viernes, julio 21, 2006


PABLO GOMEZ Y EL RECUENTO DE LOS VOTOS
El único “argumento” esgrimido en contra del recuento de los votos es que éstos ya se contaron en las casillas. Es decir, no es un argumento sino un recordatorio de lo ocurrido. Lo que se pide es volver a contar lo ya contado.¿Cuál es el propósito de un recuento de votos, mercancías, personas o lo que sea? Estar seguros de la cuenta. Calderón, por su lado, ya está completamente seguro, lo cual es del todo natural. No lo estaría el panista si López Obrador hubiera obtenido una ligera ventaja en los cómputos distritales: de esto sí que todos estamos seguros.El resto del debate consiste en ataques contra López Obrador, como si éstos fueran a cambiar la situación política. No faltan quienes le atribuyen al perredista la intención de organizar algo así como una guerra civil en México. ¿La prueba?: las movilizaciones populares —de los violentos, insinúa Calderón y lo repiten sus seguidores—. Olvidan los panistas y sus buenos defensores que Fox declaró, cuando era candidato, que no reconocería el triunfo del PRI si no era por más de ocho puntos de diferencia; y lo dijo después de calificar de “marranada” a una sentencia de los actuales magistrados.El tribunal electoral es quien tiene —más que nadie— el imperativo de tener certeza sobre el resultado electoral exacto, pues la Constitución le encarga que esté seguro antes de hacer la declaratoria. Si los magistrados consideran que las cifras de los cómputos pudieran no ser del todo ciertas, observando la pequeña diferencia entre los dos principales candidatos, tendrán que proceder a ordenar el recuento.Lo importante es que un tribunal no puede declarar un Presidente electo si no tiene la absoluta certeza. Ningún magistrado —los conozco a casi todos— podría decir que el alcance del juicio de inconformidad sólo abarca la validez o nulidad de la casilla impugnada, pues ya se han rectificado resultados. Ningún magistrado electoral podría tampoco pensar que “sólo lo que está en actas es de este mundo”, pues el acta original es la papeleta electoral, la cual debe ser considerada como el documento básico del cual se desprenden todos los demás.Hay algo que todo magistrado electoral sí sabe: la situación del país reclama el recuento, el cual está, por lo demás, al alcance de la mano de la magistratura. Ayer, AMLO dijo que si hay recuento asumirá el resultado. Ya está.
posted by dontriana at 7:25 PM 0 comments

EPIGMENIO IBARRA:¿PINTAR EL PAIS DE BLANCO?
¿Pintar de blanco el país?
eibarra@milenio.com¿Qué se piensan? ¿Qué pueden engañarnos? ¿Que de pronto perderemos la memoria? Comienza a ser difícil, debo confesarlo, soportar la retórica supuestamente pacifista de Vicente Fox y Felipe Calderón. Uno, burlándose de nuevo de la institución presidencial, se rasga las vestiduras hablando contra la violencia; otro, en el colmo de la imprudencia y la soberbia, incita a sus correligionarios a “pintar el país de blanco”. Siguen, los dos, el libreto escrito por sus publicistas, dan continuidad a la campaña del miedo, sometiendo al país a tensiones extraordinarias, haciéndolo rehén de unos charlatanes —sus mercadólogos de cabecera— que al invocar la violencia la hacen peligrosamente posible. Con sus actos, sus provocaciones, Fox y Calderón sólo fomentan lo que dicen aborrecer.A la derecha el miedo, el chantaje, la paranoia, le han resultado siempre políticamente rentables. Los regímenes dictatoriales se levantan sobre los mismos cimientos. La violencia, sobre todo la social, el peligro inminente de la misma, justifica la mano dura. La intolerancia y la cerrazón exigen, necesitan la existencia de “enemigos del orden establecido”, de “renegados”. Cuando no existen los inventan y a punta de estas invenciones los van creando de veras y van abriendo así profundas heridas que luego tardan décadas en cicatrizar. De cuándo acá pues pueden considerarse, ellos, sobre todo ellos, Fox y Calderón, guardianes de la paz en México.Histéricos, se suman a la misma cantinela, locutores de radio y televisión. Ya no entrevistan, interrogan. Ya no informan, no cuentan los hechos; los magnifican, los interpretan a su antojo, los transforman para que encajen en el marco de la paranoia colectiva, la que ellos mismos cultivan y promueven.Nada más sagrado que la paz, nada más contrario a su preservación que utilizarla, propagandísticamente, para linchar a un adversario, para descalificar sus actos de legitima defensa, para tratar de apurar una imposición que sembraría en el país la semilla de la discordia.Reivindico mi derecho y el de millones de compatriotas a la resistencia civil pacífica. Reivindico mi derecho y el de millones de compatriotas a exigir que se cuente voto por voto, casilla por casilla. Reivindico mi derecho a no quitar el dedo del renglón, a no rendirme, a no conformarme, a no ser avasallado por el poder mediático que está empeñado, urgido, en dar carpetazo a un proceso electoral sobre el que se cierne la sombra de la duda. Reivindico mi derecho y el de millones de compatriotas a no aceptar y a no olvidar los ilícitos de Fox y Calderón que volvieron sucio e inequitativo el proceso electoral. Reivindico mi derecho a señalar, a decir a voz de cuello, que si Felipe Calderón gana, lo que está aun por verse, habrá ganado a la mala.Ni ha quedado atrás, ni deberá ser olvidada la intervención ilegal del gobierno federal, del Presidente, a favor del candidato panista. Tampoco los excesos en sus gastos de campaña que rebasan con mucho los topes establecidos por la ley. Menos todavía la intromisión también ilegal de organismos empresariales y organizaciones fantasmas ligadas al PAN que en la televisión gastaron otros cientos de millones de pesos. Ni ha quedado atrás, ni deberá ser olvidada la campaña del miedo basada en la calumnia y la mentira. Tampoco las torpezas, omisiones y complicidades del gobierno en los distintos conflictos sociales que marcaron el proceso electoral. Pueden Ugalde y los consejeros del IFE, que no tuvieron el valor y el patriotismo para actuar como verdaderos árbitros de la contienda, que toleraron la comisión de estos delitos —porque se trata de delitos que deben ser castigados— sufrir una repentina y conveniente amnesia. Nosotros no. La sola duda sobre la legitimidad de un gobierno conduce al caos que tanto dicen querer evitar.Pese a lo que digan Fox y Calderón defender mis derechos, como lo hacen otros muchos, no me convierte en un agitador, un acarreado, un renegado. Ni busco, ni deseo la violencia, al contrario, mi anhelo más profundo —viví, sufrí la guerra, la conozco— es que la paz reine en nuestro país y que sean los hijos quienes entierren a los padres y no los padres a los hijos. Yo con la paz no juego, no me atrevo a manosearla como ellos.Por más que en su cruzada “pinten el país de blanco” no borrarán sus delitos electorales. Se empeñan en buscar culpables del clima de crispación que vivimos. Bastaría conque se miraran al espejo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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