martes, agosto 15, 2006
TRADUCCION DE NOTA EN MALASYA SOBRE LOS SUCESOS EN MEXICO
Hice una traducción libre de un artículo muy bueno de The Guardian que se está publicando en otros periódicos a nivel mundial como este de Maladia. Resulta una contribución muy interesante desde Inglaterra para denunciar la complacencia de los medios occidentales ante el fraude electoral en México.
"Poder para el pueblo" es una marca global y el dueño es Estados Unidos
Los Estados Unidos y los medios de comunicación de Occidente apoyan las protestas contra elecciones controvertidas pero guardan silencio con respecto a lo que sucede en MéxicoPor Mark AlmondThe GuardianMartes 15 de Agosto de 2006Hace un par de años los medios de comunicación en Occidente, televisión, radio y prensa escrita, estaban engolosinados con el concepto del "poder para el pueblo". En una sucesión rápida de acontecimientos, desde la revolución rosa de Georgia en Noviembre de 2003, por la via de la revolución naranja en Ucrania un año más tarde, hasta la revolución de los tulipanes en Kirgyzstan y la de los cedros en Líbano, los canales de noticias de 24 horas nos mantenían informados al minuto con los avances de la democracia.Con el respaldo de las alegaciones de fraude electoral, los dominós cayeron uno sobre otro. La Secretaria de Estado de Estados Unidos Condoleezza Rice estaba feliz con la tendencia: "Lo están haciendo en todos los rincones del mundo, en lugares tan variados como Ucrania y Kirgyzstan y, por el otro lado, en Líbano… este es el tiempo de la esperanza."Pero cuando un millón de mexicanos intentan subirse al vagón del "poder para el pueblo" y denuncian fraude en las elecciones presidenciales de Julio 2, cuando las protestas mantienen una vigilia en el centro de la capital que todavía continúa hasta hoy, se encuentran con un silencio ensordecedor por parte de los medios internacionales. A pesar de que México tiene una larga tradición de fraude electoral y de que las encuestas sugerían que Andrés Manuel López Obrador – un crítico del Tratado de Libre Comercio- llevaba una ventaja, los medios aceptaron una insignificante ventaja del candidato del partido de gobierno, el graduado de Harvard Felipe CalderónAunque las autoridades electorales en México rechazaron la demanda de López Obrador porque las 42 millones de boletas fueran contadas de nuevo, un recuento parcial de 9% arrojó numerosas irregularidades. Pero a estas no ha seguido un eco de indignación de las capitales de occidente que haya llegado a las calles de la Ciudad de México.Tal vez haya sido que la intervención de Israel en Líbano reclamó toda la atención yde los medios. En 2004, la CNN y la BBC fueron perfectamente capaces de cubrir la batalla por Falluja y la revolución naranja en los mismos boletines. Ahora, por el contrario, incluso un fanático de las noticias como yo encuentra difícil recordar un boletín en vivo de la BBC sobre lo que está pasando en México. Ante la indiferencia de CNN por la crisis en México sólo resta por afirmar "Pobre México, tan lejos de Israel y tan cerca de Estados Unidos."Los problemas de salud de Castro reciben más cobertura que la crisis constitucional que vive el vecino sureño de Estados Unidos y uno de sus principales proveedores de petróleo. Parece que multitudes que acampan en la Ciudad de México por semanas para protestar contra un fraude electoral no hace una buena noticia. Ocasionalmente los mismos comentaristas que celebraban los bloqueos que hacían los ucranianos de las principales carreteras a Kiev son condescendientes y hablan de los "malos perdedores" en México y se quejan de que los empresarios pierden tiempo en el tráfico cuando van a cerrar algún negocio porque unos "buenos para nada" están protestando. Cuando Víctor Yushchenko se autoproclamó Presidente de Ucrania dijeron que era "firme" pero cuando lo hace López Obrador estos mismos comentaristas lo califican de "demagogo".Los revolucionarios naranjas de la antigua Unión Soviética tenían una agenda pro-Occidente que incluía sumar a Georgia y a Ucrania a la OTAN y a la Unión Europea, pero estos radicales de América Latina se atreven a cuestionar la pertinencia en esquemas lidereados por Estados Unidos como el TLCAN y la OMC. La terrible verdad es que Washington no puede permitir que las vastas reservas petroleras de México estén en las manos de un presidente ni siquiera la mitad de radical de lo que les parece Hugo Chávez.Pero un momento ¿acaso no los observadores occidentales dijeron que las elecciones habían sido "justas" cuando también condenaron las elecciones en Ucrania? Si, es cierto, pero los observadores electorales no son científicos objetivos. La Unión Europea envía políticos, no autómatas, a evaluar las elecciones. Por ejemplo está el líder de la misión en México, el europarlamentario José Ignacio Salafranca: un hispanoparlante en México, Salafranca tenía una ventaja sobre los parlamentarios en Ucrania que se vistieron de naranja aún cuando seguían en la misión. Difícilmente puede considerársele como neutral. Su partido de derecha, el Partido Popular, es un aliado del PAN de Calderón que es el partido de gobierno en México. A Calderón lo felicitó inmediatamente el colega de Salafranca en el PP, Antonio López Istúriz por las "buenas noticias".Se habrán acabado los días de fraternidad entre las fuerzas de la izquierda a nivel mundial, pero la derecha globalizada tiene su propia red que une a conservadores españoles, con republicanos norteamericanos y al PAN de Calderón. Esta red fue la que envió a los observadores clave. Para parafrasear a Stalin: "No importa quien vota, lo que importa es quien observa el voto".Salafranca ya tiene un historial como observador electoral. En las elecciones generales de Líbano en 2005 no tuvo ningún empacho en que la facción pro-Occidente ganara en Beirut con menos de un cuarto de los votantes participando y con nueve de los escaños ganados sin siquiera tener un candidato alternativo. "Es una fiesta democrática" declaró entonces. Le cambió el humor cuando el banquete democrático se mudó a áreas dominadas por Hezbolá o por el impredecible General Aoun. De repente empezaron a aparecer en los reportes de los observadores las frases "compra de votos" y la necesidad por "una reforma fundamental".La opinion unánime sobre lo que ocurrió en Líbano sugiere que la revolución de los cedros- a pesar de la moda- hizo poco para promover un pluralismo democrático real. La presencia de Hezbolá en el sur es el aspecto más controversial de la segmentación sectaria de la sociedad libanesa pero en el resto de las regiones también persisten los cacicazgos. De igual forma, un mayor escepticismo respecto a lo que pasó en la revolución ucraniana habría dejado a la gente más informada que las porras a los naranjas que hacían los comentaristas hace 18 meses.Sin embargo, México es diferente porque la cobertura es muy poca. La cruel realidad es que el "poder para el pueblo" se ha convertido en una marca global. Y como en el caso de muchas marcas globales, el dueño es Estados Unidos. Los mexicanos y otros "populistas" que intenten copiar esta marca deben estar concientes que están infringiendo los derechos de propiedad de la marca. No importa cuantas personas protesten en la Ciudad de México y no importa que tanto tiempo duren las protestas. Son George Bush y compañía los que deciden quienes representan a El Pueblo. El poder para el pueblo es un asunto político, no aritmético.
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