martes, agosto 29, 2006

CHEPINA Y SUS FRAUDES II.
Los fraudes de la calderónica Chepina (II y último)

Escrito por Julio Pomar29-08-2006Palenque

Chepina Vázquez Mota es una mujer de corta estatura física pero ambiciones
políticas estratosféricas. Lo cual no tiene nada de malo, sino que ello mueve a
indagar qué es lo que esta militante de la derecha panista trae en el magín y en
el ánimo, supuestamente enfilado a luchar contra la pobreza desde el gobierno
foxista, cuando éste se inició en el 2000, y presuntamente por la democracia en
la campaña del derechista Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa
a partir del 2005. Veamos.Hay un personaje que se llama Arnulfo Montes Cuen, ex
priísta sonorense caído en desgracia con el actual gobernador Eduardo Bours
Castelo (PRI) y después contratado por legisladores panistas para servirles de
asesor en materia de organización campesina, ya que estaba al frente de la FENPA
(Federación de Productores Agropecuarios, Forestales y Pesqueros, AC) y tenía
experiencia para gestionar y conseguir apoyos económicos de las diversas
dependencias del gobierno federal. Lo contrataron los panistas porque ellos no
tienen y no han tenido arraigo en organizaciones campesinas o agropecuarias
(monopolizadas antes por el PRI, y últimamente penetradas por el PRD) y les
hacía falta captarlas para fines electoreros.José Reveles, colega y excelente
amigo, publicó este año el valiente libro Las manos sucias del PAN, del cual
entresacamos la mayor parte de los datos que indican el carácter corrupto y
delictuoso de la acción de la Chepina panista.El dirigente Montes Cuen sirvió a
los trafiques de los panistas, pensando en su muy personal beneficio y en que
aquellos realmente querían crear un sistema de organizaciones agrario-agrícolas
y pecuarias de corte panista.Pero en cierto momento las cosas se definieron como
eran en realidad. Quisieron los panistas que los dineros conseguidos se
distribuyeran no a los supuestos beneficiarios -los pobres del campo- sino que
se otorgara una parte sustancial para los mismos legisladores-gestores, otra
para la campaña electoral de Felipe Calderón y el resto (que quedaba en una
bicoca) para los beneficiarios pobres, a cambio de su voto por Calderón.Y Montes
Cuen en cierto momento se negó a seguirles el juego, arrepentido tardíamente
pues ya estaba metido hasta las ingles en ese pantano de concupiscencias. Montes
Cuen se había dedicado a repletar los actos públicos de Calderón con los
campesinos supuestamente beneficiados de los programas de vivienda y otros,
usando las estrategias que antaño había utilizado el PRI, del cual provenía
él.La FENPA de Montes Cuen, según consta en denuncias hechas por este ante la
Procuraduría General de la República (PGR), que hasta hoy no han sido
investigadas o resueltas, había conseguido de la Secretaría de Desarrollo Social
(Sedesol) --ahora ya encabezada por Ana Teresa Aranda, sucesora en el puesto de
Josefina Vázquez Mota-- la pingüe cantidad de 55 millones de pesos (5 millones
de US dólares) “como ayuda para vivienda rural a 5 mil 437 familias paupérrimas
en 21 estados de la República”.Pero, para abreviar, los legisladores panistas
encabezados por Jorge Luis Preciado, diputado panista, que habían servido de
“puente” entre la FENPA y la Sedesol, le exigieron a Montes Cuen les desviara a
ellos, en una cuenta bancaria especial, 27.5 millones de pesos (o sea, la mitad
del total) a efecto de usarlos “para el financiamiento de la campaña
presidencial del Partido Acción Nacional, según el dicho del propio diputado
federal” Preciado, y según consta en la denuncia formal que ante la PGR formuló
Montes Cuen, arrepentido de haberles dado ese concurso “organizativo” a los
panistas.El libro de Reveles relata la larga lista de dimes y diretes,
acusaciones y ocultamientos panistas, de la PGR y la Secretaría de la Función
Pública (ex Contraloría) de estas transacciones, pero hace notar siempre que
este es sólo un caso, muy escandaloso por cierto, de los trafiques del PAN
destinados a comprar votos a cambio de supuestos beneficios sociales en materia
de vivienda, sin que ello siquiera llevase el beneficio prometido a los
afiliados a esos programas oficiales.Antes de las elecciones del 2 de julio, los
diputados panistas y la Sedesol arreciaron “la derrama de dineros y nuevos
padrones de receptores” de condición pobre del campo y las ciudades, con el
definido objetivo de captar votos a favor de Calderón Hinojosa.Estudios de
diversos organismos, como el Consejo Consultivo de Desarrollo Social, órgano de
consulta de la Sedesol, integrado por académicos, especialistas e instituciones
de signo plural, pusieron en claro estas realidades, en informes que la nueva
titular de la Sedesol, Ana Teresa Aranda, se negó a publicar en este 2006,
debido a las incriminaciones ciertas y fulminantes que traerían aparejadas.Y
hubo muchos más “operadores” de este tipo, en favor de Calderón. Si sólo para 5
mil 437 familias pobres se manejaron 55 millones de pesos, multiplíquense estas
cifras por los numerosísimos empadronados en las listas del Programa
Oportunidades y se verá de qué tamaño fue el acarreo electoral de pobres a favor
del candidato de la derecha, con dineros oficiales.A ello agréguense los mil
cien millones de pesos del Fondo Nacional para Desastres Naturales (FONDEN) que
ya habían sido utilizados en la campaña interna del PAN a favor Santiago Creel,
precandidato que perdió ante Calderón, además de muchísimas otras desviaciones
de recursos (como en Chiapas, por 76 millones de pesos) que ya se ejercieron a
favor de la campaña de Calderón.Píénsese que sólo tres programas
“miserabilistas” del gobierno foxista de los 51 que maneja esta administración
(o sea, Oportunidades, Seguro Popular y Procampo) suman inversiones por más de
67 mil millones de pesos en este 2006.¿Cuántos de esos recursos habrán ido a dar
a la campaña de Calderón mediante la compra anticipada de votos de familias
indigentes de todo el país?Son datos que corren, imprecisos aún, entre los
ciudadanos y grupos de todo el país.La compra anticipada de los votos,
explotando necesidades de los pobres, le permite al PAN lavarse ahora las manos
de irregularidad comicial, pero ahí está, para que el Tribunal Electoral del
Poder Ejecutivo Federal (TEPJF), ahora en el análisis del proceso eleccionario,
lo tome en debida cuenta.El gobierno federal intervino hamponescamente en las
elecciones del 2006, de eso no cabe duda ante testimonios como el de José
Reveles.Y la Chepina Vázquez Mota jugó un papel central en todo ese trafique, ya
que ella lo preparó y lo “operó” al final de cuentas, como coordinadora de la
campaña de Calderón, con la complicidad de su sucesora en la Sedesol, Ana Teresa
Aranda.

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