Voto por voto.Es ya una legítima demanda ciudadana. Un auténtico clamor popular. Una ola de indignación que recorre el país y amaga con desbordarse. De ahí la importancia de la impresionante suma de pies, manos, voces, cerebros y corazones que encontraron cauce pacífico en la Marcha por la Democracia de ayer domingo. Un multitudinario acto cívico que, por cierto, está inscrito plenamente en la legalidad. Nada más falso y tramposo que decir que en esta fase poselectoral hay dos vías excluyentes: la legal en el TEPJF, y la extralegal en las movilizaciones.Porque uno de los preceptos más sagrados de la Constitución es precisamente el derecho a las manifestaciones, como la ocurrida ayer.Hoy, los poderes fácticos de la nación -gobierno, partido en el poder, hombres de dinero y algunos medios- deberán pensar dos veces si de verdad están dispuestos a llevar hasta sus últimas consecuencias una imposición tan manchada de sospechas, a pesar de la firme postura de ayer: ¡No al fraude! y la consiguiente demanda hecha grito persistente y coro estremecedor: ¡Voto por voto! Por supuesto que fue una marcha de apoyo a AMLO y para empujar la decisión jurídica de quién realmente debe ser el próximo presidente. Pero también fue una exigencia de respeto a la voluntad popular, de limpiar la elección para saber la verdad -sea cual fuere -y de refrendar la fe colectiva en la democracia ante la amenaza de la desesperanza y la opción por otras alternativas que suponíamos rebasadas.Nadie puede negar la posibilidad de que efectivamente Calderón haya ganado en las urnas. Sin embargo y para su desgracia, las presunciones sobre la legitimidad y aun sobre la ilegalidad de su triunfo son numerosas y están plenamente documentadas: la brutal e impúdica operación, en su favor, de todo el aparato de gobierno de Fox y en contra de AMLO; los miles de millones del erario en una campaña inequitativa; la guerra sucia; la irresponsable y criminal propaganda del odio y el miedo; la intervención acallada de su cuñado incómodo en la cibernética del proceso; los inconfesables arreglos partidistas para disminuir al adversario; la intromisión ilegal del CCE y otros organismos de paja. Y el 2 de julio: el escamoteo del conteo rápido; las trampas del PREP y los 3 millones de votos perdidos; el increíble e irracional comportamiento del conteo porcentual y muchos más atropellos a la razón y la honestidad.Y por si fuera poco, el más ominoso de todos: el descarado colaboracionismo de un IFE encabezado por Luis Carlos Ugalde, cómplice de estas tropelías. Más aún, usurpó ilegalmente funciones del TEPJF al anunciar un ganador, a sabiendas de que es a éste a quien corresponde el cómputo final una vez resueltas las impugnaciones de los partidos. Son demasiadas cargas encima para un candidato presidencial. Además de saber en su yo interno qué ha pasado realmente.Por eso Felipe debiera someterse voluntariamente al voto por voto de toda la elección. Sólo tiene ante sí tres escenarios: que se demuestre que ganó, lo que marcaría una enorme diferencia entre un presidente fuerte y otro severamente cuestionado y extremadamente débil; que el cómputo determine que fue AMLO el triunfador, lo que le daría una salida digna y muy apreciable.El tercer escenario sería devastador: que se siga negando al voto por voto, que el TEPJF lo determine de cualquier manera y que se demuestre que Felipe perdió, a pesar de todo, y que el ganador fue Andrés Manuel. Sería un final ignominioso para un político tan prometedor.Como sea, la decisión final sobre este largo y desgastante proceso está en manos del TEPJF, que según el artículo 99 constitucional luego de las impugnaciones y el cómputo debe formular la declaración de validez de la elección. Y también según sus atribuciones puede: depurar la elección y atendiendo a los recursos, abrir paquetes; hacer el conteo voto por voto; reponer sufragios ilegalmente anulados y nulificar casillas fraudulentas. En la conciencia de los siete magistrados del TEPJF está no sólo un resultado probo y convincente, sino el destino de todo México.
LA GORDILLO,EL PRI Y FECAL . AMLO,EL PUEBLO Y LA CULTURA.
LA GORDILLO,EL PRI Y FECAL . AMLO,EL PUEBLO Y LA CULTURA.
