El miedo en Los Pinos por el narco, los pleitos del PRI, y el plan de autos usados de Calderón
Y eso a Salinas, suponemos, no le hace gracia.
Cuánto envidia Cuauhtémoc a López Obrador
Cuauhtémoc Cárdenas es hijo de papi; Andrés Manuel López Obrador, no. Si Luis Donaldo Colosio viviera, diría que el primero es un producto de la cultura del privilegio, mientras que el segundo es el clásico representante de la cultura del esfuerzo.
Cuauhtémoc Cárdenas es un hombre poseedor de cuantiosos recursos económicos; Andrés Manuel López Obrador siempre ha vivido con sencillez. Es legendario el apartamento que Cárdenas tiene o tuvo -para el caso es lo mismo- en París, Francia; es admirable la modestia del apartamento de López Obrador ubicado al sur de la Ciudad de México.
Cuauhtémoc Cárdenas, por lo que hizo en 2006, pasará a la historia como un traidor a la democracia, ya que cuando pudo contribuir a la campaña de AMLO, se negó a hacerlo; Andrés Manuel López Obrador, en cambio, se ha ganado ya un lugar en la historia como un líder social absolutamente vertical.
Cuauhtémoc Cárdenas heredó lo más destacado que posee: la gloriosa historia de su padre que el hijo, en los últimos años, no ha sabido plenamente honrar; Andrés Manuel López Obrador ha conseguido, con su esfuerzo, lo que es: el político más importante de México, el único dirigente capaz de cambiar el rumbo del país que aceleradamente marcha a la ruina.
Se entiende, sin duda, que Cuauhtémoc Cárdenas envidie a Andrés Manuel López Obrador. Está claro el motivo, entonces, que ha llevado al primero a pedir que el segundo sea expulsado del PRD.
Supongamos que sus compañeros de partido le hicieran caso al resentido Cuauhtémoc Cárdenas. ¿Qué pasaría si la burocracia perredista echara a Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática? Algo muy sencillo: las bases, y no pocos de los cuadros principales, se alejarían de ese instituto político, que quedaría reducido a nada, un simple cascarón vacío.
Porque López Obrador, con o sin el PRD, probablemente va a ser el candidato de millones de mexicanos en las elecciones presidenciales de 2012. Si fuera el caso, no me imagino a ningún perredista atreviéndose a participar en esos comicios teniendo como rival a AMLO. Ni Marcelo Ebrard ni Amalia García están tan locos como para intentarlo o al menos considerarlo como una posibilidad. ¿Se atreverá a desempeñar ese papel el junior del junior, es decir, Lázaro Cárdenas, hijo favorito de Cuauhtémoc? Si Lázaro quiere quedar en ridículo, que lo haga. Muy su gusto.Calderón, replantea tu estrategia o ríndete antes de que sea demasiado tarde
Mucha gente me va a criticar por lo que a continuación voy a decir. Pero es lo que pienso. Admito que puedo estar equivocado, desde luego. Y, para anticipar objeciones, aclararé que no mueve la cobardía, sino el sentido común.
En mi opinión, el gobierno mexicano debe abandonar cuanto antes la guerra contra el narcotráfico tal como la ha llevado hasta el momento. Para replantear su estrategia. Porque lo realizado en este terreno desde el arranque del sexenio de Felipe Calderón simplemente no ha funcionado.
Hablo de rendición, sí, por más desagradable que esta palabra suene.
Busqué en internet para saber si existe algo parecido al arte de la rendición. Encontré una sola referencia.
María José (así, a secas, sin apellidos) escribió en un blog que está convencida de que ese arte existe: "Conocer, o más bien reconocer, el límite antes de traspasarlo es, además de arte, pura supervivencia. Rendirse es cuestión de vida o muerte a veces. Admitir que las fuerzas fallan, reconocer que no se es invencible, puede producir una paz absoluta".
María José habla de ese modo por causa de algún problema emocional o sentimental, pero sus palabras son perfectamente aplicables a la actual situación mexicana: reconocer el límite antes de traspasarlo es, además de arte, pura supervivencia.
Calderón, por desgracia, está a punto de traspasar ese límite.
Creo que el segundo gobierno panista, que ya no tiene fuerza, debe rendirse. Ha perdido su guerra contra el narcotráfico. Antes de que los carteles de las drogas se transformen en verdaderos ejércitos -algo que cada día parece más cercano- debe buscar otra manera de combatirlos.
El uso de la violencia legítima que es capaz de aplicar el gobierno contra el crimen organizado, ha fracasado indudablemente.
Las fuerzas armadas mexicanas, pese a su eficiencia y a su buena reputación, han ganado no pocas batallas a las bandas de proveedores y distribuidores de drogas ilegales, pero empiezan a perder lo más importante en un conflicto bélico: la ofensiva.
