domingo, junio 29, 2008

No confiar en la derecha pripanista



MIGUEL ÁNGEL FERRER




Son muchas las voces en la prensa nacional que afirman que ya fracasó el intento de Felipe Calderón por privatizar la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex). Entre los motivos argumentados por esas voces está la negativa pública del PRI para respaldar el intento privatizador y extranjerizador de Calderón.



La experiencia, sin embargo, enseña que una declaración priísta, por más solemne que sea, no es nunca digna de crédito. El PRI y sus más altos dirigentes, del pasado y del presente, son como aquel conductor de automóvil que prende su luz direccional izquierda pero da vuelta a la derecha. ¿Ya se olvidó aquella categórica declaración del usurpador Salinas en el sentido de que su gobierno no pretendía firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos? Luz direccional izquierda y, finalmente, vuelta a la derecha.



Pero si de verdad estamos ante un frenón de la iniciativa privatizadora, habría que inquirir sobre el porqué. Y frente a la baraja de posibilidades que explicarían ese frenazo, no parece haber otra más poderosa que la movilización popular organizada por López Obrador contra la privatización de Pemex.



Panistas, priístas y otras fuerzas de la derecha han calibrado certeramente que una marea social en movimiento contra la venta de Pemex sería una fuerza sólo vencible mediante el uso de la represión violenta: policía, cárcel, tribunales y, en última pero necesaria instancia, el Ejército, con sus fusiles, bayonetas, tanques y carros de combate en las calles y plazas de todo el país. Quizás la sola posibilidad de un nuevo, sangriento y mortal 1968 esté llevando a la cúpula pripanista, en un acto de sensatez política, a frenar el proyecto privatizador.



Nunca será aconsejable, sin embargo, confiar en la sensatez de la derecha pripanista. Es tan grande y promete ser tan rentable el negocio de la venta de Pemex, que no puede descartarse que, ahora mismo o en fecha próxima, Calderón y sus mandantes estadounidenses y españoles se decidan a arrostrar los riesgos de una insurrección popular que, civil y pacífica, tendría que ser sofocada necesariamente con la fuerza de las armas.



De modo que la moneda está en el aire. No se sabe cómo habrán de proceder Calderón y sus patrones extranjeros. Pero las fuerzas patrióticas no pueden bajar la guardia. Saben bien que la vía parlamentaria y judicial está cerrada, lo que obliga a la movilización social si se quiere evitar la nueva entrada a saco en los recursos de la nación que significaría privatizar el petróleo.



www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

Arnaldo Córdova

El muy cómodo centro político

Estar entre la derecha y la izquierda, según referencia que hacía Renato Leduc, en la única vez en mi vida que pude disfrutar de su conversación, de una de esas sentencias macabras del Tejón Garizurieta, es colocarte en la mejor posición para ofrecerte en venta, porque es desde ahí que puedes discernir entre las ofertas que se te hacen y decidir cuál es la mejor. Esa es la posición que se acostumbra definir como centro político.

Ha habido de reciente un largo periodo en el cual se ponderó hasta el exceso las virtudes del centro. Era, se decía, el punto desde el cual se podía hablar a todos los interlocutores políticos y sociales, desde el cual se podía sumar a la propia causa a los demás, incluidos los del bando contrario. Era también el que proporcionaba las mayores posibilidades de trato y de diálogo, tan necesarios en la política, al grado de que la política comenzó a definirse, ante todo, como negociación. A todos nos pareció muy convincente eso.

La izquierda, por lo menos desde la época del Compromesso Storico de Berlinguer, quiso ser centro izquierda y la derecha, por contrapartida, centro derecha. Parecía haberse encontrado, finalmente, la fórmula de oro de la política. Todos deberíamos buscar eso en nuestros afanes militantes en la lucha por el poder. Parecía el paraíso. Pero casi nadie reparó en las condiciones que se requerían para que el centro pudiera darse y que, tanto Berlinguer como Moro, pusieron de resalto en sus intentos de acuerdo: para que haya centro es necesario que todos lo quieran. No es un concepto (abstracto) ni una fórmula práctica. Si alguno no está de acuerdo en ir al centro, éste resulta un espejismo.

Hay quienes han hecho de la idea del centro una religión. Sólo así se puede hacer política bonita, civilizada, sin confrontaciones brutales y con acuerdos siempre a la mano. Pero siempre se les olvidan las prevenciones de Berlinguer y de Moro: es necesario que todos lo quieran y lo hagan. Si no, pues es sólo una bola de humo. Quienes sostienen la idea del centro como algo que tiene que existir por sí mismo, viven con la cabeza metida en esa bola de humo y no son capaces del menor análisis objetivo de la realidad que vivimos.

En México, hoy el centro no puede darse porque nadie lo quiere. Creo que para que haya centro debe haber cierto idealismo y cierta generosidad de los que carecen absolutamente las fuerzas políticas actuantes en la vida real. Por eso yo he venido sosteniendo que aquí ya no hay centro ni alineamientos de centro, sino sólo derecha (en el poder) e izquierda. A algunos les parece que eso es típico de la izquierda obnubilada y ciega que busca la confrontación a toda costa. Curiosamente, sus críticas siempre se dirigen a la izquierda y no a la derecha, que es la principal responsable de la polarización extrema que se da en el país y divide hasta a una fuerza antes compacta como lo fue el PRI.

La única vez en que la geometría de derecha, centro e izquierda se escenificó fue durante la Revolución Francesa. Entonces hubo, en efecto, una fuerza real que representó a la derecha, la Gironda; otra, que representó a la izquierda, la Montaña, y, finalmente, otra, que representó al centro, el Pantano, lo que luego se llamó la Reacción Termidoriana. Pero los del Pantano tenían la particularidad de que eran una mayoría absoluta y sólo observaban cómo se rompían la crisma los contendientes de verdad y se sucedían en el poder.

En la historia que vino después, el centro tuvo que construirse mediante acuerdos. Ya no existía por sí mismo. Al gran cineasta Francesco Rossi le oí decir recientemente en París que, para él, en el centro sólo veía a la derecha. Eso se podía ver en el Pantano francés que le abrió las puertas del poder a Napoleón. Hoy en México, eso es lo que yo veo: la derecha en el poder no quiere el centro porque ya no lo necesita para nada y la izquierda, por su lado, ya no tiene posibilidades de luchar por un centro porque no tiene interlocutores y, además y lamentablemente, a ella nunca le ha gustado la idea del centro.

José Woldenberg afirma que a toda la constelación de fuerzas actuantes en la política “se le quiere reducir a una lógica de amigo o enemigo, conmigo o contra mí, derecha o izquierda” (Reforma, 19/06/08). No sé si mi antiguo camarada se refiere a mí; pero está el hecho de que yo he sostenido ese punto de vista, mucho menos burdamente, creo, de lo que Woldenberg lo presenta. La pluralidad de esas fuerzas es evidente, pero yo no hablé de fuerzas, sino de alineamientos y, en éstos, yo no veo ya más que posiciones de derecha o de izquierda y no me alegro de ello. Dije, incluso, que esa polarización la veía en el mismo PRD.

Toda polarización de la vida política en el México de hoy es una terrible desgracia y sólo los necios no podrían lamentarlo. La polarización es una vía rápida al desastre seguro. Pero de eso no es responsable la izquierda, sólo porque no aceptó que le robaran tan en descampado una elección. En contra sólo se busca ridiculizarla diciendo una auténtica ñoñería: “A ver, ¿en qué letra de la ley fundan sus dichos y, además, sin dar pruebas ciertas del fraude que pretende se cometió en su contra?” Como decía don Luis Cabrera a los callistas: “Los acusé de rateros, no de pendejos”. Es curioso, en todo ello, la saña con la que antiguos izquierdistas hoy fervientes centristas se pronuncian contra la izquierda rupestre y primitiva que tenemos y la benevolencia y la simpatía con la que ven a la derecha en el poder.

Cuando se les recuerda a los críticos centristas que una muy buena parte de la intelectualidad que ha hecho la cultura de alto nivel de este país es, por lo general, de izquierda, ellos se limitan a ridiculizarla y acusarla de que de este país no sabe nada y vive en un mundo onírico. En materia de alta cultura, la verdad es que los intelectuales de derecha y los pretendidos centristas son un cero a la izquierda (aunque eso no les pueda gustar). “Acedos, anticuados, soñadores, puñeteros, ignorantes de lo real”, eso es lo que les merecen los grandes intelectuales de este país que hoy forman en la izquierda, tan sólo por la razón, evidente para ellos, de que lo que hay que hacer es contribuir a salvar a México del saqueo y de la barbarie derechista (y, yo diría, hasta centrista).

sábado, junio 28, 2008

Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Para entender a los chuchos

1.- De aprobarse en los términos sustancialmente planteados, la iniciativa calderonista de reforma petrolera daría a sus principales promotores actuales un poder económico que no sólo aumentaría sus fortunas personales y familiares, sino que los convertiría en factores consolidados de futuras manipulaciones políticas y electorales mediante el uso de dinero “empresarial”. Si el gran negocio de la telefonía tuvo como beneficiaria a la pareja denominada Carlos and Charlie, el del petróleo instauraría el binomio Feliván y Manemilio. Tal concentración de poder económico y político convertiría a la sociedad mexicana en un ente manejable mediante farsas democráticas (en las que participaría la izquierda bien portada) convalidadas por el periodismo electrónico oficialista y a México en simple proveedor de materias primas para enriquecimiento de firmas trasnacionales.

2.- De no haberse atravesado la resistencia civil pacífica, el aparato legislativo dominado aritméticamente por los socios PRI-PAN ya habría cubierto la ruta de simulaciones que desembocaría en la aprobación “democrática” de la iniciativa felipilla. La ira de los opinantes alineados a Los Pinos y de grupos de ultraderecha, como el que patrocinó un espot fascista, son proporcionales al impacto que a sus proyectos “institucionales” causó la irrupción de un movimiento firme y decidido que obligó a posponer la aprobación numéricamente mayoritaria y a abrir un debate que entraña el peligro de que estallen nuevos escándalos de corrupción (como los del comisionado porcentual Juan Camilo Mouriño) o que sea técnicamente imposible sostener la mentira central del alegato calderónico de que el formato propuesto a las cámaras no significa privatización.

3.- En el trazo originalmente hecho por los integrantes de la hipotética nueva camada de multimillonarios se contaba con la participación de la izquierda colaboracionista encabezada por el jefe Chucho (los panistas favoritos de Palacio ya se han estado repartiendo, entre sangre y abusos, el negocio del narcotráfico, pero con el pastel del petróleo se sueñan los nuevos Alemán o Hank). Otra voz solidaria sería la de Cuauhtémoc Cárdenas, siempre dispuesto a abrir flancos de ataque a los planteamientos lopezobradoristas.

4- Los estrategas de Los Pinos esperaron a presentar su iniciativa de reapropiación petrolera luego que se realizara la elección interna del PRD que les ofrecía dos escenarios: un triunfo de Jesús Ortega, que apoyaría el proceso tramposo de debate simulado-aprobación acordada de la mencionada iniciativa (de hecho, el ahumado Graco Ramírez hizo lo previsto, al firmar un proyecto de organización de debates que rápidamente fue colocado por Los Pininos en la bolsa mexicana de medios como una demostración de que la izquierda bonita sí quiere discutir y ser moderna) o una riña electoral de escándalo que, restando autoridad moral al conjunto partidista, ayudaría a demeritar la postura del segmento contrario a la privatización.

