jueves, abril 03, 2008

De Tesoros
Sergio Aguayo Quezada

Y después del spot vino el diagnóstico pero ninguno de los dos despejó las dudas ni proporcionó algún marco que permita elucidar la cuestión de fondo: ¿qué hemos hecho, hacemos y haremos con nuestros tesoros (entre ellos el petrolero)?

Terminó el suspenso. El gobierno presentó el Diagnóstico: Situación de Pemex, un texto que refleja de cuerpo entero la lógica y estrategia oficiales. De una manera implacable e impecable el Diagnóstico fundamenta y explica el pésimo estado de la paraestatal. Su solidez
flaquea y desaparece a la hora de explicar cómo fue que llegamos a esa situación. Nadie en específico fue responsable. Un silencio sólo entendible porque el gobierno necesita del sindicato petrolero y del PRI.

Tienen razón en la tesis central: debe hacerse algo con Petróleos Mexicanos. ¿Está la llave del éxito en la apertura al capital privado? Lo piensan pero jamás lo dicen. En lugar de ello llenaron el documento gubernamental de eufemismos con los cuales evitan mencionar con todas sus letras que buscan inversión privada. Si en el famoso spot sobre el "tesoro" el gobierno sólo se refería de pasada a la necesidad de hacer "alianzas", en el Diagnóstico da otro paso al agregar que "es necesario que Pemex pueda hacerse acompañar de otras empresas", "...se apoye de terceros", "...cuente con la flexibilidad suficiente para contratar", obtenga inversión "complementaria"...

Es evidente que la cautela lingüística del gobierno conservador se debe a la movilización desencadenada por Andrés Manuel López Obrador, quien, de acuerdo a las últimas encuestas, impuso sus tesis porque las enganchó con una historia que el gobierno federal se
empeña en ignorar. El petróleo es uno de los referentes más preciados del nacionalismo mexicano y el artículo 27 de la Constitución es algo más que un texto legal; es todo un manifiesto ideológico.

Pero las razones no terminan ahí. Quienes están a favor de una mayor inversión privada en Pemex toman como dogma las bondades de ésta. Pasan por alto -y eso es evidente en el Diagnóstico- que México se ha ganado un merecido prestigio como paraíso de monopolios u oligopolios (algunos de ellos públicos) que han tejido tupidas redes de interés con funcionarios públicos en detrimento de las mayorías.

Crecí en casas viejas de mi natal Jalisco. Al no haber televisión, las tertulias nocturnas frecuentemente derivaban en historias de aparecidos y tesoros enterrados. Lo normal es que todo quedara en susto o azoro, pero en una ocasión un pariente emprendedor anunció, con la solemnidad debida, que saldríamos de pobres porque él iba a escarbar en el patio de la casa. Vinieron días de alboroto que culminaron con la llegada de un señor cargando una máquina para detectar metales. Después de un rato dijo con enorme seguridad: "aquí está el entierro con el oro o la plata". Él cobró lo acordado y fue el único que recibió beneficios materiales aquella inolvidable noche.

En el México actual los únicos que han encontrado tesoros son el pequeño grupo de empresas que levantan, año con año, utilidades fenomenales. En los últimos seis años, dice Reforma en su primera plana del 25 de marzo, la banca privada cuadruplicó sus utilidades
netas que crecieron en un 316 por ciento. Banamex-Citibank ocupó la cima con un 3 mil 362 por ciento. Al grupo español BBVA-Bancomer le fue tan bien que sus ganancias en México representaron el 29 por ciento de sus utilidades globales en el 2007.

Según las encuestas de ingresos y gastos en los hogares del INEGI en los mismos años el 60 por ciento de la población ubicada en la parte media incrementó sus ingresos monetarios totales en un modesto 18.9 por ciento. ¿Qué porcentaje de esos ingresos fueron extraídos con malas mañas y cobros excesivos por bancos, compañías de teléfonos y electricidad y el resto de monopolios u oligopolios? No lo sé con precisión pero en mis intentos por defenderme he constatado la debilidad de la Profeco, la Condusef y los otros organismos que en el papel nos defienden.

