada la Asamblea Universitaria en Defensa de la Democracia y se organiza un campamento en Paseo de la Reforma, y se preparan otras acciones de resistencia civil, ¡hasta mañana, en esta columna siempre náufraga, que se pregunta si la Convención Nacional Democrática nombrará el 16 de septiembre un presidente paralelo!
Fax: 55 45 04 73 juliohdz@jornada.com.mx
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