5.- El levantamiento pacífico contra el atraco petrolero (adelitas en las calles, determinados legisladores en las tribunas camarales) obligó a los colaboracionistas a posponer o matizar sus definiciones públicas y a sobrellevar en lo posible la necesidad táctica de no escenificar rupturas inmediatas. Instalados en dos bandos, los discípulos de Jesús (Felipe del Sagrado Corazón de) mostraron reticencia y crítica a través del candidato Ortega y, al mismo tiempo, taimada cooperación con la rebeldía masiva a través de personajes como Carlos Navarrete (no se olvide que los principales personajes de esta corriente provienen de la escuela política de Rafael Aguilar Talamantes, emblema indiscutido del uso de las apariencias levantiscas para conseguir beneficios particulares o de camarilla).

6.- Hoy ya no es posible a los chuchos hacer como que navegan en dos aguas. Calderón ha cerrado tratos y ha recibido promesas de protección de Estados Unidos a través del ente de dominio subcontinental llamado Aspan y, en el plano doméstico, panistas y priístas están impacientes por pasar el trago molesto de los 70 días de “discusión” y votar como lo habrían hecho desde el primer día. El chuchismo está ayudando a instalar una coartada de represión al desmarcarse de sus presuntos compañeros de partido o ideología y contribuyendo con esos deslindes a que el calderonismo difunda como verdad la apariencia de que “el PRD” ya ha aprobado el esquema de predeterminados debates legislativos y que, por tanto, la persistencia opositora sólo sería una necedad urgida de ejemplares castigos.

7.- El servicio contratado está dispuesto (con algunas tardanzas, por imprevistos en el camino, que el cliente sabrá justificar). Por ello es que la fracción de Nueva Izquierda empuja para suspender la toma de las tribunas y se alista, con el jefe pródigo, C.C., por delante, a cumplir el rol de debatir para aprobar, de ejecutar las artes de la polémica sobre pedido para que surja, legítima, la aprobación petrolera desde siempre tan sabida. Y, para cerrar la comprobación de alianzas: Ruth hace berrinche ya no sólo con quienes desde el PRD la acusan de traición sino incluso contra un senador que es miembro del círculo íntimo de Juan Camilo Mouriño, el duranguense Rodolfo Dorador Pérez Gavilán, que ante el pleno de sus compañeros legisladores dijo que el zombi de Galicia fue quien “sentó” a Pataleta en la presidencia de la sesión alterna de la cámara de diputados del pasado 15, en un auditorio del edificio E de San Lázaro (recordarán sus astilladas mercedes que la diputada PTLT llegó extrañamente a dirigir la sesión cuando ésta ya había comenzado y la conducía el priísta vicepresidente Arnoldo Ochoa). Según el indiscreto Gavilán panista, Mouriño “sentó” a la formalmente perredista en el sitial directivo para que pudiese ser aprobada la autorización del viaje reciente a Estados Unidos de Felipe Calderón.

Y, mientras en el SNTE se viven drásticas peleas familiares por el poder, ¡hasta mañana, con Ana Guevara corriendo en contra de su arranque original que fue de apoyo a Felipe Calderón!

viernes, junio 27, 2008

Luis Javier Garrido

El debate

El repudio que se está produciendo en los más amplios sectores del pueblo mexicano a la iniciativa del gobierno de facto para privatizar la industria petrolera nacional está abriendo un escenario cada vez más crítico para Mouriño y Calderón, que aún deben enfrentar el resultado de la consulta nacional que se avecina.

1. La movilización popular en defensa del petróleo mexicano ha logrado en el curso de unas cuantas semanas abrir un debate sin precedentes en torno al intento del gobierno calderonista por privatizar de manera anticonstitucional y en contra de los intereses de los mexicanos la industria petrolera nacional, el cual está impactando a los más amplios sectores del país y en particular a la llamada “clase política”, al ser implícitamente también una reflexión colectiva sobre el proyecto de país que quieren los mexicanos, por lo que está sentando un precedente en la vida legislativa y política del país que era muy difícil imaginar hasta hace muy poco.

