El costo del fraude electoral de 1988
Por Marivilia Carrasco
"Mientras en un país haya niños trabajando y adultos sin trabajo, la organización de ese país es una mierda". Augusto Monterroso.
En una charla informal con un corresponsal norteamericano en México, éste expresó "que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) debería seguir el ejemplo de Al Gore en el 2000, cuando pese a que ganó la mayoría de los votos ciudadanos, perdió la presidencia de los Estados Unidos, después de que la Suprema Corte de Justicia le entregó el cargo al actual presidente estadounidense, George W Bush. `Y no pasó nada´", dijo. Este es el razonamiento ingenuo, casi perverso, que sustituye la realidad, a veces ferozmente cruel y trágica, por la ficción o la política virtual. A nadie escapa que el "no pasó nada" ignora cínicamente que el mundo hoy ha empeorado drásticamente respecto al que existía en el 2000, en gran medida a consecuencia de la criminalidad militar y económica de los neoconservadores straussianos que recibieron por decreto la presidencia de los Estados Unidos.
AMLO: O CABRESTEA O SE AHORCA.
Andrés Manuel López Obrador tomó precisamente un curso opuesto al del débil Al Gore, y se puso al frente de un movimiento patriótico sin precedentes en México para detener lo que parece ser un monumental fraude electoral en su contra. El fraude electoral de 1988 le costó a México el virtual desmantelamiento de su planta productiva nacional bajo el peso del fraudulento dogma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), que ha dado en convertir al país en una inmensa plantación de trabajo esclavo. Esta es la realidad económica y social que subyace hoy en el apoyo masivo contra el fraude electoral; y persistir en la incomprensión de la esa realidad es potencialmente la mayor tragedia del país.
A lo largo de los últimos casi 25 años, México como Nación ha sido despojado de manera directa e indirecta de recursos económicos inconmensurables, ya por el saqueo a través del mecanismo de la deuda pública externa e interna que sigue en aumento, pese a que a ella se destinaron y dilapidaron los recursos por la venta de empresas paraestatales de los años 80s y 90s y ahora se exige la privatización del sector energético para lo mismo; ya por la reducción de empleos productivos que acompaña la falta de crecimiento del Producto Nacional, pasando por la des-industrialización general y el desmantelamiento del sector agrícola nacional. El destacado economista mexicano, José Luis Calva, sostiene que "durante casi cuatro sexenios de experimentación neoliberal, las políticas activas de desarrollo económico han sido abandonadas bajo el dogma según el cual la contribución nodal del Estado al crecimiento económico consiste, simplemente, en la creación de un marco de "estabilidad macroeconómica" (entendida estrechamente como inflación decreciente, próxima al nivel inflacionario de Estados Unidos; y finanzas públicas cercanas al equilibrio ingreso-gasto)."
El TLCAN se impuso con la zanahoria de aumentar la competitividad en la producción de bienes y servicios, crear un mayor número de empleos y elevar las condiciones de vida de la población. Ninguno de esos objetivos se ha cumplido y 12 años después de su firma la situación es inoperante.
En materia de empleos, el modelo se demostró como una máquina de creación no de empleos, sino de desempleo. Según cifras de Arnulfo Gómez, entre 1993 y 2004, la población aumentó 19.087 millones de personas y la población económicamente activa creció en 9.071 millones de personas, pero sólo se crearon 2.787 millones de empleos formales, dejando un saldo negativo de 6.284 millones de empleos. Es decir, se produjeron más de seis millones de desempleados (!), de los cuales 2.4 millones emigraron del país. El peor periodo se vivió bajo el gobierno de Vicente Fox, ene. Que sólo en los primeros 4 años de su Administración, los puestos de trabajo se redujeron en números absolutos, y sólo en esos años de dio la mitad del déficit de empleo de todo el periodo desde 1993; es decir el desempleo creció en 3,092 millones entre el 200 y 2004. En estos años desapareció el 15 % del empleo en la manufactura y el 13 % del empleo en las maquiladoras, que reflejan una tasa similar de colapso de dichos sectores.
El estado del sector de comercio exterior es igualmente alarmante, pues pese a que México depende en más del 50 % de su sector externo, lejos de aumentar la densidad del valor agregado de las exportaciones, éste ha venido disminuyendo al mermar sistemáticamente la manufactura nacional para privilegiar a las maquiladoras, que no son parte de la economía nacional y funcionan como enclaves. En el 2005 el 49.6 por ciento de las exportaciones se compusieron por insumos extranjeros procesados en las maquiladoras, aunque de hecho el 70.6 % de todas las ventas al exterior estuvo condicionada a la importación temporal de insumos, mismos que México podría estar produciendo si se modifican ciertas políticas comerciales. Dicho de otra manera, casi el 50 % de las exportaciones mexicanas no tienen nada que ver con la economía nacional, y poco más del 20 % del total no petrolero, en vez de producir internamente los insumos que se requieren para fabricar los bienes a exportar, se importan parcialmente. Si se excluyen las exportaciones del petróleo, estos porcentajes se hacen más reales y resulta que el 83% de las exportaciones no petroleras están condicionadas a la importación temporal de insumos, mientras que las exportaciones de las maquiladoras llega casi al 60 % de las exportaciones no petroleras. El aumento de las exportaciones en el 2005 y 2006, se debe al aumento del precio del petróleo, cuya exportación en el 2005 alcanzo en México casi el 15 % de total del sector externo. El TLCAN es así un fraude deliberado y un fracaso económico insostenible.
AMLO es el único candidato que denunció los esquemas fraudulentos que convirtieron en 1995 una gigantesca deuda bancaria en deuda pública interna, que asciende a más de 700 mil millones de pesos y que estranguló la capacidad del propio gobierno para endeudarse con fines productivos. Lo primero fue aplaudido por los fanáticos del librecambismo, lo segundo es histéricamente condenado. El candidato de la Alianza por el Bien de Todos ofreció durante su campaña renegociar la última fase del TLCAN e impedir la eliminación de aranceles, pues de avanzar, lo que sigue es la liquidación de la producción de maíz en el país como ya ocurrió en la última década con el arroz, el sorgo, la carne de cerdo y de res, seguidos de un largo etcétera. Fue precisamente su postura ante cuestiones económica por lo que se enderezó la histérica campaña de ser "un peligro para México".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario