Educación y politiquería

Si algo pone en relieve la salida de Josefina Vázquez Mota de la Secretaría de Educación Pública, es el desinterés del actual grupo gobernante por la llave maestra para que este país salga del estancamiento en que está inmerso desde hace 27 años.
Pero no es privativo de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, ni siquiera de la tan ignorante como corrupta pareja presidencial que encabezó el gobierno del cambio (en reversa), sino la constante histórica que amigos y cuates de aventuras políticas para acceder y mantenerse en Los Pinos --disfrazadas con el nombre de proyectos de nación--, ocupen el despacho en que ejerció José Vasconcelos Calderón y Jaime Torres Bodet.
Hasta Roberto Madrazo Pintado –monumento a la carencia de valores y a las prácticas que no deben sellar a la política--, estuvo a un paso de regir la educación. El país le debe un agradecimiento porque declinó la aceptación de la oferta que le hizo Ernesto Zedillo Ponce de León.
La best seller de Dios mío, hazme viuda por favor, virtualmente fue designada por Calderón Hinojosa no sólo como candidata a diputada sino como coordinadora del grupo panista en San Lázaro, sin que medie la voluntad ciudadana, lo que exhibe el valor que para el michoacano tiene la opinión del panismo y sus presuntos diputados, sino también el voto universal y secreto que, con la decisiva intervención de Vázquez Mota, fue mutado en julio de 2006 en el patético “Haiga sido como haiga sido”.
Voluntad militante que también es negada cuando el primer panista del país y Germán Martínez Cázares imponen a los candidatos a gobernadores. Y exhiben, además, algunas de las herencias negativas del priísmo que durante siete décadas ocupó Palacio Nacional. Pero no logran ocultar que el partido que ambos dirigen, revitalizó el dedazo presidencial, la abierta intervención en el panismo y otras prácticas del PRI-gobierno, como simplonamente lo llamaban, y que fue sustituido con el PAN-gobierno, sin creatividad ni oficio políticos.
La séptima secretaria de Estado que abandonó su cargo, de ellos dos en Gobernación, fue atiborrada de elogios por su jefe, al punto que le provocó una crisis nerviosa que la obligó a sentarse porque no controlaba los temblores.
Por ejemplo, la denominó elemento clave para el proyecto de nación que compartimos, determinante para reducir la pobreza extrema desde la Secretaría de Desarrollo Social y un apoyo invaluable desde la SEP “para superar los desafíos del país”. Auguró que “dignificará enormemente el trabajo legislativo y la política misma, en las próximas semanas, meses y años que serán cruciales para México” y otras lindezas que la naturaleza, siempre sabia, no permitió que asimilara con tranquilidad la señora.
Fuera de los espacios del poderoso grupo gobernante, al jefe de éste se le percibe como rehén de Elba Esther Gordillo y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación advirtió sobre la tragedia que significaría entregarle, en esta coyuntura, todo el sistema de educación a la chiapaneca de Comitán que generalizó las prácticas de corrupción a casi todas las escuelas.
Diversos especialistas del vital y relegado tema educativo subrayan la “enorme incapacidad y desconocimiento” de la otrora secretaria, el “tremendo saldo deudor“ que dejó, las “pugnas personalistas” con La maestra, la obsesión por imponer un “modelo formativo neoliberal y privatizador” y una larga lista de pendientes, entre éstos la no asignación de plazas a los profesores que presentaron el examen que les impuso.
Pero la responsabilidad central no es de Josefina Vázquez, sino de quien la hizo titular de Educación y ahora la promueve al Legislativo, y deja más que claro el papel que juega la educación en el “México de triunfadores” que desea construir.
Acuse de recibo





las listas de diputados que se aprobarán la próxima semana por el CEN del PAN / Será además la líder de la campaña electoral que comienza el próximo mes