2. La historia legislativa mexicana, en particular, no registra ningún otro caso en el que un paquete de iniciativas legales haya sido objeto de una discusión tan amplia en la sociedad, pero tampoco registra, a la vez, ningún otro caso de repudio tan absoluto a un proyecto legislativo.

3. Al iniciarse 2008, Mouriño y Calderón estaban confiados en que la contrarreforma energética fraguada a espaldas y en contra de los mexicanos podía ser aprobada fast track por el Congreso de la Unión, al contar presuntamente con los votos priístas necesarios, y habiéndose diseñado una campaña de desinformación en los medios para engañar a todo mundo, por lo que podrían de manera muy fácil cumplirle su ofrecimiento a las multinacionales con las que ya habían negociado la entrega de la industria petrolera del país. Unas cuantas semanas después, a consecuencia de la movilización social y del debate que logró abrir, el respaldo priísta a la aberrante propuesta de Mouriño y Calderón está en el aire, y en amplísimo sectores se conoce ya que Felipe Calderón ha estado mintiendo de manera sistemática al pueblo de México sobre la naturaleza de las iniciativas y que éstas no buscan otra cosa que privatizar la principal industria del país.

4. El proceso que se ha desencadenado en México es consecuencia de la movilización popular y de la toma de las tribunas en las dos cámaras legislativas en el mes de abril, y ésa es ya la principal lección para el futuro inmediato de la nación: que las acciones de resistencia civil tienen enorme fuerza cuando son respaldadas por un amplio movimiento popular. El proyecto del gobierno de facto de hacer pasar sigilosamente la contrarreforma en materia petrolera como una serie de medidas tendientes a “modernizar” a Pemex y sin que nadie se enterara de lo que se pretendía se vio frustrado y, en vez de verlo aprobado hacia el 22 de abril, como lo habían ordenado, Mouriño y Calderón han tenido que enfrentar desde entonces una creciente oleada de denuncias por todos los aspectos entreguistas de su propuesta, que configuran con claridad el delito de traición a la patria.

5. Las siete iniciativas de Los Pinos en materia petrolera no sólo no están conduciendo hasta ahora a privatizar la industria petrolera mexicana, como se lo había prometido Calderón a grandes consorcios trasnacionales, sino que están, por el contrario, revirtiéndose contra el espurio morador de Los Pinos, quien aparece con una nitidez mayor ante millones de mexicanos no sólo como un mentiroso, sino como un coyote más que pretende encabezar a un grupo de corruptos coludidos con empresas extranjeras y ansiosos de beneficiarse de la privatización: desde sus cuñados, Mouriño, Reyes Heroles y los Bribiesca, hasta una serie interminable de empresarios-políticos.

6. El principal logro del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, impulsado por Andrés Manuel López Obrador, ha sido desde entonces contribuir de manera determinante a que amplísimos sectores de mexicanos discutan sobre el tema. Nadie puede ya creer ahora el cuento de que los cambios legales que se buscaban eran para “modernizar” a Pemex y traer beneficios sin cuento para los mexicanos. La movilización social hizo posible que en muy poco tiempo, a pesar del perverso papel de la mayoría de los medios, y en especial de Televisa y Tv Azteca, que no han dejado de desinformar en este lapso sobre la propuesta, los mexicanos se fueran enterando de todos los aspectos de un proyecto que no busca otra cosa que desmantelar Pemex y crear una industria petrolera privada en manos de las multinacionales.

7. La propuesta oficial ha recibido en estas semanas una propaganda descomunal, pero significativamente no ha tenido defensores, por la sencilla razón de que no puede tenerlos, pues carece de una razón histórica.