Las historias de corrupción entre empresas y funcionarios públicos también debilitan al Diagnóstico gubernamental sobre Pemex. Las grandes privatizaciones realizadas durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari dejaron un halo de irregularidades jamás esclarecidas porque Vicente Fox prefirió no escarbar en el asunto. El auditor superior de la Federación nos acaba de informar que el gobierno de Fox recibió excedentes petroleros por 700 mil millones de pesos, la mitad de los cuales se fue a pagar los salarios y compensaciones de una alta burocracia que, con pocas excepciones, no desquitó lo cobrado. Algunos de los grandes proyectos foxistas sólo adquirieron renom-bre por dispendiosos y mal planeados.

Felipe Calderón tampoco sale bien librado. Es cierto que el Diagnóstico sobre Pemex reconoce que hay corrupción en la paraestatal -sin dar precisiones al respecto- y que se compromete con una mayor transparencia y rendición de cuentas. El discurso se vacía de contenido cuando se le contrasta con la saga de Juan Camilo Mouriño, quien pese a sus conflictos de interés permanece bien firme en el cargo. Ante ese tipo de evidencias, que Calderón y los suyos demuestren primero que esta vez van en serio. ¿Por qué hay que
creerles en esta ocasión? En los momentos actuales y con la información disponible el tesoro que se recupere del fondo del mar terminará enriqueciendo a los mismos de siempre.

Termino con una aclaración. No estoy en contra de la propiedad privada y la economía de mercado, pero en las condiciones actuales no percibo ninguna razón válida para confiar en la inequidad y corrupción de nuestra economía de mercado. Y el Diagnóstico sobre Pemex tampoco ayuda porque lo debilitan sus huecos de información, sus supuestos erróneos y su indiferencia frente a la historia. Es un panfleto tecnocrático.

La Miscelánea

Sergio Aguayo Quezada
Correo electrónico: saguayo@colmex.mx
2 Abr. 08

entrevista con Chomsky:

“Latinoamérica está fuera de control”.
Entrevista con Noam Chomsky

por Angélica Lagos Camargo - Juan Camilo Maldonad.

El analista norteamericano asegura que Colombia y Estados Unidos no quieren permitir el “intercambio de rehenes” y que con el asesinato de Raúl Reyes las posibilidades de ver libres a los secuestrados se alejan.

Noam Chomsky es profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y es un duro crítico de la política estadounidense.

Noam Chomsky es uno de los analistas más críticos de la política estadounidense. Autor de varios libros sobre las políticas de Estados Unidos en el mundo, este profesor norteamericano se califica como "un defensor de las causas perdidas". Desde su oficina del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el profesor emérito habló con El Espectador y explicó por qué John McCain será el próximo presidente de EU, las razones por las que no se puede llevar a cabo el acuerdo humanitario en Colombia y el temor que despiertan en Washington los cambios que se están dando en América Latina.

El próximo mes de noviembre, George W. Bush deja la presidencia. ¿Cuál cree usted que será su legado?

Su legado será el de haber destruido cada cosa que toca. En los temas internacionales creó una increíble catástrofe en Irak y dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo. Además, sus políticas domésticas, las más dañinas desde la Segunda Guerra Mundial, nos han llevado a un descalabro económico de enormes proporciones.

¿Es Bush, como dicen muchos analistas, el peor presidente en la historia de los Estados Unidos?

Sí, yo pensaría eso.

¿Cuál fue su peor acción?

Irak, sin duda. El país es la peor tragedia de este siglo. La invasión destrozó el país, es una catástrofe. Su estrategia, que tanto defiende, es crear una serie de "señores de la guerra" que controlan pequeños territorios pero que en el futuro terminarán en guerra los unos con los otros. Bush es un total desastre que ha conducido a un enorme incremento del terrorismo.

