viernes, julio 14, 2006


IMPUESTO EN GOLPE DE ESTADO
El triunfo de Calderón derivó de la actuación oficiosa del IFE y de otras instituciones: analistasDiario Monitor
Roberto Cortez ZárateEl desarrollo tecnológico desplazó a los militares y propició la creación de instrumentos, a través de organismos como el Instituto Federal Electoral (IFE), para impulsar golpes institucionales de Estado e imponer a un candidato presidencial,advirtieron los investigadores universitariosVíctor Flores Olea y Rafael Montesinos.Los académicos señalaron que, además, la imposición se concreta no sólo por la actuación oficiosa del IFE, sino por el apoyo que dieron sectores como el empresariado, el Presidente de la República y el alto clero, cimentados en una campaña política de terror.Esta situación ha provocado que el Consejo General del IFE —más allá de pagar caro su novatada y de una actuación que rayó en lo timorato— desatara el riesgo de una crisis de credibilidad hacia el organismo y los resultados de la elección presidencial, y en general, en las instituciones, apuntaron los académicos.Según el escritor y ensayista político Víctor Flores Olea, lo menos que se puede decir respecto de la actuación del IFE es que fue ambigua, pues probablemente fue eficaz en el proceso organizativo, pero tuvo errores graves como permitir la intervención del presidente Vicente Fox, la campaña de denuestos y la sistemática destrucción de la personalidad del candidato perredista Andrés Manuel López Obrador.Para Montesinos Cabrera, catedrático de la UAM, el problema de credibilidad del IFE comenzó con la designación de los consejeros electorales que “plancharon” al PRD con un voto mayoritario de los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista (PVEM). “Incluso generó mucha controversia la filiación partidista de algunos de ellos”, recordó.Los analistas coincidieron, entrevistados por separado, en que el reto principal del nuevo IFE era mantener la credibilidad de la institución lograda por muchos años por José Woldenberg y el consejo anterior; empero, durante las precampañasy la campaña formal, el instituto se mantuvo a la deriva, por lo que perdió un tanto de credibilidad, pues no pudo o no supo imponer la autoridad cuando las manifestaciones del presidente Fox se hicieron evidentes cuando habló de no cambiar de caballo y de los riesgos del populismo.“El IFE se quedó callado y respondió muy tibiamente a estos señalamientos del mandatario y a la respuesta del candidato López Obrador con aquello de las ‘chachalacas’, por lo que aquellas suspicacias que había generado con su designación tomaron impulso, lo que generó la impresión de que podría favorecer al PAN”, aseguró Montesinos.En ese sentido, coincidió con Flores Olea en que el organismo cuidadanizado respondió tardíamente y sin carácter a la campaña del “voto sucio”, pues el daño ya estaba hecho entre el electorado, y comentó que el dispendio de recursos tampoco fue controlado a cabalidad, aspectos que mantuvieron la sospecha sobre la autoridad electoral.Uno de los golpes más fuertes al IFE ocurrió cuando se dio a conocer que la empresa del cuñado de Felipe Calderón, Hildebrando, desarrolló trabajos de cómputo para el árbitro electoral, y peor aún cuando se supo que desde la página del panista se podía acceder al padrón electoral, situaciones que no han quedado solucionadas.“Después nos enteramos de que Luis Carlos Ugalde fue testigo en la boda de Felipe Calderón, lo que provocó la duda respecto de la actuación del presidente del Consejo General del IFE ante la relación de amistad que lo une con el candidato panista”, indicó Montesinos.La cereza en el pastel, indicó, fue que Ugalde declara como ganador a Calderón, situación que dio la impresión de que el árbitro electoral fuera quien tiene que levantarle la mano al candidato ganador, la persona que toma la decisión.Adicionalmente, apuntó Flores Olea, a los ciudadanos no enterados de los procesos formales de la elección no se les informó respecto de las actas no computadas por inconsistencias, pues aunque se dijo que la página del IFE tenía una liga para verlas, al contabilizar 98 por ciento de los votos se entendía que se trataba del total de actas, lo que generó un ambiente de sospecha sobre la institución.Ante este panorama, agregó Montesinos,en el proceso de legitimación del candidato panista, lo más conveniente es resguardar la imagen del IFE, pues cuando el proceso de impugnación pase al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la presión caerá en el ámbito judicial.
Aprovecho para comentar lo siguiente:- En estos momentos una de las estrategias del PAN es la de "divide y vencerás", basta observar el comportamiento de los medios electronicos con notas como:
"Fallaron las "redes" de AMLO, señalan en el PRD" -el universal
"Coalición niega haber hablado con panistas" -el universal
"Rechazan telefonistas respaldar marcha"- Reforma
"Felipe buscará aislar al PRD"- Monitor
"AMLO acusa de vendidos a sus representantes de casilla"-Crónica
Las televisoras repitiendo hasta el cansancio lo arriba mencionadoEs ahora que necesitamos estar más unidos que nunca, es la batalla final "si nos dividimos nos chingan". No permitamos que información sesgada de los medios nos influyan para dejar de apoyar a AMLO. Es hora de sumar más y más gente comprometida con México y con la democracia."Ni un paso atrás, Voto X Voto el resultado es otro"Una razón más para apoyar al peje en el 2006.
posted by PEJEgap at 7:17 AM 0 comments

EL PATÉTICO DE LUIS CARLOS UGALDE DEBE IR AL PAREDÓN.