De atacantes, los soldados y los policías han pasado a ser atacados, de perseguidores han pasado a ser perseguidos. Las recientes batallas de Michoacán hablan con claridad de que está haciendo falta una retirada estratégica. Insisto, antes de que los comerciantes de estupefacientes, que cuentan con bases sociales en numerosos lugares del país, dejen de considerarse a sí mismos simples vendedores que se han visto obligados a defenderse, para empezar a sentirse como un poder militar tan grande y con la misma estructura logística que el del Estado.
¿Cómo podría el gobierno mexicano retirarse de esa insensata guerra? No será sencillo. Pero tal estrategia debe partir del reconocimiento de que Calderón se equivocó al combatir tan frontalmente al narcotráfico.
Lo único que ahora está claro es que si no se replantea la forma en que se ha intentado acabar con el comercio ilegal de drogas, en México podría haber una guerra civil en forma.
Ya casi la hay, si no por otra cosa, porque en los últimos dos años han sido miles las bajas en los enfrentamientos de todos los días, en todo el territorio nacional, entre los agentes del gobierno y los sicarios de la mafia.
Lo peor, tristemente, es que estamos a unos cuantos meses de que se celebre el centenario de la Revolución.
¿Lo peor? Pues sí. Como dice un amigo cada vez que hablamos del tema, Pancho Villa, antes de convertirse en un revolucionario bendecido por los apóstoles del sufragio efectivo, era alguien que actuaba al margen de la ley; no un narcotraficante porque en 1909 este oficio no estaba de moda, pero sí un bandolero que actuaba con la misma ferocidad que hoy muestran los integrantes de los Zetas o de la Familia.
Y el Centauro del Norte, desde luego, tenía el mismo origen social que tienen prácticamente todos los matones actuales del narco: la pobreza, esa maldición que no ha desaparecido en México y que agobia en este 2009 a muchos más mexicanos que en 1909.
Cito textual de una nota de Notimex publicada el 14 de agosto de 2008: "El gobernador Enrique Peña Nieto reconoció que la encuesta (de Transparencia Mexicana) que ubica al Estado de México en el primer lugar en corrupción es respetable y compromete a los gobiernos a hacer un mayor esfuerzo en el combate a ese flagelo. En entrevista, aclaró sin embargo que el tema de la corrupción no debe ser el único elemento de referencia en una encuesta, ante las distintas dinámicas sociales que tienen los estados del país."
O en otras palabras, "no se fijen en nuestras uñotas aunque las tengamos bien puercas; mejor fíjense en cómo me brilla el copete."
No nos extrañe entonces que al novio de la gaviota le empiecen a decir "Enrique Uña Nieto".
Según Uña Nieto--digo--Peña Nieto, lo que pasa es que como en el EdoMex hay más población, pues es mayor la corrupción. ¿Entonces si el PRI gobernara todo el país la corrupción sera aún más grande? Por lo menos eso es lo que da a entender con esa respuesta.
Peor: dijo que a la encuesta señala como corrupto al estado, y "no al gobierno." ¿Y qué carajos ha estado haciendo entonces en ese estado los últimos 4 años que ahora es el más corrupto?
Y OJO: antes de Uña Nieto--digo--Peña Nieto, estuvo de gobernador su tío, el priista Arturo Montiel.
¿Por qué le echa entonces la culpa al estado?
Yo como no confío en los priistas (ni en los panistas) ya tengo mi frase de batalla para expresar lo que a mi parecer es la mejor opción para gobernar a México y acabar con el desastre en el que 71 años de priismo y 9 de panismo han hundido al país. Así de sencillo: AMLO 2012.
Ahora que si ya se quieren dar por vencidos y empiezan a salir con la jalada de que "ay ay, esque televisa, esque Salinas, esque los empresarios, cuñá cuñá" pues entonces mejor váyanse a su casa a chillar y dejen que los adultos hagamos nuestro trabajo para poder llevar un cambio verdadero a México por medio del voto.
PD: El blog de esta columna enhttp://victorhernandez.senderodelpeje.com y el Twitter de este tecleador en http://twitter.com/toliro
El cuñado contra EL Universal; la corrupción de Peña Nieto (Montiel reloaded)
Lo que sigue es una actualización de mi columna "La corrupción de Peña Nieto o Montiel reloaded" publicada en el SDP desde temprano este lunes y también en el medio impreso El Periódico, que desde hace poco tiempo ha empezado a circular diariamente en la Ciudad de México, un diario dirigido por Ramón Sallard y en el que participan Daniela Pastrana y Laura Itzel Castillo, entre otras personas.
"Perlas de la semana". Es el título de la columna que el pasado domingo publicó Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón, en Milenio. En la misma se refirió a la primera plana de El Universal del lunes después de las elecciones. "Algunos pensaron que se trataba de una idea original", dijo, "una manera distinta de interpretar el regreso del PRI: poner a Salinas cuando sale de la casilla... Lástima que esa misma primera plana, con una foto como ésa, con Salinas saliendo de la casilla, fuera la principal de Milenio Diario hace seis años, ¡un día después de las elecciones! Una especie de plagio diferido. Esto permite corroborar lo que se rumora de la nueva dirección de El Universal: que ahí no llegaron periodistas, eso sí llegaron muchos pero que piensan poco. Y no es broma".