¿Cuándo cree que se acabe este desangre en Irak?

Pienso como John McCain, próximo presidente de Estados Unidos, quien asegura que esto tomará cien años. Los candidatos demócratas hablan de retirar tropas pero con muchas calificaciones y reservas. Además, si miramos lo que están haciendo el Gobierno y el Congreso el fin no estaría tan cerca: se están construyendo enormes bases en Irak, tal vez las más grandes del mundo, y eso no lo hacen para desmantelarlo después.

¿Pero para qué permanecer en Irak si la guerra se está perdiendo?

Irak no habría sido invadida si no fuera un gran premio, y eso es lo que es, ya que tiene las segundas reservas más grandes de petróleo en el mundo. Está en la mitad de los principales países productores de petróleo en el mundo. George Bush ha sido muy claro en afirmar que no habrá limitaciones a las acciones militares norteamericanas en Irak, mientras que sostiene que la economía iraquí debe estar abierta a la inversión extranjera, privilegiando las inversiones norteamericanas. Ha sido muy franco. Vamos a ver qué hace su sucesor.

A propósito de las elecciones, ¿a quién le teme más el electorado: a un negro o a una mujer en la Casa Blanca?

¿Qué tal un oficial militar, que es la tercera opción? Es muy difícil de decir. Mi especulación es que McCain probablemente ganará. La razón es que el Partido Republicano tiene una máquina de difamación altamente eficiente y muy profesional, que todavía no ha puesto a trabajar. Pero apenas uno de los dos candidatos sea elegido, pondrá en marcha estas estrategias, que serán muy efectivas.

¿Eso fue lo que pasó en las últimas elecciones, cuando todos apostaban a que Bush sería derrotado?

Sí. En las elecciones de 2004 había dos candidatos. Bush, que había evitado el servicio militar en Vietnam, y Kerry, que sí estuvo en el ejército, luchó en las zonas más peligrosas y ganó medallas de honor por valentía. ¿Cómo terminó la historia? Una vez los republicanos pusieron en marcha su maquinaria de difamación, Kerry fue retratado como el candidato menos patriótico y Bush fue retratado como un héroe militar.

¿Y dónde queda el fenómeno Obama? Muchos le apuestan a él como el próximo Presidente.

Cuando el Partido Republicano realice sus enormes operaciones de difamación, basadas en mentiras, veremos qué tan efectivo es.

¿Cómo funcionaría esto con Hillary Clinton?

Bueno, hay toda una maquinaria de odio hacia Clinton que ya está funcionando. Se habla de muchos crímenes durante la administración Clinton. Ella está en los rankings de las personas menos queridas en el país, como resultado de 10 años de villanización y mentiras. Es una maquinaria muy eficiente.

¿Cómo evalúa usted la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica?

R. Bueno, si mira las encuestas en la región, el disgusto frente a los Estados Unidos y sus políticas se ha incrementado notablemente durante los años de Bush. Tanto su administració n, como los líderes políticos de ambos partidos, están profundamente preocupados por lo que se está desarrollando en Latinoamérica. Colombia es una excepción.

¿En qué falla esencialmente la estrategia estadounidense en América Latina?

EU dio por sentado durante mucho tiempo que dominaría y controlaría Latinoamérica: sus recursos, la inversión, sus gobiernos, entre otras. De hecho, un principio clave de la política de EU es que si "no se puede controlar Latinoamérica, ¿cómo se controlará el resto del mundo?". Pues bueno, Latinoamérica está fuera de control, por primera vez. Hay una tendencia hacia la integración de Latinoamérica: Banco de Sur, las reuniones de Cochabamba, donde los líderes de Latinoamérica discutieron una unión del tipo de la Unión Europea, y el Mercosur, entre otros. Estas jugadas son nuevas en la historia del continente.

¿Hacia dónde va Latinoamérica con todos estos cambios?