8. El aspecto más sorprendente de los Foros de Debate sobre la Reforma Energética en el Senado –que han sido vistos por millones, a pesar de estar restringidos al canal del Congreso–, de las Mesas de Debate en la UNAM –que han constituido, a su vez, un acontecimiento sin precedente en la historia universitaria–, y de los actos organizados en otras universidades de la República, que muestran un interés creciente por lo que está aconteciendo, lo constituye no nada más el contundente rechazo a la contrarreforma calderonista de la mayor parte de los expositores, sino la inexistencia de argumentos de aquellos que han pretendido defenderla.

9. El otro impacto de lo que acontece es el que no se puede medir, pues se desarrolla tras bambalinas: es el debate intenso en la cúpula del PRI: entre los que desean por interés seguir fungiendo como alcahuetes de Calderón y los que todavía tienen una visión del Estado y de la nación, y el resultado de este debate se conocerá muy pronto.

10. Al margen de lo que acontezca en la “clase política”, todo indica que se impondrá la sensatez y el sentido común del pueblo mexicano frente a la sinrazón de quienes entienden el poder como un botín.

martes, junio 24, 2008

Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Giros políticos negros

■ Palabrería de siempre

■ Venganza contra Marcelo

Ampliar la imagen El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, durante la inauguración del debate universitario sobre la reforma energética. Lo acompañan Carlos Arámburo, Sergio Alcocer, Estela Morales y Enrique Graue El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, durante la inauguración del debate universitario sobre la reforma energética. Lo acompañan Carlos Arámburo, Sergio Alcocer, Estela Morales y Enrique Graue Foto: Marco Peláez

Muertos los niños, a “replantear los operativos policiacos en giros negros”. Renuncias expiatorias, consignaciones mitigantes y declaraciones de sonoridad y vehemencia como las que siempre se producen ante todas las desgracias en las que participan autoridades o políticos: hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga, sin protecciones ni complicidades. Palabrería de ocasión en espera de que la tempestad amaine y las rutinas sabidas y consentidas vuelvan a instalarse, hasta que otra desgracia aparezca y los administradores de la institucionalidad macabra vuelvan a pronunciar los discursos de cajón.

El secretario Joel Ortega se vuelve objeto de caza de la infantería felipista deseosa de galones que ya no sean de utilería: el protector de la corrupción federal, Germán Martínez, se lanza contra Marcelo Ebrard, al que acusa de gastar el tiempo en consultas petroleras y festejos bicentenarios y centenarios (¿por qué acentuar el tema independentista, como si lo revolucionario no quisiese ser evocado?). Germancito que ve la paja en el partido ajeno y no la viga de Mouriño en el propio (y las muchas otras vigas de las administraciones panistas federal, estatales y municipales que parecieran jugar competencias respecto a corrupción y pifias). Y el no legítimo Calderón (¿el IFE V. Zurita ordenará fusilamientos para quienes califiquen al michoacano de “no legítimo”?) desliza condolencias por el infortunio focalizado en el DF cuando sus “operativos” militares por el país han provocado más muertes de jóvenes inocentes en retenes y ataques que el igualmente deplorable y criticable asunto de la discoteca capitalina.