Miguel Angel Granados Chapa y su columna en el Reforma:Expulsada.Tardíamente el PRI despidió de sus filas a Elba Esther Gordillo, la ganadora del proceso electoral, no obstante que no fue candidata ni tiene, por ende, que esperar legitimación de autoridad alguna, y con ello ese partido espera que cese la influencia de la lideresa magisterial en su vida interna.Sin ser candidata, y sin esperar que órgano alguno oficializara su victoria, hasta el jueves pasado la ganadora de la contienda electoral era Elba Esther Gordillo. Su expulsión del PRI, es decir la formalización de su ausencia y antagonismo con ese partido, merma en alguna medida -después sabremos con exactitud qué tanto- esa condición triunfal, pues al menos le dificultará actuar dentro de un partido que le toleró innumerables maniobras contrarias al interés del grupo que lo domina.Si bien no se le puede atribuir sólo a ella la catástrofe electoral del partido al que perteneció hasta el 13 de julio, el viernes se ufanó de la derrota tricolor como si fuera un logro propio, si bien lo atribuyó a "la camarilla de pequeños" que lo controla: "Llevaron al PRI de ser la primera a convertirse en la tercera fuerza política.Su candidato a la Presidencia no ganó en una sola de las entidades federativas, incluyendo Tabasco, su estado natal, donde lo conocen muy bien. De 64 posiciones de mayoría en el Senado, el PRI ganó 8; de 300 diputaciones de mayoría, el PRI ganó 62; ninguna de las gubernaturas en juego... fue ganada por el PRI. Perdió también las elecciones locales y la mayoría de los cabildos en varios de los municipios más importantes del país. Basta señalar como ejemplo que todos los miembros de la comisión que me juzgó y fueron por ello premiados con candidaturas, todos y todas, sin excepción, perdieron las elecciones: justicia política".El balance de sus resultados propios, en cambio, la muestra exitosa: su partido, Nueva Alianza, mantuvo el registro para la próxima elección y alcanzó presencia parlamentaria: nueve diputados y un senador, nada menos que su segundo en el sindicato magisterial, el secretario general, Rafael Ochoa. Su alianza formal con el PAN le redituó posiciones en una y otra Cámara (las de Rafael Moreno Valle y Benjamín González Roaro, por ejemplo), y participación en triunfos locales: en la elección de gobernador en Guanajuato y en la delegación Miguel Hidalgo, del Distrito Federal.Su alianza informal con Felipe Calderón, que prolonga la que en 2003 dio origen a la fracción elbiazul, le resultaría aun más fructífera en el todavía hipotético caso de que el panista alcance la Presidencia de la República.Ya ahora gente suya forma parte del gobierno foxista, pero la presencia de sus huestes se acrecentaría en esa eventualidad. Actuó a favor del candidato panista (como se aprecia en el telefonema al gobernador Eugenio Hernández, de Tamaulipas, a quien propuso vender, quién sabe si metafórica o llanamente, a Calderón su apoyo, el día mismo de la jornada, a partir de la información de que Madrazo "ya se cayó").En la fase postelectoral desembozó su antagonismo ante Andrés Manuel López Obrador, contribuyendo al clima adverso en que se confunde su empeño por limpiar la elección con terquedad y contumacia antijurídica.Como parte de la bruma que envuelve sus años iniciales, no queda claro cuándo ingresó al PRI. Una de sus biografías oficiales, con datos ofrecidos por ella mientras era senadora, dice que se hizo priista en 1960. De ser cierto supondría que desde los 15 años militó en el partido que ahora la echa. Quizá ni ella misma sepa el momento en que comenzó su pertenencia al PRI. En el antiguo régimen no siempre todos los priistas sabían que lo eran, porque el corporativismo los hacía militantes sin su voluntad.Hay noticias, sin embargo, de que participaba en grupos distantes y adversarios del partido oficial en sus comienzos políticos, hasta que al iniciarse los setenta llegó a ser dirigente delegacional en Nezahualcóyotl. Podemos conjeturar entonces que su expulsión puso fin a 35 años de vida partidaria.Se hubiera prolongado ese trayecto, no obstante su animosidad contra Madrazo, de no ser porque quiso sacar inmediato provecho del desastre priista. Ante la inminente sucesión en el mando del tricolor, Gordillo mostró prematuramente sus cartas. Por eso cortaron su cabeza.Eso no significa que se hayan anulado las posibilidades del ex gobernador de Hidalgo Manuel Ángel Núñez pero sí que nadie se hará el ingenuo respecto del origen de su nueva pretensión, acaso tan vana como la que el año pasado le permitió imaginar que podría ser candidato presidencial.Gordillo adquirió relieve partidario a partir de sus ascendentes posiciones sindicales.Fue diputada la primera vez, en 1979, mientras encabezaba la sección 36 del SNTE, la que agrupa a los maestros mexiquenses en el Valle de México. Era integrante ya del comité nacional del sindicato cuando en 1985 fue diputada por segunda vez y era la verdadera dirigente, con un secretario general que le servía de pantalla, cuando en 1997 fue elegida senadora.Si bien tuvo encomiendas importantes en el PRI, fue su dominio del sindicato, no una carrera partidaria, lo que la llevó en 2002 a la secretaría general del partido, como fruto de su alianza con Madrazo para gobernar conjuntamente el PRI. Todo el mundo, incluidos ellos, supo que ese matrimonio político de conveniencia tendría breve duración.Al contrario del refrán que dice que "dos aleznas no se pican", apenas acomodados en los lugares que juntos consiguieron, iniciaron un enfrentamiento que en varios episodios hizo desangrarse a ambos.Autor y víctima principal de la derrota priista, sólo quedó a Madrazo el triste consuelo de, al expulsarla, inferir una lesión a Gordillo. Veremos si es de las que dejan cicatriz perpetua o de las que tardan en sanar menos de 15 días.
Cajón de Sastre.
Como ocurrió durante la resistencia ciudadana al desafuero del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, al segundo mitin, llamado asamblea informativa por su convocante, acudieron personas que acaso ni siquiera votaron por el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, pero que rehúsan ser cómplices de las irregularidades del proceso a partir del escrutinio en las mesas electorales. La presencia de muchas otras personas que no suelen ser llamadas por el activismo ciudadano, y prefieren su actividad creativa, quedó ejemplificada en Sergio Pitol, el autor internacionalmente laureado, que escribió con Carlos Monsiváis -que lo leyó con Sergio a su lado- el mensaje de la gente que reclama limpiar la elección, a la que López Obrador llamó a realizar acciones de resistencia civil pacífica, cuidar las 300 sedes distritales y a reunirse de nuevo el 30 de julio, pero en un número que duplique al de los presentes en la plaza de la Constitución y en sus vías de acceso.
1 comentario:
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