Por primera vez, la mayoría del continente está empezando a tomar cartas en sus graves problemas internos y estos desarrollos son muy preocupantes para Estados Unidos. En el pasado habían sido capaces de contenerlos con dos métodos: el primero era la violencia, y el otro, la estrangulació n económica. Colombia es un buen ejemplo de la violencia: en 1962 Kennedy envió a Colombia una misión de fuerzas especiales para aconsejar a las Fuerzas Militares colombianas, y el consejo era que había que controlar a la población a través del terror paramilitar. Bueno, pues eso cambió la naturaleza de los militares colombianos. Y aunque Colombia ya era una sociedad violenta, no tengo qué explicar qué pasó desde entonces. El consejo fue tomado, con consecuencias horripilantes. Pero ya no es tan fácil utilizar la violencia para derrocar gobiernos e instalar dictaduras. La última vez que lo intentaron fue en Venezuela en 2002, pero no funcionó, en parte por la fuerte oposición efectuada en
Latinoamérica.

Se ha especulado sobre la participación de Estados Unidos en el operativo que dio de baja a "Raúl Reyes". ¿Hay evidencias que confirmen esta hipótesis?

Se refiere al asesinato de Reyes... No tenemos evidencias, pero es una sospecha muy razonable. Recuerde cuándo y quién fue asesinado. Ellos mataron a una persona que era central en las negociaciones del intercambio de rehenes y quien era el más involucrado en una potencial negociación.

No se necesita un genio para entender qué significa eso: Colombia y Estados Unidos no quieren permitir el intercambio de rehenes, y no quieren la diplomacia y la negociación. El momento en que se da también es interesante, ya que el operativo se realiza inmediatamente antes de que se realizara una protesta contra el terror paramilitar en Colombia. Es difícil evitar conjeturar conclusiones partiendo de estos hechos.

¿Ve alguna posibilidad de que Íngrid Betancourt o los tres norteamericanos sean liberado?

Hay posibilidades, pero la muerte de Reyes las reduce significativamente. Presumo que fue planeada con este propósito, dado que las consecuencias son obvias. La persona a la que mataron era central para las negociaciones.

¿Por qué ha sido tan pasivo George Bush a la hora de buscar una salida negociada para liberar a los tres norteamericanos?

No ha sido pasivo. Ha sido activo en la medida en que se ha opuesto a ello. Su administració n, como sus predecesores, han brindado una cantidad enorme de ayuda militar a Colombia, la segunda más grande en el mundo. Las negociaciones son vergonzosas para los Estados Unidos. A ellos les gustaría ver una solución militar, antes que una solución diplomática.

¿Cómo evalúa usted el papel de Chávez en las negociaciones?

Él estaba en el centro de la negociación. Hay mucho que se le podría criticar en términos de su estilo, pero el hecho es que estaba ocupando indudablemente el rol de iniciar las negociaciones. Tiene plenos contactos con las Farc y relaciones con Colombia, así que es el mediador más obvio. La gente puede controvertir frente a la manera en la que él llevó a cabo el proceso, pero su papel es incontrovertible.

Precisamente por su estilo, ¿no se convierte Chávez en un peligro regional?

Por supuesto que Venezuela es una amenaza, pero es una amenaza al modelo de desarrollo y, debido a sus jugadas, hacia la integración de la región. Brasil no considera a Venezuela una amenaza, de hecho tienen muy buenas relaciones.

Colombia, por el contrario, no tiene muy buenas relaciones con los vecinos. ¿No tiene que ver la relación especial con Estados Unidos?

Sí, pero sumado con sus propios problemas internos. No tengo que decirle que la historia violenta de Colombia se remonta cien años atrás.

¿Cómo evalúa usted la política exterior de Álvaro Uribe?

¿Política exterior?

Sí.

R. ¿En Colombia?

Sí.

La política exterior colombiana es, en su mayoría, dependiente del poder norteamericano.

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