Pero el blanco verdadero es Marcelo Ebrard, a quien le pretenden cobrar su adherencia a López Obrador, el desconocimiento sostenido del licenciado Calderón (siendo el del DF el único mandatario local que se ha negado a compartir escenarios con el esposo de la señora Margarita) y la condición de eventual relevo de AMLO en la candidatura presidencial de 2012. Joel Ortega es miembro distinguido del equipo central de trabajo de Ebrard y golpearlo a él es hacerlo con el esposo de la señora Mariagna. Alentar, por otro lado, la idea de la destitución de Ortega, colocaría a Marcelo, en el supuesto de que triunfara ese intento, en la necesidad de recurrir formalmente al ocupante de la Presidencia de la República para que designe al nuevo titular, supuesto que no se dio abiertamente en la nueva administración capitalina porque Ortega venía de la anterior y solamente fue confirmado en el cargo. Un ejemplo de las negociaciones y trascendentes concesiones al felipismo que deben hacerse en aras de cumplir con la normatividad que reserva a Los Pinos la designación del jefe de la policía capitalina y del procurador de Justicia están a la vista en el caso de Rodolfo Félix Cárdenas, el litigante involucrado en la defensa de Carlos Ahumada que ocupa la citada procuraduría merced a arreglos con el calderonismo que impidieron a ME colocar allí a una persona de plena afinidad con la línea política de eso que llaman perredismo. Por lo pronto, ayer, Ebrard se acomidió a anunciar que enviará a la Presidencia de la República un reporte de lo sucedido en la News Divine, no a la de López Obrador, sino a la de Calderón, en lo que rápidamente ha sido difundido oficialistamente como el primer reconocimiento del rejego Marcelo a la realidad felipense.

Astillas

El secretario federal de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, no podrá alegar más delante que ignoraba las denuncias de que en el municipio Tuxtla Chico, de Chiapas, se han dado casos de encefalitis equina que obviamente amenazan a los humanos. Un comunicado de los habitantes de esa zona fue hecho llegar desde trujillosergiotrasplantado@hotmail.com a las oficinas del jalisciense que debería sentirse alarmado, pues su apodo político de 2006 era El caballo negro. El reporte ciudadano menciona que “debido a la grave enfermedad de encefalitis equina, han muerto ya alrededor de 10 a 15 caballos en las comunidades de Silvano Gatica, Miguel Hidalgo, entre otras que forman parte del municipio de Tuxtla Chico, sin que hasta el momento las autoridades de la Sagarpa, con sede en Tapachula, hayan hecho algo al respecto, a pesar de la denuncia que se le ha hecho llegar personalmente mediante la Asociación Ganadera, así como de los medios de comunicación, y no han hecho nada al respecto, sin que les preocupe tal situación”. Pues bien, el secretario equino oscuro tomó la valiente y resolutoria decisión de comisionar a alguien de su equipo, Alexandra Vitard, para que desde alberto.cardenas@sagarpa.gob.mx reenviara la información, “para que sea atendida con carácter de urgente” a José Ángel del Valle, director general de salud animal de un área de la Sagarpa... Amanda Bautista es una de las Adelitas y opina que “el músico Heberto Castillo, conocido en Coyoacán como el Delegado Autista, no ha funcionado y, peor, corre la versión de que es el pelele del chuchista empanizado Mauricio Toledo, diputado asambleísta; ambos están haciendo hasta lo imposible porque el PRD pierda esta delegación. Por ejemplo, mantener como bombardeado el centro de reunión familiar que es la Plaza Hidalgo”. Bautista, junto con Igor Sánchez Peón, participa en la organización Por el Desarrollo Integral de Niños y Niñas (DINN) y, habiendo solicitado el parque de su colonia, Ejidos de San Francisco Culhuacán, para un taller cultural educativo, recibieron por respuesta una negativa mientras “dos veces por mes viene a filmar Televisión Azteca, ¿por qué ésta sí y nosotros no?”... Alberto Enríquez del Valle comenta que Guillermo Zayas González (el director del Programa de Mando Único Policial, Unipol, en la delegación Gustavo A. Madero, destituido y consignado a raíz de lo sucedido en la discoteca News Divine) fue un fiscal especial del caso Digna Ochoa que “se prestó a fortalecer la hipótesis de que ella se había suicidado, lo que para la mayoría de los mexicanos fue increíble”. Sin embargo, Zayas insistió en el punto, persiguiendo u obedeciendo tal vez a intereses siniestros” Enríquez tituló el correo, enviado a esta columna, “Justicia divina y Digna”... ¡Hasta mañana!
Programa Bitácora Mexicana del 22 de junio de 2008.

El tema es: Consulta Popular.
En verdad muy interesante


www.Tu.tv