Rafael Segovia, escribe en el Reforma:Un campo desolador.No sólo estamos ante una situación sin salida aceptable, sino que, como sucede siempre en estos casos, se puede advertir con extrema claridad el valor de las personas. Se exponen sin pudor sus ambiciones, sus esperanzas y sus fracasos internos.Luis Carlos Ugalde es un personaje patético. Verlo desencajado, tartamudo, verde de terror; presenciar el hundimiento de un hombre que un mes antes esperaba las coronas de mirto, las voces de agradecimiento de toda una nación y las sonrisas en las caras de los ancianos, convertido en un guiñapo, convencido de no poder presentarse en público durante años, temeroso de ser insultado por el primero con quien se encuentre, es la trágica pero viva imagen de la política.Se le ha recordado cómo llegó al puesto de consejero presidente; sólo se ha comenzado a recordarle su incompetencia, su manera de dejarse rebajar por sus amigos y compinches, que, en estricta justicia, deberían cargar con él los fracasos de esta elección.Sordos como debe ser, los valedores del panismo se aferran a su clavo ardiendo, el Estado de derecho. Concedámosles este punto: no se deben contar los votos uno por uno porque puede resultar un nuevo problema, quizás peor que el actual, es su alegato.Se les ha dicho en todos los tonos que esta operación aritmética no puede sino beneficiar al PAN... en caso de que sus alegaciones sean verdad. De resultar verdad las cifras anunciadas por ellos, no sólo tendrían la legalidad de su lado; la legitimidad, de que por el momento carecen, vendría a sumarse a su postura.Se niegan con una violencia sospechosa a aceptar ese punto de los rivales. Algo sabrán. Lo que parecen no saber es que la legitimidad es ante todo una creencia, un convencimiento íntimo, personal, por encima de cualquier legalidad, que es donde suele desembocar la legalidad.De ahí que cualquiera de los corifeos de Felipe Calderón intente propagar la idea de que se puede crear una legitimidad desde un poder ilegal en sus orígenes, y ponen como ejemplo a Carlos Salinas de Gortari. Se pueden ofrecer multitud de alegatos para refutar éste, que no es siquiera un argumento.Conquistar la legitimidad no parece estar al alcance de Calderón. En primer lugar por estar el país profundamente dividido hasta lo más hondo de sus entrañas, por la separación de las clases sociales, la inequitativa distribución de la riqueza, de la educación, de la salud y todo lo que constituye la vida de las personas: la mitad del país estará contra él, culpa en gran medida de su torpeza y de la pobreza de su defensa.Ampararse en la legalidad para defender un triunfo protestado por una parte importante de los electores, pone en duda su legitimidad. Como señaló un periódico ajeno a los conflictos mexicanos, The New York Times, el recuento de la votación no sólo aumentaría la legalidad de la elección, sino la legitimidad del candidato del PAN.Ampararse en la legalidad es condenarle a gobernar, si es que puede gobernar, con y para la mitad del país, aunque se pase seis años con la mano extendida a la otra mitad, la que no quiere saber nada de él y menos aun de los suyos.Recurrir a una alianza con el PRI, como último recurso, sería caer en manos, no de Madrazo, ya liquidado, sino de quienes han aprovechado su paso por ese partido para redondear sus ahorros. Todos sabemos quiénes son esos señores y cómo manejan sus asuntos.Lo que se debe señalar es su desprecio por una sociedad compuesta por nacos, léperos, pelados y mestizos, por un lado; y gente de razón, gente decente e inmemoriales criollos, por el otro. No se quiere tocar esto, pero los problemas del futuro inmediato están ahí. Mantener esta sociedad tal como está es correr al desastre.El tribunal federal encargado de ver el caso está en su papel y de él no se moverá: el juego por consiguiente queda empatado con Felipe Calderón en la Presidencia y su puñado de votos de ventaja. El PRI no está al acecho, puede, en el mejor de los casos, mandar a su presidencia a Manuel Ángel Núñez Soto, antiguo gobernador de Hidalgo y listo para someterse a cuanto se le indique.Con los votos parlamentarios que le queden, intentará recoger a los gobernadores norteños, dispuestos a todo. Será un gobierno como las lavadoras de Fox, sostenido por dos patas.De todos modos, Calderón puede ir olvidándose de su programa, de un auténtico gobierno de coalición y de las reformas constitucionales que considera indispensables. Tres años, pues, sin gobierno, en la espera de unas nuevas elecciones que renueven las Cámaras.En el lento declive del PRI, la izquierda no supo organizar un partido, llamar a su electorado natural, ofrecer una imagen consistente al elector. Tuvo una oportunidad que no supo aprovechar. La derecha supo utilizar los factores negativos presentados por el PRI y de sus fuerzas menguantes, alimentadas por el terror producido por un posible cambio social y político.Es una victoria de coyuntura, coja y destinada a malograrse. Buscar un cambio real en la distribución de fuerzas activas no parece posible, por necesario que sea. Ya no se trata de simples fuerzas planteadas en el terreno político, porque nos encontramos ante disyuntivas nacionales que no pueden ser orientadas por una derecha recalcitrante ante cualquier modificación de la injusticia creciente, que devora a esta sociedad.El silencio del PAN revela su mala conciencia, el partido está buscando un refugio en el paso del tiempo. Intenta digerir, sin confesarlo, las consecuencias de sus equivocaciones y de las del IFE, en el olvido reforzado por la ausencia de cualquier información. Consolémonos pensando que en los grandes países de Occidente, el himno nacional sólo se canta cuando su selección de futbol se acerca a la portería contraria. La cultura se impone.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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