Hace seis años yo era el director de Milenio y no recordaba la primera plana a la que hizo referencia Zavala. Tal vez por eso, el domingo, cuando lo leí, no le di mayor importancia al asunto. Los que sí se la dieron fueron los editores de El Universal. En su columna "Bajo Reserva" dijeron este lunes: "Preocupan las razones que llevan al coordinador de proyectos especiales del CEN del PAN (y estratega de Germán Martínez) a emprender el ataque a un diario. Su encono con quienes damos cuenta de la realidad podría entenderse quizá como una expresión de la frustración que ha dejado la derrota. Pero más preocupante aún sería que la familia presidencial haya utilizado esa vía, la del hermano de la primera dama, para atacar y calumniar a medios de comunicación que mantienen una línea independiente frente a Los Pinos. ¿Es esto el principio de una campaña contra periodistas incómodos?".
¿Periodistas incómodos los de El Universal? Incomodísimos, sin duda, pero para López Obrador, al que sus columnistas calumnian todos los días. De ninguna manera para Calderón, al que se la viven elogiando. Creo que Nacho Zavala no recibió línea de su cuñado cuando escribió dos verdades: que El Universal tomó una vieja idea de Milenio para adornar una portada reciente y que en el periódico de Juan Francisco Ealy Ortiz algunos de sus editores piensan poco (esto me consta, desde luego). En mi opinión Zavala dijo eso, como diagnosticó El Universal, como una expresión de la frustración que ha dejado en los panistas la derrota electoral. Pobres. Tendrá que acostumbrarse ahora a ver cómo la prensa vendida cambia de patrón: de Calderón a Peña Nieto.
Continúa mi columna: "La corrupción de Peña Nieto o Montiel reloaded".
Muchos ven segura la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto. No parece haber en el PRI nadie capaz de pararlo porque lo apadrina Carlos Salinas, lo protege Televisa, lo ve con buenos ojos Elba Esther Gordillo, lo financian los gobernadores priistas, lo asesoran grandes empresarios, lo bendice la iglesia, lo aprueba Felipe Calderón y tal vez hasta lo apoya el narco.
Si eso es cierto, como lo es, detrás de Peña Nieto hay una enorme red de grupos de presión -la mafia, pues- que sienten que, por la magnitud de las crisis económica y de seguridad, podrían írseles de las manos los negocios que controlan si se diera cualquiera de dos situaciones, ambas probables y ambas catastróficas para ellos: la primera, que impulsado por los pobres, que por desgracia cada día son más, llegara al poder alguien como López Obrador, con quien los políticos y empresarios deshonestos jamás se van a entender; la segunda, que se generalice la violencia desatada por la fallida guerra contra el narco de Calderón, lo que necesariamente acabaría con la nación mexicana tal como la conocemos.
Los potentados que patrocinan a Peña Nieto parten de dos diagnósticos, uno verdadero y el otro falso: El primero, que si en vez de López Obrador es el mexiquense el que llega a Los Pinos, el gobierno continuará protegiéndoles, lo que es cierto. El segundo, que el ahijado de Salinas, apuntalado por las duros del PRI, encontrará la fórmula para que la economía crezca y para acabar con la violencia, lo que no ocurrirá, ya que la falta de crecimiento responde en México sobre todo a la ausencia de un sistema económico competitivo y honesto que premie la efiencia y la innovación y en el que no ganen, aunque sean improductivos, los mismos corruptos de siempre; en cuanto a la violencia, la situación va a estallar en el momento en que la ferocidad del narco coincida con el hambre de los ya demasiados mexicanos que han perdido el empleo y la esperanza.
Por lo demás, Peña Nieto tiene rivales en el PRI. Pienso en políticos con oficio, recursos y amigos entre los grupos que soportan al mexiquense, como Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes. Como es tan obvia la corrupción de Peña Nieto, y tan fácilmente demostrable para sus compañeros de partido, existen enormes posibilidades de que pronto el novio de la Gaviota quede totalmente exhibido como lo que es: un político sucio. Lo que le pondrá fuera de combate. Sí, Arturo Montiel reloaded.
La portada de la revista El Chamuco de esta quincena, por el monero Pepe Hernández, se pitorrea de Felipe Calderón.
La portada de la revista El Chamuco de esta quincena, por el monero Pepe Hernández, se pitorrea de Felipe Calderón mostrándolo con una botella vacía de brandy y la frase "Se acabó el presidente."
En la contraportada, el monero Toño Helguera muestra una catapulta accionada por Calderón, quien recibe toda la carga de la catapulta, la cual no le funcionó.